miércoles 11.12.2019
en el siglo xix

La Guardia Foral Navarra III

La Guardia Foral se utiliza frecuentemente para el cobro por parte de la Diputación de las contribuciones que los pueblos no pagan, ya bien acompañando a los recaudadores o haciendo ella misma la función recaudadora.

La Diputación manda una Comisión a Madrid, compuesta por los diputados Fortunato Fortún[1] y Rafael Ripa para tratar diversos asuntos con el gobierno de la nación. Entre los asuntos, que llevan en cartera, está presentar las modificaciones que se ha hecho al reglamento de la Guardia Foral, además de exponer que sea el Gobierno quien se encargue del coste del funcionamiento de este cuerpo, mientras que la Diputación se compromete al pago de una subvención mensual razonable.

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Dadas las circunstancias políticas, que se dan en ese momento en el país y la mala situación que los carlistas provocan en Navarra, esta Comisión no se atreve a presentar tales demandas, por considerar que no es el mejor momento político dado que se culpa a Navarra de parte de los desastres que está teniendo el país como consecuencia del comportamiento de muchos navarros en la guerra carlista.

Por Orden del Ministerio de la Guerra, el diez de julio, se ordena que la Guardia Foral se rija por la ordenanza militar vigente y preste los servicios militares donde decida la autoridad militar competente[2].

La G F se utiliza frecuentemente para el cobro por parte de la Diputación de las contribuciones que los pueblos no pagan, ya bien acompañando a los recaudadores o haciendo ella misma la función recaudadora. Esto demuestra la grave situación en que se encuentra inmersa Navarra por la presión carlista. En este último caso, el Jefe de la Guardia Foral que realiza el cobro, recibe un pago de 1,5% sobre la cantidad recaudada.

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El 17 de julio de 1874, se reúnen la Diputación con el Capitán General del Distrito, llegando a los siguientes acuerdos[3]:

- Proceder dentro de su vestuario a la reforma del correaje de que disponen para ello, se sigue la propuesta realizada por el Capitán General.

- La creación de una sección de Caballería, quedando el Capitán General encargado de dirigirse al guarnicionero para la elaboración de las monturas que dicha sección necesita.

- La Guardia Foral cambia su armamento y se le dota de fusiles Remington que tiene una mayor capacidad de fuego y rapidez. Realizarán en estos momentos sus actividades militares en la zona de la Ribera y del río Aragón.

El Comandante de la G F manda un oficio a la Diputación, a mitad de noviembre, donde se queja de la situación en que quedan las familias de los guardias forales cuando estos ingresan en el hospital. La Diputación contesta a dicho escrito en los siguientes términos[4]:

“Deseando esta Diputación que las familias de los individuos de la G F que ingresen enfermos en el hospital civil no carezcan de recursos para atender a sus necesidades ha acordado que desde el día en que son dados de baja en el cuerpo y pasan a dicho establecimiento hasta su salida del mismo no se les retenga un real diario para vestuario, como hoy se hace, sino que los ocho reales que cada uno recibe por haber, se entreguen dos reales a las referidas familias y los seis reales restantes para el pago de las estancias que hubieran devengado”.

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El uno de marzo de 1975, cesa como Jefe de la Guardia Foral, el coronel Ángel Navascués al ser ascendido a Brigadier general.

La Diputación manda, el 25 de marzo, al General en Jefe del ejército del Norte, Genaro Quesada, la solicitud para que el Batallón de la G F sea segregado de la brigada a la cual está incorporado y pase a la disposición del Gobernador Militar de Navarra, general Manuel Andia[5].

“…….. Piensa la Diputación que con este Batallón de hijos de esta tierra se podría facilísimamente proporcionarle fondos, apoyando el cobro de contribuciones en toda la rica y extensa zona de la cuenca de esta capital, la que media entre los ríos Arga y Aragón desde la altura de Tafalla y Puente que explotan algunas partidas carlistas; aliviando de este modo el angustioso estado de los fondos provinciales apenas suficientes para sobrevivir a la paga de esa fuerza, que es la partida más preferente de su presupuesto de gastos……..”.

La Diputación es informada a finales de mayo, por parte del comandante de la Guardia foral que[6]:

“En la noche de ayer han desertado dos guardias forales de la tercera y cuarta compañía respectivamente, Julián Uriarte y Victoriano Donazar llevándose las prendas de armamento y vestuario. Estos individuos hace unos diez meses que ingresaron en la GF procedentes de las filas carlistas y venían observando buena conducta y comportamiento y como ya no es el primer caso de que los de aquella procedencia cometan igual delito creo en mi deber llamar la respetable atención de V.E. para que en cuanto sea posible solo se admitan guardias forales los sean abonadas por alguna persona de confianza y arraigo”.

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A comienzos de julio, el General Jefe del ejército del norte da la orden de que se formen dos unidades de contraguerrilla, que deben de proceder de la G F de forma voluntaria, con ocho hombres por cada compañía y será mandada dicha unidad por un oficial, y se tienen que dar de baja de la Guardia Foral.

La primera unidad de contraguerrilla tiene su base en Oteiza de la Solana y es mandada por el alférez Celestino Garamendi y su zona de actuación será la merindad de Estella. La segunda unidad tiene la base en Sos del Rey Católico (Zaragoza) siendo mandada por el teniente Lázaro Iriarte y su zona de actuación es Sangüesa, Lumbier, Aoiz y el valle del Roncal.

Se nombra nuevo jefe de la Guardia Foral al teniente coronel José Urculo é Irimo, en los inicios de agosto de 1875.

El nuevo comandante de la G F solicita a la Diputación, que se autorice alguna variación en el uniforme, debido a que las unidades de contraguerrilla utilizan el mismo uniforme que los guardias forales y muchas de sus acciones no suelen estar bien vistas por las gentes de los pueblos achacándoselas a este cuerpo franco. Se propone cambiar el color rojo por el verde de las bocamangas, sin embargo este cambio no es autorizado por la Diputación.

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Uno de los grandes problemas, que presentan este tipo de cuerpos francos, es la disciplina. A lo largo de la existencia de la Guardia Foral se suceden las denominadas pequeñas faltas disciplinarias, que son castigadas con arrestos y con sanciones de tipo económico, debido fundamentalmente a faltar a una lista, por faltas en el servicio de centinela, por jugarse dinero en juegos prohibidos, etc.

Sin embargo, son frecuentes las menciones a expulsiones de guardias, debido fundamentalmente a motivos de indisciplina, embriaguez, mala conducta reiterada, comportamiento indebido, dormir fuera del cuartel, etc. Podemos encontrar en todo este periodo hasta catorce expulsiones de miembros del batallón. Entre las expulsiones destaca la de dos guardias forales acusados del asesinato de un paisano.

El caso más emblemático, que se narra, está en base a los sucesos ocurridos, el once de octubre de 1875, en el pueblo de Olóriz, en el que una cuadrilla armada y con boinas rojas haciéndose pasar por carlistas toman el pueblo, abofetean al cura párroco y ultrajan al alcalde. Estos hechos son realizados por miembros de este cuerpo que son mandados por el capitán Moreno.

Estos acontecimientos son denunciados ante el jefe del batallón, que no toma ninguna sanción ni para el capitán que los manda ni para los guardias forales que participan en los hechos. Sin embargo, son denunciados ante la Diputación por al menos cuatro capitanes del batallón, con la finalidad de restablecer la honorabilidad pérdida. La Diputación decide no valorarlos por considerarlos una cuestión militar.

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En cuanto a las muertes producidas en el batallón de la Guardia Foral por hechos de guerra no hay una relación de ellos, resultando difícil su cuantificación. De las actas de la Diputación podemos señalar la muerte de once guardias forales.

- El 29 de diciembre de 1873, son muertos el capitán José Eraso y dos guardias forales en enfrentamiento con los carlistas en Echauri resultando también heridos otros cuatro guardias forales, como hemos visto anteriormente.

-  El 16 de febrero de 1874, un cabo es muerto por los carlistas.

- Entre el 18 y el 20 de marzo de 1874, son muertos dos guardias forales por los carlistas en la villa de Villava.

- El 20 de junio de 1974, muere el guardia foral Antonio Martirena asfixiado en acto de servicio al intentar sacar del río a una persona que se ahogaba.

- El 23 de julio de 1874, muere el guardia foral Baldomero Velasco en Oricáin en las cercanías de Pamplona.

- El cinco de agosto de 1874, muere el guardia foral José Quintana en el segundo cerco de Estella.

- El diecisiete de diciembre de 1874, muere el guardia foral Martín Zoco en enfrentamiento bélico con los carlistas en Sangüesa.

En esta relación faltan los años 1875 y 1876. Constato que la relación expuesta me parece incompleta pues teniendo en cuenta que se está en plena guerra carlista y en ella se ve frecuentemente inmersa la Guardia Foral como una unidad militar, y es comprensible esta duda por la escasez de fallecimientos muy alejados, de la que se da en otros cuerpos militares.

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En cuanto a méritos destacan las numerosas condecoraciones que el ejército otorga a miembros de la Guardia Foral por su participación en hechos militares relevantes. Los ascensos son frecuentes hasta el grado de sargento primero. Estos son a propuesta de los oficiales, siendo refrendados por el jefe del batallón, siguiendo dos criterios:

- Los méritos de los miembros de la Guardia Foral.

- La antigüedad en la Guardia foral.

Hecha la propuesta posteriormente debe ser confirmada por la Diputación, que habitualmente la ratifica.

Uno de los grandes problemas es el nombramiento de los oficiales de la Guardia Foral, que son militares de carrera y se sigue el procedimiento siguiente para su nombramiento:

- Los oficiales deben de provenir del ejército en activo o en la reserva.

- Deben solicitar el destino en la Guardia Foral.

- Tendrán preferencia los naturales de Navarra.

- El Ministro de la Guerra hará la propuesta entre los solicitantes.

- La Diputación refrendará el nombramiento o lo rechazará aunque normalmente lo refrenda.

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Se crean tensiones con frecuencia por los nombramientos de los oficiales al no seguirse este procedimiento por parte del Ministerio de la Guerra. Así ocurre, el cuatro de noviembre de 1875, en que la Diputación muestra su queja por la forma de los nombramientos realizados para la Guardia Foral por parte del ministro de la Guerra Joaquín Jovellar, que es así mismo presidente de Gobierno, pues entiende que no se cumple la legalidad, aunque acaba aceptando tales nombramientos por primera y única vez.

La movilidad dentro de la Guardia Foral es bastante importante dentro de la oficialidad y no tanto en la tropa. Los motivos de la tropa para esta movilidad son:

- Pasarse a otros cuerpos como los Carabineros o la Guardia Civil.

- El ingreso como voluntarios para la guerra de Cuba

- Los casos más abundantes son por tener que atender las necesidades familiares que surgen.

Es difícil saber la procedencia de los miembros de la Guardia Foral, pues si bien hay relaciones completas de los miembros que la componen a lo largo de su historia, no se especifica su origen, lo cual dificulta conocer este dato que desde el punto de vista histórico sería interesante. No obstante, analizando los apellidos podríamos hacer un cálculo aproximado de un 65% originarios de Navarra y un 35 % procedentes de fuera de Navarra.

La Guardia Foral apenas sufre deserciones, pues está compuesto mayoritariamente por liberales, que ven en la Guardia Foral el instrumento de lucha válido contra el carlismo, además de un medio para sostener económicamente a su familia. Bastantes de sus miembros proceden de las compañías de voluntarios de la libertad y de la república, así como de muchos liberales que se tienen que refugiar en las plazas defendidas por el ejército liberal al huir de la ocupación carlista. Deserciones conocidas son las provenientes de carlistas que fueron amnistiados e ingresaron en la Guardia Foral que después de un tiempo se vuelven a las filas de estos.

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La Guardia Foral desaparece, en junio de 1877, pero prácticamente su operatividad es nula a raíz del final de la tercera guerra carlista, en marzo de 1876.

Como vemos a lo largo de este estudio, la Guardia Foral juega un papel importante en el desarrollo de la tercera guerra carlista en el territorio navarro.

ASPECTOS ECONÓMICOS DE LA GUARDIA FORAL

En este cuadro de elaboración propia y obtenida a través de la documentación existente en el Archivo Administrativo de Navarra, podemos comprobar cómo ha ido evolucionando el número de miembros de la Guardia Foral en el tiempo de su funcionamiento así como su coste mes a mes para las arcas de la Diputación[7]

El coste total, que supone para la Hacienda de la Diputación a lo largo de su funcionamiento, es de 6.912.456 reales de vellón[8].

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Elaboración propia. Fuentes: Archivo Administrativo de Navarra

(1)        A los presupuestos de 1874 hay que añadirle 12.963.5 reales de vellón     

COSTE Y GUARDIAS FORALES

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Elaboración propia. Fuentes: Archivo Administrativo de Navarra.

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Elaboración propia.

Fuentes: Archivo administrativo de Navarra

(1) La Guardia Foral la pasan a formar cuatro compañías.

(2) La Guardia Foral la pasan a formar cuatro compañías más una sedentaria.

(3) Es compuesta por seis compañías más una sedentaria.

(4) Está compuesta de seis compañías, una sedentaria y una sección de caballería.

(5) El 31 de marzo se producen 226 licencias.

(6) En abril se producen 353 licencias.

(7) La Guardia Foral queda reducida a una sola compañía

CONCLUSIÓN

Los cuerpos francos en el sexenio en Navarra jugaron un papel muy desigual, pues si bien el Tercio Navarro su duración fue escaso, así como el papel desarrollado. Sin embargo, la Guardia Foral jugó un papel más relevante, pues el número de miembros que la componen es importante y duración temporal fue mucho más largo, teniendo que hacer frente a la tercera guerra carlista. Sería importante, el estudio de estos cuerpos francos en la Historia de Navarra.


[1] Fortunato Fortín es nombrado miembro de la Diputación por el Gobernador Civil, el ocho de enero de 1874, es liberal moderado. Rafael Ripa fue diputado foral, desde el 5 de octubre de 1868 cesando el diecisiete de febrero de 1871. Es nombrado diputado por el Gobernador Civil, el ocho de enero de 1874, aunque posteriormente se ausentó a América. Era de tendencia progresista cercano al republicanismo.

[2] A.G.N. Libro de Actas nº 84 de la Diputación foral y provincial, de diez de julio de 1874.

[3] A.G.N. Libro de Actas nº 84 de la Diputación foral y provincial, de diecisiete de julio de 1874.

[4] A.G.N. Libro de Actas nº 84 de la Diputación foral y provincial, de catorce de septiembre de 1874.

[5] A.G.N. Libro de Actas nº 84 de la Diputación foral y provincial, de veinticinco de marzo de 1874.

[6] A.G.N. Libro de Actas nº 85 de la Diputación foral y provincial, de veinticinco de mayo de 1875.

[7] A.A.N Guerra, ejército, milicia. 13.04.03 Guardia foral de Navarra. Cajas 20313, 20316.

[8] A.A.N. Guerra, ejército, milicia. 13.04.03. Guardia foral de Navarra. Cajas 20313, 20316

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