sábado 14.12.2019
historia

La República en el nacimiento de los EEUU

La independencia de las Trece Colonias creó un nuevo sistema político fundamental en la Historia contemporánea, una República distinta a las existentes en el Antiguo Régimen.

La República en el nacimiento de los EEUU

El republicanismo llegó al siglo XVIII como una ideología y un conjunto de valores contra los sistemas políticos absolutistas en su moderna versión de despotismo ilustrado, más absolutismo que ilustrado

@Montagut5 | La independencia de las Trece Colonias creó un nuevo sistema político fundamental en la Historia contemporánea, una República distinta a las existentes en el Antiguo Régimen. Intentemos ahondar en una parte de los orígenes ideológicos de la misma. El republicanismo en el último cuarto del siglo XVIII era una ideología radical. En principio, lo era porque eliminaba la figura del rey y creaba una nueva forma de gobernar, pero también planteaba nuevos valores en política.

El republicanismo que apareció en Norteamérica hundía sus raíces en un conjunto de ideas que se recibieron de la propia metrópoli y de la Europa continental, y que tienen su origen en la Antigüedad clásica, encontrando al otro lado del Océano Atlántico un lugar con unas características que permitieron su desarrollo. Esas ideas ensalzaban los valores que se asocian a la importancia de la ciudadanía y de la” política sana”, así como al ejercicio de una vida adecuada y a la moralidad social. Esos valores eran propios de la Atenas clásica y de Roma, pero su abandono provocó la crisis de la República romana, desembocando en otro sistema político. Pero los valores republicanos no murieron con la llegada del Principado y el Imperio. En Europa se mantuvieron y fueron revitalizados en el Renacimiento, especialmente con Maquiavelo. En el siglo XVII se introdujeron en Inglaterra. James Harrington fue un teórico fundamental en la actualización del republicanismo clásico. En 1656 escribió La República de Oceana, dedicada a Cromwell. Harrington defendió la rotación de los cargos, la separación de poderes, el bicameralismo, etc... Su influencia fue evidente para conformar el ideario posterior de los whigs, y también para la propia Revolución americana. Por su parte, Algernon Sidney también es una figura muy importante en el republicanismo anglosajón por su protagonismo en la época de la primera Revolución inglesa y por sus teorías. Sidney planteó que la monarquía absoluta como la ejercía Luis XIV era una mala forma de gobierno. Su obra fundamental -Discursos relativos al Gobierno- tuvo mucho que ver con su ejecución en 1683. También es importante destacar al poeta John Milton. Como hemos visto, todo este republicanismo se enmarca en el contexto de las agitaciones políticas inglesas en el siglo XVII, especialmente con la ejecución de Carlos I y el gobierno de Cromwell.

El republicanismo llegó al siglo XVIII como una ideología y un conjunto de valores contra los sistemas políticos absolutistas en su moderna versión de despotismo ilustrado, más absolutismo que ilustrado, realmente. Esas ideas y valores alimentaron a los críticos con la situación política europea. Se vertieron en muchos escritos como en las historias de la Antigüedad de Charles Rollin, o en las innumerables traducciones de Salustio y Tácito que se dieron en el Siglo de las Luces. En realidad, estas obras presentaban una imagen idílica de la República romana formada por labradores, que eran ciudadanos que defendían la libertad, la sobriedad, y una forma de vida arcádica. Ese mundo era visto por los críticos del XVIII como una alternativa a las monarquías absolutas basadas en las jerarquías estamentales, el lujo, la corrupción y la sofisticación de sus rituales y protocolos.

Ese mundo rural arcádico conectaba claramente con los habitantes blancos de las Trece Colonias. Los norteamericanos aparecían como un pueblo sencillo, igualitario, amante de la libertad y muy vinculado a la tierra. Permitía superar la visión despectiva sobre la rusticidad de sus vidas, y que se habría podido dar hasta entonces. Ahora esa vida se contemplaba, al vincularse con la Roma republicana, como una ventaja para levantar un nuevo sistema político, para el triunfo del republicanismo frente a las sofisticadas y artificiosas monarquías absolutas. Los labradores norteamericanos dueños de tierra, esforzados en su trabajo, iguales e independientes no eran ya primitivos frente a los sofisticados europeos, sino modernos romanos, ciudadanos que estaban en condiciones de construir un sistema político republicano, así como una sociedad nueva.

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