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martes. 28.06.2022
la sexualidad en la HISTORIA

Museos y sexo

El sexo en la historia, como estamos comprobando, ha sido una actividad muy normalizada y con plena libertad hasta que llego el cristianismo.

El sexo en la historia, como estamos comprobando, ha sido una actividad muy normalizada y con plena libertad hasta que llego el cristianismo, y con su ortodoxia y control social, consideró que la libertad sexual era un peligro para las sociedades europeas. Ahí empezó a ser interpretado el sexo como pecaminoso, que no debe ser practicado por el hombre/mujer, para así ser salvados de la maldad.

El arte siempre ha sido una expresión de la vida y ha quedado reflejado en muchísimas obras. Las obras de contenido sexual han sido ocultadas para que no fueran vistas por los castos ojos occidentales, salvo algunos de las elites poderosas. De ahí, que surgieran gabinetes secretos dentro de los museos. De ellos haremos mención a tres.

1º La sala secreta del museo de Nápoles.
2º El museo Británico. 
3º La sala secreta del Museo del Prado.

Además de la sala prohibida de la Biblioteca Nacional francesa.

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Pan y Cabra

LA SALA SECRETA DEL MUSEO DE NÁPOLES

En los inicios del siglo XVIII se encuentra el emplazamiento de Pompeya y Herculano y comienza inmediatamente a excavarse. Como consecuencia de ello, empiezan a surgir gran cantidad de restos. Ambas ciudades habían desaparecido como consecuencia de la erupción del volcán Vesubio, producida el 24 de agosto del año 79 d. C.

Todo lo que se obtenía en los trabajos arqueológicos iba siendo depositado en el museo de Nápoles. Como los restos eran muy abundantes, fue el príncipe austriaco D’Elboeuf que era embajador en la Corte napolitana, el que recuperó gran parte de las esculturas. El momento más álgido fue, cuando estaba gobernando Nápoles y Sicilia el rey Carlos VII, que después sería rey de España con el título de Carlos III, que intentaba convertir la ciudad en uno de los focos culturales de Europa.

Las primeras piezas recuperadas fueron llevadas al Museo del Palacio de Portici, en pequeñas salas, y organizadas con más o menos aciertos en función de su temática. Pero como la vida del mundo antiguo romano tenía un alto componente sexual, fueron apareciendo muchas piezas, que tenían un alto contenido erótico y obsceno.

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El problema surge cuando aparecen gran cantidad de piezas con un amplio contenido sexual. Decidieron juntarlas todas en una sala apartada. De esta forma, se juntó un amplio grupo de tintinnabula, sátiros itifálicos, la figura de un gladiador con un pene en forma de perro o la más escandalosa, el conjunto marmoleo de Pan y Cabra que fue recuperado en el año 1752.

Debido al control religioso y el papel de la Inquisición, la visita a dicha Sala solo se podía realizar con un permiso especial y estaba fuera de la exposición normal. En sus primeros diez años en que estuvo constituida, solamente dos personas extranjeras pudieron verla.

EL Gabinete Secreto se formó a partir del año 1819, cuando Francisco I futuro rey de Nápoles visitó dicho museo acompañado de su mujer e hija y vieron todo tipo de objetos sexuales y escenas pornográficas……… El entonces Príncipe, salió escandalizado de dicho museo y ordenó que todas las piezas que tuvieran un contenido sexual fueran custodiadas en una sala especial y solo pudieran ser vistas “por personas de edad madura y de moral reconocida”. Para poder visitarla debía ser concedido un pase especial.

Esta sala alcanzó una gran fama internacional, por lo que fue muy demandada su visita. El número de visitantes con autorización fue muy escaso, pero se conseguía verla por medio de sobornos a los celadores del museo y al propio director.

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Brasero de bronce con jóvenes sátiros

En todo el tiempo que ha permanecido cerrado, solamente ha tenido algunos momentos de apertura que han coincidido con momentos políticos liberales como fue en el periodo de independencia de Italia, bajo la orden de Garibaldi. Pero inmediatamente que vuelve la monarquía de los Saboya, fue clausurado nuevamente. 

Se fueron acumulando en este gabinete secreto todas las Venus desnudas que se encontraron en estas dos ciudades. Con la llegada del fascismo a Italia, solamente podían visitar dicho gabinete quien tuviera autorización del ministro de Educación. Fue abierto definitivamente a la vista de todo el mundo a partir del año 2000.

La colección consta de unos 250 objetos, recogidos durante las excavaciones de hace dos siglos, en las ciudades de Pompeya y Herculano, 

Durante la visita, uno se sorprende por la escasez de objetos correspondientes a la etapa griega y etrusca, solamente hay catorce, mientras que son abundantísimos los de la etapa propiamente romana. La colección del Museo de Nápoles se fue engrandeciendo en el transcurso del tiempo con las aportaciones de obras de arte más o menos "obscenas", procedentes de otros lugares, incluida Roma. 

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Debemos saber que, los romanos concedían al falo una gran importancia, como símbolo de fertilidad y amuleto protector contra todos los males. El FALO está representado en decenas de objetos: decorando vasos y ánforas, en lámparas y adornos de jardín, de la misma forma que adornaba el dintel de las puertas de los prostíbulos de Pompeya y Herculano.

Es frecuente verlo en las pinturas y relieves que se representan explícitamente, y a veces en clave de humor, con escenas de actividad sexual. Júpiter-Zeus, aparecen representados en decenas de escenas amorosas. Ninfas y sátiros, efebos y hermafroditas aparecen en las pinturas en una sucesión de juegos eróticos más o menos explícitos. 

En muchas pinturas se recogen escenas eróticas de la vida cotidiana. Las mujeres representadas en ellas eran prostitutas, que era una profesión perfectamente legal en la antigua Roma, con sus derechos y sus deberes fiscales. También merece la pena ver una serie de mosaicos y cuadros de pigmeos (procedentes de la villa romana de la colina del Celio, el grupo de Pan y la cabra, en mármol ya comentado anteriormente, procedente de la Villa de los Papiros de Herculano, y el célebre trípode con sátiros fálicos.

EL GABINETE SECRETO DEL BRITTISH MUSEUM

La colección llegó al Museo Británico en el año1865. Es fruto del trabajo coleccionista George Witt al que dedicó más de treinta años y se hizo cargo de todas las piezas de arte antiguo erótico que encontró durante sus viajes por Asia y Europa. 

Todo este material fue llevado al conocido armario 55, que pasa prácticamente desapercibida en la inmensa colección de antigüedades de la Edad Media en dicho museo. Además no posee ninguna señal que le haga llamar la atención.

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Se trata del Secretum, una colección de piezas ornamentales y obras de arte antiguas, que desde los orígenes del museo se mantuvo censurada por la férrea moral victoriana. 

Las piezas clasificadas y denigradas de la exposición permanente tienen un tema en común: el culto al sexo. Detrás del armario, algunas de las obras trascendentales para explicar la importancia de la fertilidad y el acto sexual desde los primeros hombres que poblaron la Tierra, cargan con complejos de siglos de negación del sexo, ataduras morales y conservadurismo que expande sus creencias sin fronteras, en este caso sobre las piezas hurtadas.

Representaciones fálicas de la Antigua India, China, Egipto, Grecia, Roma y otras civilizaciones de los albores de la humanidad componen gran parte de la colección. Falos de todo tipo, copas con formas fálicas, condones antiguos del siglo XVIII jarrones, bajorrelieves, aretes, cinturones de castidad y otros utensilios mostrando cuerpos desnudos, el acto sexual, los órganos reproductivos y orgías.

Con el paso de los años, algunas piezas han salido de la prohibición y actualmente se exhiben en la sala; sin embargo, gran parte de la colección aún se guarda bajo llave. En la actualidad, cada vez son más las voces que exigen la apertura a la colección y dejar atrás los tabúes que todavía quedan de la moralidad victoriana. 

LA SALA SECRETA DEL MUSEO DEL PRADO

La sexualidad que hoy vivimos no tiene nada que ver con la que se vivió en épocas pretéritas. Como sabemos, ver una mujer desnuda ahora no provoca ningún revuelo sin embargo, en tiempos no muy lejanos era todo un escándalo. En el siglo XIX, ver los pies y los tobillos de una mujer provocaba su descalificación, como podemos ver en la vida de Virginia Oldoini.

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Tiziano “Venus recreándose en el amor y la música” (1555)

Debemos saber que la moral sexual que imponía la iglesia era muy severa. Siempre ha limitado muchísimo en el tema de la sexualidad por entender esta como pecado y restringiéndola al ámbito reproductor, nunca como forma de placer.

La colección erótica existente en el Museo del Prado comienza con el emperador Carlos I y seguirá un proceso muy irregular, en función de los gustos y fobias de nuestros reyes. A veces presenciaremos como dichos cuadros eran objeto de censuras y permanecían en salas reservadas a los ojos de las gentes.

Dos son los reyes que más favorecieron la creación de cuadros de tipo sexual. Felipe II que precisamente se distinguía por su fervor religioso y su ortodoxia cristiana. Tiziano fue el gran pintor que trabajó en los desnudos de ese momento histórico. El segundo rey fue Felipe IV, que era un libertino. Les aconsejo un artículo mío que se titula “Felipe IV, el putero mayor del reino”. Para esto, contrató al mejor pintor de la época, Velázquez.

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Cleopàtra. La picadura del aspid en su seno

Otros reyes como Carlos III y Carlos IV intentaron purgar estas colecciones de arte del desnudo, incluso Carlos III se planteó quemarlos pero consiguieron convencerle el marqués de Esquilache y el pintor Mengs de nohacerlo. De esta forma fueron retiradas a salas separadas, sin poder ser vistas y se trasladaron a la Real Academia de Bellas Artes. Con el tiempo y los cambios morales, debido a la llegada de la modernidad, volvieron al Museo de Prado, siendo expuestas en las distintas salas, pasando totalmente desapercibida de su componente sexual que se le dio en la época.

Felipe II encarga una colección de cuadros que se denomina “las Poesías” al pintor italiano Tiziano. La finalidad de dichos cuadros estaban destinados a su sala privada en el Alcázar Real. Dentro de las obras de Tiziano a Felipe II nos encontramos “Danae”, “Venus y Adonis”, “Perseo y Andrómeda”, “Bacanal”, “Bacanal de los Andrios, Baco y Ariadna, Ofrenda a Venus” y “Venus mirando el espejo sostenido por Cupido”, “Tarquinio y Lucrecia”, “Venus con el amor y la música”.

A pesar de su ortodoxia católica, Felipe II era un hombre humanista y refinado. Felipe III, sin embargo, no está de acuerdo con este tipo de cuadros pues considera que ofenden las virtudes cristianas, ordenando retirarlos.

Felipe IV ha sido uno de los reyes más sexuales en la historia del país, desde muy joven era sifilítico. Se le atribuyen hasta 46 hijos, la inmensa mayoría bastardos. Lo que hizo este rey fue acrecentar dicha colección.

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Danae recibiendo la lluvia obra de Tiziano

Dentro de esta ampliación de los cuadros de desnudos, debemos citar el cuadro de Alberto Durero “Adán y Eva”, que fue un regalo de la reina Cristina de Suecia. Envió a Diego Velázquez a comprar cuadros de desnudos a Italia. Pedro Pablo Rubens recibió un encargó para que realizara “El juicio de París”.

Toda la colección de cuadros de desnudos se ubicó en el denominado Cuarto Bajo de Verano situada en la parte norte del Alcázar Real. Era la sala donde el Felipe IV realizaba sus siestas y era la sala más intima del palacio, donde no se le podía ver debido a la intimidad de la misma. Hemos de saber que cuando se comunicaba que la reina iba a venir, se tapaban estos cuadros para no ofender su moralidad.

Como la colección tenía cada vez mayor amplitud y no cabía, se cambió su ubicación a una sala más amplia, conocida como las bóvedas de Tiziano, donde estaban las numerosas obras de desnudo realizadas por Tiziano a Felipe II, junto a las aportaciones de Felipe IV con los pintores: Veronés, Tintoretto, Jordaens, Alberto Durero y de Rubens con “Las tres Gracias”.

Felipe V el Borbón vendió casi toda la colección de desnudos a Francia, y tanto Carlos III y Carlos IV se llegaron a plantear la posibilidad de quemar estos cuadros, pero ambos como hemos visto, fueron convencidos de que no lo hicieran y se retiraron a salas ocultas.

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La Venus del espejo de Diego Velázquez

Con la llegada de José I Bonaparte, que era un gran libertino, se abrió un periodo de apertura y empezaron a ser expuestas. El propio José I se llevó a su residencia de la Casa de Campo tres de estos cuadros para su disfrute personal.

Con la vuelta al absolutismo de Fernando VII, todos estos cuadros vuelven a la Academia de San Fernando. Posteriormente, con la creación del Museo del Prado, en el año 1827 todas estas obras se instalaron en el Museo.

Como eran obras de alto contenido erótico para la época, se colocaron en la conocida “Sala Reservada del Prado”, Fernando VII decía “es la soberana voluntad de Su Majestad que de ningún modo se coloquen a la vista del pueblo aquellos que por razón de la poca decencia de sus objetos, y demás circunstancias que reúnan, merezcan ponerse en sitio reservado”.

El escritor francés Prosper Mérimée, conocedor de la vida de Fernando VII y en consecuencia de la vida española de la época, al hablar de esta sala secreta decía “qué sólo se enseña a las personas portadoras de un billete especial… pues contiene todas las desnudeces que hubieran podido asustar a las damas”.

El Museo del Prado cuando se refiere a esta sala dice “era más un exponente del Antiguo Régimen que del mundo contemporáneo, y no extraña que su existencia coincidiera con los últimos años de la vida de Fernando VII, un monarca absoluto con una mentalidad más cercana a la de sus colegas de siglos pasado que a la de los más destacados gobernantes europeos de su época”.

Sin embargo en el año 1838, se cambia la situación de estos cuadros, porque rompía claramente la unidad pictórica y además la existencia de esa sala reservada provocaba muchísimo y era muy demandada.

LA BIBLIOTECA NACIONAL FRANCESA

Para terminar haré un repaso por los libros prohibidos existentes en la Biblioteca Nacional de Francia, situados en una sala llamada “el infierno”. Esta sala se constituyó a mitad del siglo XVIII y la intención era crear una sección de libros que recogiera todas aquellas publicaciones con amplio contenido pornográfico y erótico, que se estaban dando en aquellos tiempos, como consecuencia del pensamiento liberal.

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Ilustración de la obra Fanny Hill, también conocida como Memoirs of a Woman of Pleasure

Con la llegada de la Revolución francesa de 1789 se produce una gran avalancha de publicaciones llamadas inmorales e indecentes. En el año 1791, el marqués de Sade publica “Justine o los infortunios de la virtud”. Es a partir de este momento histórico cuando nos encontramos con períodos de amplia censura, con otros de total libertad.

A partir de 1844, se plantea una nueva organización de la sala del infierno, donde ya se encontraban entonces unos 620 libros pornográficos. Junto a los libros también se coleccionan otro tipo de documentación, como estampas decoradas, así como fotos y las primeras filmaciones eróticas.

Actualmente, esta sala de la Biblioteca, tiene un gran valor histórico, pues guarda incunables de gran valor desde el punto de la historia. Sigue siendo muy restringía la visita a dicha sala y sólo lo podían hacer investigadores e historiadores.

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Grabado del Infierno

En el siglo XVII comenzaron a circular numerosos ejemplos de literatura pornográfica o erótica, impresos principalmente en Ámsterdam y pasados de contrabando a los demás países europeos. Entre estos se cuentan “L'Ecole des Filles”, una obra francesa impresa en 1655 que está considerada como el inicio de la pornografía de Francia. 

Consiste en un diálogo ilustrado entre dos mujeres, una joven de 16 años y su más mundana prima, y sus discusiones explícitas sobre sexo. El autor permanece anónimo hasta la fecha, si bien algunos sospechosos sufrieron penas de prisión por la supuesta autoría de la obra. Del mismo siglo data la idea del Don Juan, personaje masculino seductor y osado que nunca encuentra satisfacción plena en sus conquistas, razón por la cual se embarca una y otra vez en la tarea de la seducción, renunciando al amor.

Una de las obras más antiguas que se guardan en la Sala es “Roman de la rose”, que es un poema del siglo XIII, escrito por Guillaume de Loris y Jen de Meung, basado en el típico amor cortés.

Es a partir de mediados del siglo XVIII cuando aumenta considerablemente el número de libros. En esta época está toda la producción del Marqués de Sade, y otros libros tan famosos como “La vida de Marianne” de Pierre de Marivaux, “las joyas indiscretas” de Denis Diderot y “Erotika Bebylon” del conde de Mirebau.

Sería ya en plena revolución francesa, cuando aprovechando la relajación total de la censura, se produce una explosión de libros de amplio y variado contenido pornográfico. De esta época debemos destacar dos obras “el apetito de los nobles” y “el espía de las alcobas”. Algunas de estas obras tiene una gran calidad literaria como “Le Godemiché real” con un amplio contenido erótico, con tratamiento muy divertido y que se piensa que estaba destinada a un público muy letrado, pues hace constantes referencias literarias. Otra obra muy conocida es “Amours de Charlot et de Toinette” (1779), que hace un relato de las fantasías de la reina con su cuñado el conde de Artois.

Otros libros hacen referencia a la prostitución que se daba en París. Nos encontraremos con “Almanaque de direcciones de señoritas de París” o “tarifas de las chicas del Palais Royal”.

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María Antonieta

Con el regreso al absolutismo a inicios del siglo XIX, se vuelve a hacer una literatura erótica clandestina y son muy solicitadas, de ellos `podemos destacar la obra de Auguste Poulet Masis “las flores del mal” que provocó un gran escándalo a mediados del siglo XIX en la sociedad francesa, siendo dicho libro acusado de atentado a la moral pública.

Destaca el escritor Georges Feydeau, que representa muy bien la sociedad francesa de la Belle epoque, con numerosas obras de contenido erótico y divertido, entre sus obras podemos destacar: “la Dame de chez Maxim”, “Feu la mére de madame” y “Ojo por ojos, cuerno por cuerno”.

Otros autores muy conocidos de la época son Paul Verlaine y Prosper Mérimée escritor este que tiene un gran conocimiento de España. Vean como describe la noche de bodas entre Fernando VII y María Josefa Amalia de Sajonia, que entonces tenía dieciséis años.

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“Entra su Majestad. Figúrese a un hombre gordo con aspecto de sátiro, morenísimo, con el labio inferior colgándole. Según la dama por quien sé la historia, su miembro viril es fino como una barra de lacre en la base, y tan gordo como el puño en su extremidad; además, tan largo como un taco de billar. 

Es por añadidura, el rijoso más grosero y desvergonzado de su reino. Ante esta horrible vista, la Reina creyó desvanecerse, y fue mucho peor cuando Su Majestad Católica comenzó a toquetearla sin miramientos, y es que la reina se escapa de la cama y corre por la habitación dando gritos. 

El Rey la persigue; pero, como ella es joven y ágil, y el Rey es gordo, pesado y gotoso, el Monarca se caía de narices, tropezaba con los suelos. En resumen, el rey encontró ese juego muy tonto y montó en espantosa cólera.

Llama, pregunta por su cuñada y por la camarera mayor, y las trata de Putains y de Brutes con una elocuencia muy propia de él, y por último les ordena que preparen a la Reina dejándoles un cuarto de hora para ese negocio. Luego, se pasea, en camisa y zapatillas, por una galería fumándose un cigarro. 

No sé qué demonios dijeron esas mujeres a la Reina; lo cierto es que le metieron tanto miedo que su digestión se vio perturbada. 

Cuando volvió el Rey y quiso reanudar la conversación en el punto que la había dejado, ya no encontró resistencia; pero, a su primer esfuerzo para abrir una puerta, abriese con toda la naturalidad la de al lado y manchó las sábanas con un olor muy distinto al que se espera después de una noche de bodas. 

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Olor espantoso, pues las Reinas no gozan de las mismas propiedades que la algalia. 

¿Qué habría hecho usted en lugar del Rey? 

Se fue jurando y estuvo ocho días sin querer tocar a su real esposa y de hecho nunca tuvieron hijos”.

Ya en el siglo, debemos destacar la obra de Guillaume Apollinaire “las 11.000 vergas”. Ante el éxito de esta obra, deciden escribir grandes escritores obras de contenido erótico, como es el conocido Louis Aragón “el coño de Irene” y Georges Bataille “historia del Ojo”. Debemos destacar que hay autores que publican bajo pseudónimo como es el caso Pierre Mac Orlan que escribió “Mademoiselle de Mustelle y sus amigas” que circuló de forma clandestina y que se publicó en el año 1984.

Por último podemos mencionar a Jean Genet en “un canto al amor” libro este prohibido muchos años y Pierre Louys con “Manual de urbanidad para niñas”.

Actualmente hay en esta sala 1.700 libros, muchos de dichos libros están escritos bajo pseudónimo.

Para terminar le recomiendo que lean la serie “ Arqueologia e Historia del sexo”.

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Falos funerarios

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