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HISTORIA POLÍTICA DE ESPAÑA

El Partido Radical Socialista

El Partido participó en el proceso para traer la República a España

De izquierda a derecha, Marcelino Domingo, Álvaro de Albornoz, Benito Artigas y Ángel Galarza
De izquierda a derecha, Marcelino Domingo, Álvaro de Albornoz, Benito Artigas y Ángel Galarza

Su programa, inserto en el Manifiesto fundacional del año 1929, defendía la organización autonómica regional y municipal de España, el establecimiento del Estado laico, una decidida apuesta por la educación, lo que le valió a Domingo ser el primer ministro de Instrucción Pública de la Segunda República

@Montagut5 | El Partido Republicano Radical Socialista (PRRS), más conocido como Partido Radical Socialista, nació en 1929 por iniciativa de miembros del Partido Republicano Radical y de la Alianza Republicana, con posturas ideológicas de izquierda no marxista. Los fundadores fueron Marcelino Domingo, Álvaro de Albornoz, Benito Artigas y Ángel Galarza.

El Partido participó en el proceso para traer la República a España. Su programa, inserto en el Manifiesto fundacional del año 1929, defendía la organización autonómica regional y municipal de España, el establecimiento del Estado laico, una decidida apuesta por la educación, lo que le valió a Domingo ser el primer ministro de Instrucción Pública de la Segunda República, una profunda reforma militar con reducción de efectivos y una organización basada en el concepto de nación armada, una reforma agraria y una reforma fiscal en sentido progresista. En política exterior abogaba por el pacifismo.

En el Gobierno provisional de la República, Marcelino Domingo ocupó, como hemos indicado, la cartera de Instrucción Pública y Álvaro de Albornoz la de Fomento. Albornoz también fue ministro de Justicia posteriormente, y fue protagonista indiscutible de muchas reformas en relación con la política laica del gobierno, como la ley del divorcio, la supresión de la financiación pública de la Iglesia o la disolución de la Compañía de Jesús. También fue presidente del Tribunal de Garantías Constitucionales. Galarza, por su parte, fue el primer fiscal general de la República. Por otro lado, no puede dejar de mencionarse la importancia de Victoria Kent, miembro del PRSS, como directora general de Prisiones, permaneciendo en el cargo hasta 1934 y emprendiendo una profunda reforma penitenciaria de fuerte calado progresista y humanista.

La fuerza electoral de los radical-socialistas llegó claramente con la Segunda República. Se calcula que cuando nació el Partido contaba con unos seis mil afiliados. Pues bien, en poco tiempo superó los setenta y dos mil militantes y contaba con un millar de sedes o entidades locales. A la altura de 1933 superaba los ciento veinte mil militantes. Se trataría, por tanto, de un partido político muy extendido por la geografía española, demostrando una clara vocación mayoritaria en el ámbito republicano de izquierda no marxista. Seguramente, solamente el PSOE contaba con una organización territorial más potente a través de sus Agrupaciones y Casas del Pueblo, y por su estrecha vinculación con la UGT.

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El PRS consiguió un excelente resultado electoral en las elecciones a Cortes Constituyentes de junio de 1931, obteniendo 59 escaños, convirtiéndose en la tercera fuerza política española por detrás del PSOE y del Partido Republicano Radical. Pero el PRRS se había creado, en cierta medida, de una forma desordenada, fruto de esa estrategia de crecimiento que hemos señalado, acogiendo políticos con fuertes divergencias ideológicas, aunque todos fueran republicanos. Esta es la causa de que sufriera diversas escisiones y por su izquierda. En el Congreso celebrado en 1932 fueron expulsados Eduardo Ortega y Gasset y Juan Botella Asensi, y se decidió la disolución de la Agrupación madrileña. Ambos formarían el partido de Izquierda Radical Socialista.

El ala conservadora del Partido Radical Socialista terminó por negarse a seguir en relación con los socialistas en los gobiernos de Azaña, frente a Domingo y Albornoz, mucho más progresistas, por lo que este sector creó el Partido Republicano Radical Socialista Independiente, de corta vida. Más a la izquierda, José Antonio Balbontín fundaría el Partido Social-Revolucionario, aunque terminaría ingresando en el PCE. Por su parte, Ángel Galarza se integró en el PSOE, situándose cerca de Largo Caballero.

Las elecciones de 1933 fueron especialmente duras con el Partido, ya que solamente sacó un diputado. En 1934, el PRRS, liderado por Félix Gordón Ordás, se fusionó con el Partido Radical Demócrata de Diego Martínez Barrios, creándose Unión Republicana.

Al final, el radicalismo socialista más progresista terminó por fusionarse con la Acción Republicana de Manuel Azaña para formar Izquierda Republicana.