Martes 25.06.2019

Alicia Moreau de Justo

En su lucha contra la pobreza y la realidad marginal de muchas mujeres debe destacarse la fundación del Comité Femenino de Higiene Social para combatir la trata de blancas y la prostitución

@Montagut5 | Alicia Moreau de Justo nació en Londres en 1885. Su padre, Armand Moreau, era francés y había participado en la Comuna de París. Salió del país con su esposa cuando la primera experiencia de gobierno obrero fue aplastada, residiendo primero en Bélgica y luego en Inglaterra. La familia Moreau emigró a la Argentina en 1890. Armand, siempre fiel a sus ideas, abrió una librería en Buenos Aires, y comenzó a frecuentar los círculos socialistas y del movimiento obrero argentino. Su hija le acompañaba en las reuniones, y comenzó a conocer todo tipo de publicaciones anarquistas y socialistas. No cabe duda que su padre fue su primera gran influencia.

Cuando cursaba Secundaria conoció al profesor y político Hipólito Irigoyen, figura capital de la Historia argentina, dos veces presidente de la Nación, y una de las grandes figuras de la Unión Cívica Radical.

Alicia conoció a las hermanas Chertkoff en 1902, figuras claves del feminismo argentino, especialmente Fina. Fueron las fundadoras del Centro Socialista Femenino y de la Unión Gremial Femenina, infatigables luchadoras por los derechos de la mujer y de los trabajadores. Pero antes de estas fundaciones, Alicia acompañó a las hermanas Chertkoff en la Asociación Pro-Educación Laica en Morón, en lo que hoy es el Gran Buenos Aires, en el año 1903. También participó con ellas en la creación de bibliotecas populares y jardines maternales.

Otra de sus influencias de juventud procedió de la española y republicana Belén de Sárraga, que en 1906 asistió al Congreso Internacional del Libre Pensamiento en Buenos Aires, al parecer, para representar a una logia masónica. La vallisoletana estimuló a Moreau y a otras mujeres para que impulsaran el feminismo en Argentina. En el Congreso, Moreau presentó un trabajo sobre educación, y además conoció a destacados líderes del socialismo argentino, como José Ingenieros, Enrique del Valle Iberlucea y Ángel M. Giménez. El Partido Socialista había sido fundado en 1896 por la confluencia de varios grupos socialistas previos. El primer programa del Partido defendía un vasto programa de cambios y reformas políticas democratizadoras, sociales, laborales, educativas y económicas.

Así pues, aquel Congreso fue decisivo en la vida de nuestra protagonista, ya que, junto con otras mujeres, entre las que destacaba Sara Justo, fundaron el Centro Feminista de Argentina y el Comité Pro-Sufragio Femenino. En la constitución del Centro se definía el feminismo como un movimiento social organizado para reformar la legislación, abrir los estudios, mejorar las condiciones de trabajo y hacer desaparecer los prejuicios y prácticas que impedían a la mujer a vivir con libertad.

Fue invitada por Ángel M. Giménez para que impartiera conferencias a los obreros en distintos Centros Socialistas a través de la conocida Sociedad de la Luz de Barracas, una asociación dedicada al fomento de la educación popular. Moreau también participó en charlas sobre enfermedades y prevención sanitaria.

En 1907, después de estudiar Psicología, ingresó en la Facultad de Medicina de la Universidad de Buenos Aires, lo que constituye otro ejemplo de lucha feminista, habida cuenta del rechazo que existía para que las mujeres estudiasen esta carrera. Fue una de las pioneras. También comenzó a atender a mujeres sin recursos y prostitutas en una consulta ginecológica. La vocación médica de Alicia Moreau tenía una clara dimensión social. Fue consciente muy pronto que las enfermedades que sufrían los obreros y las mujeres sin recursos tenían su origen en la miseria que padecían, en un sistema económico y social profundamente injusto. La acción de la medicina debía caminar de forma paralela a la de la acción política y social.

En relación con la implicación en la lucha del movimiento obrero participó en la huelga de inquilinos, que estalló por los elevados alquileres de los conventillos, vivienda colectiva, parecida a las casas de vecindad españolas, donde se alquilaban cuartos a familias, con comedores y baños comunes para todos los inquilinos. Estas huelgas fueron muy intensas en Europa, como las de Glasgow, Viena y Budapest. En España debemos citar las que se produjeron en Barcelona, Sestao, Baracaldo y Sevilla. Moreau también apoyó el movimiento de la “marcha de las escobas”, protagonizado por las amas de casa de las barriadas pobres.

Moreau escribió en la “Revista Socialista Internacional”, fundada por Enrique del Valle Iberlucea, distintos trabajos sobre educación como “La escuela nueva”. Cuestionó la enseñanza tradicional argentina, criticando tanto a la Iglesia, como al Estado, pero también a los padres, porque pensaba que adoctrinaban a los escolares, imponiendo sus convicciones. Posteriormente, se haría cargo de esta revista y la transformaría con un nuevo título, “Humanidad Nueva”, escribiendo en esta nueva etapa trabajos de corte feminista, difundiendo las ideas de Clara Zetkin, María Montessori y Rosa Luxemburgo.

En 1910, Moreau, su padre y Berta W. de Gerchunoff fundaron el Ateneo Popular para fomentar la educación de los más desfavorecidos. En ese mismo año organizó el primer Congreso Femenino Internacional. Allí defendió que el feminismo, aunque significase emancipación de la mujer, no podía referirse a ella solamente, porque elevar a la mujer, era elevar al niño, al hombre, a la familia y, en fin, a la humanidad.

En 1914 terminó sus estudios de Medicina. En este campo también fue excepcional, porque se puede considerar que Alicia Moreau es una de las primeras médicas de la América Latina especializada en la medicina femenina. Publicó el libro Evolución y Educación (1915), y comenzó a dar clase en la Universidad Nacional de la Plata en fisiología.

Al estallar la Primera Guerra Mundial, Alicia Moreau abrazó la causa pacifista, ya que el Gobierno argentino pretendía incluir la instrucción militar en el sistema educativo. Cuando se inició la discusión parlamentaria, el Ateneo Popular y la Sociedad de la Luz emprendieron una campaña contra lo que se consideraba la militarización de las escuelas. Moreau fue una de las líderes del movimiento. Se organizaron actos y se envió una petición al Congreso contra el proyecto gubernamental. A propósito de este episodio, Moreau plasmó sus ideas sobre la relación entre cambio revolucionario y pacifismo. Las transformaciones radicales podían hacerse de forma pacífica, porque las grandes revoluciones se realizaban en el campo intelectual, poniendo como ejemplo la teoría heliocéntrica, una verdadera revolución. Por otra parte, Moreau se empleó en actos en el Ateneo Popular contra la Guerra que se desarrollaba en Europa

Después de la Gran Guerra comenzó un nuevo período de actividad para Alicia Moreau de Justo. El año 1919 fue especialmente intenso. La revista “Humanidad Nueva” dejó de publicarse, pero apareció para sustituirla “Nuestra Causa”, donde Moreau se dedicó a divulgar el papel de la mujer en todos los campos de actividad. Las feministas argentinas eligieron a nuestra protagonista para acudir al Congreso Internacional de Obreras que se celebró en la capital norteamericana. Aprovechó el viaje para participar, por su parte, en el Congreso Internacional de Médicas. Allí criticó intensamente la prostitución y defendió la necesidad de promover una moral igual para hombres y mujeres. Esta reunión fue especialmente importante porque se decidió la creación de la Asociación Internacional de Mujeres Médicas. En su comité rector estaría Alicia Moreau.

Al año siguiente estuvo en la fundación de la Unión Feminista Nacional, organización que pretendía unir a las asociaciones feministas argentinas para tener una mayor dimensión. La nueva organización se dedicó a influir para que en la Argentina comenzaran a darse cambios legislativos en favor de la igualdad, de los derechos de la mujer, especialmente en el mundo laboral y a favor de las madres solteras. “Nuestra Causa” fue el órgano de difusión de la organización. La UFN estableció una alianza con el Comité Pro-Derechos de la Mujer para apoyar el establecimiento del derecho al sufragio, apoyando al Partido Feminista Nacional, que apoyaba la candidatura de la activista Julieta Lanteri como diputada, una de las figuras fundamentales del sufragismo argentino. En estos primeros años veinte se generó una intensa polémica en torno al voto femenino, con ataques constantes de los sectores más conservadores, pero Moreau demostró una gran energía reuniendo firmas y promoviendo la causa.

En esta época, especialmente intensa, decidió comprometerse políticamente de una forma clara, y se afilió en 1921 al Partido Socialista. En 1922 se casó con Juan B. Justo, uno de los socialistas argentinos más destacados, aunque murió tempranamente en 1928.

En su lucha contra la pobreza y la realidad marginal de muchas mujeres debe destacarse la fundación del Comité Femenino de Higiene Social para combatir la trata de blancas y la prostitución. Además, fue elegida para un cargo de dirección del Partido Socialista, un nuevo hito femenino en la política argentina. Desde esta posición se dedicó a crear grupo femeninos en las agrupaciones socialistas con el fin de involucrar más a las mujeres en la política. También fundaría una biblioteca en la Casa del Pueblo, junto con su marido.

Moreau reanudó su lucha pacifista al terminar la Segunda Guerra Mundial, participando en varias acciones, como la fundación de la filial argentina del Acuerdo Mundial de Paz

Todo este esfuerzo comenzó a verse recompensando cuando en 1925 se aprobó una ley que regulaba el trabajo femenino e infantil de forma muy favorable. Al año siguiente se aprobó la Ley de Derechos Civiles de la Mujer, que establecía la igualdad de derechos entre el hombre y la mujer.

En el año 1932, las argentinas estuvieron a punto de ver reconocido el derecho al voto, gracias al proyecto del diputado socialista Mario Bravo, apoyado en la calle por Moreau. Pero, aunque se aprobó, el Senado, marcadamente conservador, lo rechazó.

En los años treinta la actividad de Alicia Moreau tuvo mucho que ver con España, apoyando la causa republicana desde la Argentina cuando estalló la guerra civil.

La llegada del peronismo al comenzar la década de los años cuarenta transformó la vida argentina de forma evidente. Nuestra protagonista criticó intensamente todos los aspectos no democráticos del nuevo movimiento, y su deriva autoritaria. Perón persiguió a los socialistas y Alicia no fue una excepción, aunque también es cierto, paradojas del peronismo, que muchas de las iniciativas socialistas que habían encallado en el parlamento, fueron aprobadas en este momento, como el derecho al sufragio femenino, hecho que ocurriría en 1947.  En 1946 publicó La mujer en la democracia, un repaso histórico del complejo proceso de la lucha por el sufragio femenino. En 1949, la Constitución de la Argentina estableció la igualdad plena entre ambos sexos. Todos estos hechos fueron siempre valorados de forma positiva por Alicia Moreau pero, al igual que era consecuente con esta realidad favorable, lo era con su defensa de la plena democracia, y no cambió su visión profundamente crítica hacia el peronismo.

Moreau reanudó su lucha pacifista al terminar la Segunda Guerra Mundial, participando en varias acciones, como la fundación de la filial argentina del Acuerdo Mundial de Paz.

Moreau se presentó a las primeras elecciones en las que las mujeres podían votar y ser votadas, en 1951, pero no pudo hacerlo porque fue detenida, como varios de los dirigentes fundamentales del socialismo argentino. El año 1953 fue especialmente duro para el Partido Socialistas, porque los peronistas incendiaron la Casa del Pueblo.

A raíz de la caída de Perón, los socialistas se dividieron en dos grupos; uno apoyaba el golpe de estado militar y la represión del peronismo, y otro, en el que se encontraba Alicia Moreau, era fiel al compromiso democrático, buscando el acercamiento con el peronismo que iniciase su democratización. En esa época de fortísimos enfrentamientos internos y de creación de dos partidos, Moreau dirigió “La Vanguardia”, uno de los periódicos socialistas más importantes de toda Sudamérica. Desde sus páginas apoyó la reforma agraria y el inicio de la Revolución Cubana, además de criticar al gobierno militar.

Moreau asumió la secretaría general del PS a la muerte de Alfredo Palacios en el año 1965, pero los problemas de los socialistas no desaparecieron, y Moreau en 1974 apoyó al conocido “Grupo de los Ocho”, una alianza de grupos políticos que defendían la democracia frente a la tendencia autoritaria de la presidenta María Estela Martínez de Perón y del ministro López Rega. En 1975 fue una de las fundadoras de la Asamblea Permanente por los Derechos Humanos, junto con destacadas personalidades argentinas. Con más de 90 años acompañó a las madres de la Plaza de Mayo. Su trabajo en favor de la unidad entre los socialistas, la democracia y los derechos humanos fue intensísimo durante toda la dictadura militar, y estuvo en casi todas las organizaciones que denunciaron lo que estaba ocurriendo en el país.

En 1984 comenzaron los grandes homenajes por parte de las principales instituciones del país, una vez terminada la dictadura, pero también de organizaciones de todo tipo. Falleció el 12 de mayo de 1986. Espacios urbanos y monumentos honran su legado por toda la geografía argentina. La Fundación Alicia Moreau de Justo conserva esa memoria y promueve los valores por los que luchó hasta casi el último día de su vida. No podemos entender la Historia Contemporánea de la Argentina sin acercarnos a Alicia Moreau de Justo. 

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