jueves 17.10.2019
HISTORIA POLíTICA DE ESPAÑA

Alejandro Lerroux y el radicalismo

En este artículo ofrece algunas claves sobre una personalidad harto polémica de la primera mitad del siglo XIX.

Lerroux y el radicalismo

@Montagut5 | Alejandro Lerroux es un personaje fundamental en la Historia española de la primera mitad del siglo XX, al liderar a uno de los partidos republicanos más importantes y desempeñar altas responsabilidades en distintos gobiernos de la Segunda República. En este artículo ofrecemos algunas claves sobre una personalidad harto polémica desde el principio hasta su salida de la política.


Lerroux nació en La Rambla (Córdoba) en 1864 en el seno de una familia pobre. Su infancia y juventud no fueron fáciles. Su proyección pública comenzó en el periodismo en publicaciones como “El País” y “El Progreso”. Muy pronto se hizo conocido gracias a sus artículos con un lenguaje claramente demagógico y por iniciar diversas campañas. Pero su vida dio un giro evidente cuando se trasladó a Barcelona en el año 1899. En la capital catalana se presentó defendiendo el republicanismo y atacando la fuerte represión que se ejercía sobre el movimiento obrero. Se significó en la protesta contra los Procesos de Montjuïc. Esta campaña le permitió adquirir una enorme popularidad entre los sectores humildes y obreros de Barcelona. Lerroux se presentó como un político contrario a los patronos, el Estado y la represión. Era el comienzo del camino que le llevó a ser proclamado el “emperador del Paralelo”. En 1901 obtuvo un acta de diputado.

Lerroux siguió una línea ascendente de populismo y demagogia con un mensaje donde se mezclaban elementos revolucionarios con otros anticlericales de elevado tono, como quedó de manifiesto en su famoso discurso de 1906 en el que animaba a los “jóvenes bárbaros” a entrar a saco en la civilización decadente, a destruir los templos y elevar a la categoría de madres a las novicias, además de prender hogueras en los registros de la propiedad.

Otro de los componentes del discurso de Lerroux fue su encendido anticatalanismo. Esta vertiente de su ideología le granjeó ventajas fuera de Cataluña porque pudo presentarse como un valladar ante los avances y reivindicaciones de los nacionalistas catalanes.

En 1908 fundó el Partido Radical, pretendiendo que se extendiera por toda España. El Partido Republicano Radical se fundó en un acto celebrado el día 6 de enero de 1908 en el Teatro Principal de Santander. Un grupo de republicanos federales de la ciudad había animado a Alejandro Lerroux para que creara una nueva formación política republicana. Lerroux presentó en el acto de fundación el programa político del nuevo partido, aunque sin grandes precisiones. Defendió el concepto de federación, el respeto a la religión católica pero no las órdenes religiosas y que el partido quería representar al pueblo, un concepto muy amplio y sin definir. Al poco tiempo de la creación del partido, su fundador tuvo que marcharse de España para no tener que ingresar en prisión a causa de un delito de imprenta. Mientras estuvo fuera, la formación política fue dirigida por Sol y Ortega, Hermenegildo Giner de los Ríos y Emiliano Iglesias. En las elecciones de diciembre de 1908, Lerroux, Sol y Giner sacaron actas de diputados. Eso le permitió regresar a España

Al año siguiente, durante la Semana Trágica, Lerroux se encontraba fuera de España y no mostró ninguna actitud favorable hacia lo que estaba ocurriendo, solamente pasividad. Este hecho fue el comienzo de la pérdida progresiva de su éxito entre los obreros en Barcelona, más proclives hacia el anarcosindicalismo. Fue el momento para dirigir su mirada hacia Madrid, moderando de forma evidente su discurso. El Partido Radical comenzó, por tanto, a establecerse y expandirse por el resto de España con cierto éxito en Madrid, Aragón y Valencia.

En el año 1917 formó parte de la Asamblea de Parlamentarios y se mantuvo al margen de la Dictadura de Primo de Rivera. En 1926 participó en la Alianza Republicana y en 1930 formó parte del Comité Revolucionario. Al llegar la República perteneció al gobierno provisional. Lerroux fue ministro de Estado, pero no duró mucho en esta responsabilidad porque decidió abandonar el gobierno contrario a la presencia de ministros socialistas. La tendencia hacia el conservadurismo de Lerroux y del Partido Radical se iba acentuando frente al progresismo del gobierno y de la primera etapa de la República.  Lerroux apostó por intentar consolidar el Partido como la oposición dentro del sistema republicano.

En las elecciones de noviembre de 1933, los radicales presentaron un programa conservador, defendiendo en la campaña lo que denominaron “la voluntad de defensa social”. Se pretendía formar una base electoral amplia entre la clase media urbana y entre los propietarios agrícolas. Al final, la CEDA alcanzó 115 diputados y el Partido Republicano Radical 102, de un total de 570 escaños. Aunque la derecha había vencido, los radicales y otros grupos de centro formaron gobierno. El 18 de diciembre de 1933 se constituyó un gobierno presidido por Lerroux, con radicales en las principales carteras. Este ejecutivo alcanzó la confianza parlamentaria gracias al apoyo de la CEDA. Lerroux y su gobierno emprendieron una labor de rectificación de las políticas seguidas en el primer bienio republicano. Pero, precisamente, en este contexto surgieron las discrepancias en el seno de la formación política. El primero de mayo de 1934, Diego Martínez Barrios, que había sido ministro de la Guerra, y otros 19 diputados radicales abandonaron el Partido, defendiendo una postura más progresista y fundaron el Partido Radical Demócrata. En Valencia también se produjo otra escisión, ya que, en torno a Marcos Miranda, se creó la Esquerra Valenciana, defensora de la autonomía. Por fin, hubo un tercer sector que se acercó a Azaña. En septiembre de 1934 se unieron el Partido Radical Demócrata y el Partido Radical Socialista.

Lerroux necesitaba a la CEDA para gobernar. Cuando la coalición entró en el gobierno se precipitaron los hechos y estalló la Revolución de Octubre de 1934. Por fin, Lerroux tuvo que dejar la responsabilidad del gobierno a finales de 1935 acosado por el escándalo del Straperlo. Alcalá-Zamora nombró diversos gobiernos con radicales hasta las elecciones de febrero de 1936 que dieron el poder al Frente Popular. En dichas elecciones, Lerroux no obtuvo escaño y decidió abandonar la política. La Guerra Civil terminó por acabar con el Partido Republicano Radical. Por su parte, Lerroux, aunque apoyó la sublevación, marchó a Portugal. En el año 1947 regresó a España, falleciendo dos años después.

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