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domingo. 14.08.2022
ECUADOR | ENTREVISTA A ALEX FLORES

“No son muertes, son asesinatos de Estado”

La represión de las fuerzas armadas ecuatorianas en las protestas sociales han dejado un saldo de varios fallecidos, heridos y desaparecidos.

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Alex Flores, activista social

Alex Flores es activista social, coordinador de Podemos en Ecuador e integrante del Consejo de Coordinación de la Red de Círculos de Latinoamérica. Durante las últimas jornadas ha vivido de cerca las protestas sociales que han estallado en Ecuador como consecuencia de un malestar que no es nuevo.

La represión de las fuerzas armadas ecuatorianas ha dejado un saldo de varios fallecidos, heridos y desaparecidos. Sobre estos sucesos que han saltado a los medios de “desinformación masiva” -tal como el propio Alex Flores denomina a los grupos hegemónicos de comunicación- se expresó en una entrevista concedida al programa radial “Cenizas de Babilonia. Diáspora Española”  

¿Cómo definiría la reacción del Estado ante las movilizaciones sociales que se están llevando a cabo en Ecuador?

Se está reprimiendo a la ciudadanía y se habla de muertes y heridos en los medios internacionales, incluso en medios progresistas; pero en realidad no son muertes, sino asesinatos de Estado, delitos de lesa humanidad del régimen de Guillermo Lasso, contra gente inocente que estamos luchando por nuestros derechos, por dar un futuro digno a nuestros hijos e hijas, por dar la batalla para ser un pueblo digno y soberano. En esta tesitura hay que sacar fuerzas de donde no hay para seguir adelante.

¿Cuáles son los motivos reales de la protesta, sobre todo la que llevan adelante los pueblos originarios?

La protesta nace a raíz de una movilización del movimiento indígena, de la Confederación de Nacionalidades Indígenas del Ecuador (CONAIE), pero ahora ya es un clamor, no solo del movimiento indígena sino también de la clase mestiza, y de la ciudadanía en general. En todos los poblados, en las tres regiones del país, tierra, costa y oriente. Estas reivindicaciones no son recientes por parte de la CONAIE, sino que se remontan a octubre de 2019. Aquel fue el detonante hacia el resto del continente, principalmente hacia Chile y Colombia.

En ese momento se lograron ciertas victorias. Contra el régimen del infame Lenín Moreno, ex presidente del Ecuador, que era un pelele, una marioneta del propio Guillermo Lasso; a efectos prácticos para Guillermo Lasso este es su segundo mandato presidencial, ya poniendo el rostro de frente a ese régimen anterior que controló la política de estado tras bambalinas.

En aquel entonces, octubre de 2019, ya se plasmaron una serie de propuestas por parte del movimiento indígena en un pliego de peticiones que se truncó a raíz de la pandemia del Covid. Una vez controlada la pandemia, se volvió a plasmar en julio de 2021, en agosto de 2021, y en octubre del mismo año, en donde el régimen ha ido dando largas, y falsas expectativas, hasta llegar a este punto, en donde el movimiento indígena ha dicho: basta, hasta aquí.

Estos son los diez puntos que nosotros queremos, no solo como pueblo indígena sino en general para el pueblo ecuatoriano, en todo lo que es el desastre, el aniquilamiento de los servicios básicos que necesita cualquier pueblo; principalmente la educación pública, la salud pública y políticas que fomenten el empleo. En Ecuador se está llegando a una tasa de desempleo superior al 70 por ciento.

¿Cómo se organiza el movimiento indígena para las movilizaciones que están teniendo lugar en todo el país?

El movimiento indígena se maneja a través de consensos de abajo hacia arriba. La Confederación de Nacionalidades Indígenas del Ecuador se divide en tres grandes confederaciones, en la costa del Pacífico, en la zona interandina, y en la zona amazónica. Todo lo que se discute y se aprueba en esos consensos territoriales, de lo más pequeño a lo más grande, es lo que los dirigentes del movimiento están obligados a obedecer; es el mandato de sus bases.

Y esto es lo que se ha plasmado en un momento en donde las comunidades indígenas en estas tres grandes confederaciones han dicho “Hasta aquí podemos llegar, no vamos a seguir siendo burlados por el régimen de Guillermo Lasso, no le creemos ya absolutamente nada, vamos a convocar a una movilización nacional y a un paro en todo el país”.

La respuesta por parte del régimen de Lasso ha sido la de provocar crímenes de lesa humanidad, crímenes que debe denunciar la comunidad internacional, o al menos ayudar al pueblo ecuatoriano a denunciar al mundo que se están cometiendo delitos de lesa humanidad. Ya hay al menos siete asesinatos por parte del Estado, varios desaparecidos y muchos heridos, algunos de gravedad.

¿Cómo es posible que Guillermo Lasso, con el rechazo que genera, haya podido llegar a la presidencia? ¿Qué facción lo apoyó?

Como decía Julio Anguita, que fue secretario general de Izquierda Unida en España, las verdaderas revoluciones se dan cuando las cosas van bien, y no cuando las cosas van mal. El gran fallo del gobierno del ex presidente Rafael Correa ha sido no fortalecer el tejido social. Por esos tiempos había otra dirigencia de la CONAIE que estaba muy influenciada por la CIA y por otras organizaciones del imperio norteamericano afines a desestabilizar al gobierno de Correa desde el movimiento indígena.

No se tuvo una verdadera estrategia de un acercamiento, de unos puentes hacia esta gran confederación de nacionalidades indígenas. Y bueno, de esos polvos estos lodos. Eso en el pasado.

En el presente, el giro que da el actual presidente de la CONAIE, Leonidas Iza, es ´de una visión muchísimo más progresista, de lucha de clase, entendida como una defensa de un pueblo ante el ataque de las élites y la oligarquía. Los errores que se produjeron antes en Ecuador, como no hubo algo fundamental en la lucha social que es estructurar desde abajo el tejido social, es un pueblo que no tiene una conciencia política y muy endeble a la hora de la manipulación de la información por parte de los grandes medios de desinformación masiva.

El tejido social, en esa concientización, es fundamental porque la élite controla a los grandes medios de comunicación. Pero lo que no controla, porque no lo conoce ni lo conocerá nunca, es la calle; pero la calle entendida en las asambleas populares a la vista de todo el mundo, en parques, plazas, etc, que empiezan a concientizar dentro de la defensa de los derechos de los pueblos; incluso plasmados en la carta fundacional de Naciones Unidas. Todo esto no se consigue de la noche a la mañana; los ritmos de esa estructuración de tejido social traspasan gobiernos.

¿Cómo ves la criminalización que los medios de comunicación están fogoneando acerca de la protesta social que abarca no solo al pueblo indígena sino al resto de los ecuatorianos?

Las movilizaciones en Ecuador, sobre todo de la comunidad indígena, han sido totalmente pacíficas. Pero no se trata de una protesta indígena sino de toda la población; universitarios, sindicatos, maestros, médicos, etc. Las imágenes que se difunden hacia el exterior no son fieles. La policía y las fuerzas de represión envían a infiltrados a las manifestaciones para generar desde dentro la violencia para que sus compañeros al otro lado tengan la excusa perfecta para reprimir. Se está utilizando armamento letal. Ha habido asesinatos contra la población civil.

En Ecuador hay un sistema feudal, desde hace doscientos años hay una falsa independencia de España. Y esos poderes feudales se mantienen en el poder y no quieren dejar que las cosas cambien. Y van a hacer hasta lo imposible por mantener su hegemonía.

La estrategia de la utraderecha, no solo en Ecuador ya que se la ha visto incluso en España, es la doctrina del shock; una noticia tras otra que hace que la población tenga una desafección hacia los partidos políticos. Eso es lo que persigue la élite para fraccionar aún más a lo ya fraccionado en Ecuador de las fuerzas progresistas. Y en esa línea no queda otra opción más que ir a luchar a las calles. Es una lucha prácticamente por la supervivencia, como pueblo, como país.        

“No son muertes, son asesinatos de Estado”