La Matanza de Antofagasta y la España socialista

El 6 de febrero de 1906 ocurrió uno de los hechos más sangrientos de la historia del movimiento obrero en Sudamérica, la conocida como Matanza en la Plaza de Colón en la localidad chilena de Antofagasta.

Protesta obrera en Antofagasta 2 años antes de la masacre (1904)
Protesta obrera en Antofagasta 2 años antes de la masacre (1904)

@Montagut5 | El 6 de febrero de 1906 ocurrió uno de los hechos más sangrientos de la historia del movimiento obrero en Sudamérica, la conocida como Matanza en la Plaza de Colón en la localidad chilena de Antofagasta, cuando murieron cientos de trabajadores. Antofagasta hacia muy poco que había pasado a soberanía chilena. Además de estudiar el hecho, deseamos ver cómo se contempló desde la perspectiva socialista española.

Antes de la importancia del cobre y otros minerales, Antofagasta destacaba por el salitre, además de ser un nudo ferroviario muy importante, y contar con un puerto fundamental, por lo que había muchos intereses económicos en la zona. El movimiento obrero en Antofagasta ya había comenzado a organizarse, especialmente desde enero del año anterior con una huelga de ferroviarios. En enero de 1906 los trabajadores del ferrocarril de Bolivia a Antofagasta, especialmente la Sociedad de Caldereros, solicitaron cambios horarios en relación con el descanso para poder almorzar, pero sin éxito, lo que provocó la convocatoria de una huelga para el 30 de enero. Se consiguió paralizar la ciudad. Aunque algo se consiguió las posturas terminaron por enconarse. El 6 de febrero seguía el paro y se convocó un gran mitin en la Plaza de Colón. En la marcha se produjeron incidentes. Mientras tanto la burguesía local se reunió para crear una guardia de orden, informando a la autoridad que, por su parte, movilizó a unos cien guardias civiles y a un piquete de marinería. A las cinco de la tarde había ya unos dos mil huelguistas en la Plaza de Colón. Apareció la guardia del orden, que comenzó a disparar, provocando la huida de los huelguistas hacia el puerto donde se encontraron con los marineros. La cifra de asesinados no está clara porque se baraja un abanico de entre 48 y 300 personas muertas.

Pues bien, Emilio Corrales (Muñoz de Corrales) en el número 1050 de El Socialista, publicó un extenso artículo sobre este suceso con comentarios propios. Emilio Corrales ingresó en la Agrupación Socialista Madrileña en enero de 1905 procedente de la Agrupación Argentina. Se dedicó en El Socialista a hacer la crónica municipal madrileña. Estuvo en los Congresos de la Segunda Internacional de Stuttgart, Copenhague y Basilea. Con Antonio Fabra i Ribas representó al PSOE en el Buró de la Internacional. También estuvo en el Comité Nacional del PSOE. Estamos hablando, por lo tanto, de un destacado socialista.

El artículo incidía en una opinión que el autor había vertido en varias ocasiones, y que era propia también del socialismo español sobre la constatación de que los trabajadores no eran mejor tratados en sistemas republicanos que en los monárquicos. En El Socialista abundaron los artículos desde su comienzo sobre la situación de los obreros en repúblicas americanas, y en los que se reflejaba que la burguesía actuaba en todas partes de forma parecida, independientemente del sistema político, en línea con el acusado obrerismo oficial de las primeras etapas del PSOE, muy crítico con los republicanos. En este sentido, Corrales recordaba en el inicio del artículo las jornadas sangrientas de octubre del año anterior en Santiago de Chile.

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En el trabajo incluyó el manifiesto publicado por el Comité General de la Combinación Mancomunal de Obreros sobre lo que pedían los trabajadores de Antofagasta. Corrales relata los hechos e incluye también como fuente un artículo de El Marítimo.

Corrales contaba que las autoridades culpaban de lo que había pasado a los iniciadores de la huelga, pero habría quedado probado que fue un movimiento ordenado, y se había insistido mucho por parte de los organizadores en que no se conseguiría nada con violencia. Los socialistas se destacaron por insistir mucho en estas cuestiones sobre la violencia en el movimiento obrero, y sobre la violencia inducida por las autoridades.

También contaba que, al parecer, según algunas noticias, los ministros inglés, peruano y español protestarían por los perjuicios que se habían ocasionado con sus naturales con motivo de los sucesos, pero Corrales se interrogaba sobre qué ministros iban a reclamar por las vidas sacrificadas de los obreros. Aquí volvía a remarcar la tesis socialista sobre que los gobiernos republicanos eran como los monárquicos en el régimen capitalista. Al final, advertía a los trabajadores españoles sobre cómo actuaban los gobiernos republicanos, además de condenar lo que había pasado en Chile.

En la red podemos consultar de Juan Floreal Recabarren, “La tragedia de la Plaza Colón”, en Episodios de la vida regional, Antofagasta (2002). También el número citado de El Socialista y el Diccionario Biográfico del Socialismo Español para conocer sobre la vida de Emilio Corrales.