El Frente Popular en Francia

En mayo de 1936 las elecciones generales dieron la victoria a la izquierda, de una forma contundente, como nunca había pasado en la historia electoral de la Tercera República Francesa.

Portada de L'Humanité tras la victoria del Frente Popular.
Portada de L'Humanité tras la victoria del Frente Popular.

@Montagut5 | La ofensiva fascista en Francia del año 1934 provocó que la izquierda se movilizase. Los partidos comenzaron a ser conscientes de la necesidad de aparcar las diferencias entre sí ante un peligro evidente y ante el ejemplo de lo que había ocurrido en Alemania. En este sentido, Thorez lanzó un llamamiento en el mes de octubre de 1934 para que la izquierda formara un frente común.

Mientras en la izquierda se estaba dando este debate el gobierno de Doumergue se mantuvo hasta el mes de noviembre. Su política de reducción del déficit no estaba dando resultado positivo. Le sustituyó un nuevo gobierno presidido por Laval que no consiguió enderezar tampoco la situación. El descontento del electorado se manifestó en las elecciones municipales donde la izquierda avanzó porque en muchos lugares se presentó en coalición. En mayo de 1936 las elecciones generales dieron la victoria al Frente Popular, a la izquierda, de una forma contundente, como nunca había pasado en la historia electoral de la Tercera República Francesa. Los socialistas se convirtieron en la primera fuerza política, en la primera minoría del parlamento con 147 escaños, seguidos por los radicales con 119. Los comunistas, por su parte, consiguieron 72. La derecha, en su conjunto, obtuvo 222 escaños.

El nuevo gobierno fue presidido por el líder socialista, Léon Blum, y estaría formado por socialistas y radicales. Los comunistas no entrarán en el ejecutivo pero lo apoyarán desde el legislativo. Por otro lado, es importante destacar que en este gobierno habría dos mujeres. Los retos del ejecutivo son muy grandes: solucionar la crisis económica, terminar con el paro y emprender una profunda política social, es decir, afrontar los problemas económicos pero sin costes sociales.

El nuevo gobierno promueve los Acuerdos de Matignon, por los cuales los empresarios y los sindicatos pactan un aumento salarial importante a cambio de la paz social.

El gobierno aprobó una importante legislación laboral y social muy novedosa y que sería, con el tiempo, adoptada en los países occidentales. Se aprobó por vez primera la semana de cuarenta horas laborales y que pretendía aminorar el paro, el establecimiento de convenios colectivos y las vacaciones pagadas. Los Acuerdos y esta legislación consiguieron que la conflictividad social bajase considerablemente.

Pero la economía no era tan fácil de enderezar en plena crisis general de los años treinta. En el sector agrícola, siempre muy importante en Francia, el gobierno adoptó algunas medidas que pueden recordar a las del New Deal, como fueron la fijación de precios anuales y la reducción de cultivos. En el sector secundario se optó por fomentar la producción industrial con un programa de rearme y se fomentó la inversión pública en obras públicas, algo semejante a lo que hacía Roosevelt en Estados Unidos. En todo caso, la economía no mejoró. Hay que devaluar el franco y la presión de la situación obliga a Blum a dimitir.

En política exterior hubo que hacer frente a una crisis interna que se produjo por el estallido de la guerra civil en España. En principio, el gobierno del Frente Popular era solidario con el de la República española pero, al final, la negativa de la derecha francesa a intervenir, el miedo a un enfrentamiento con Alemania y la presión británica, provocaron que el inicial espíritu de apoyo se diluyera con rapidez.

Posteriormente, Blum formará un segundo gabinete pero sería más inestable, porque radicales y comunistas le retirarían el apoyo.