domingo. 14.07.2024
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Foto: @HoyPalestina

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A medida que transcurre el exterminio sin piedad contra el pueblo palestino por la banda sionista de okupación llamada “Estado de Israel”, crecen con igual intensidad la tragedia y soledad de ese pueblo, la inquietud por su futuro y la repulsa y el asco mundial contra esa organización de psicópatas llamada Estado de Israel al mando de Netanyahu, comandante supremo del crimen organizado en Oriente Medio. Con sus soldados, sus apoyos diplomáticos en Europa y EEUU y las armas que recibe de este último país con su propio comandante supremo de la guerra internacional, se cierra el círculo opresor al indefenso pueblo palestino, que se ceba especialmente con los niños y niñas para evitar que siga multiplicándose la población. Asesinarles sistemáticamente, premeditadamente como se hace, solo conoce en la Historia de la humanidad una sola excepción además de la matanza de Herodes a los menores de dos años: el holocausto nazi. Los pueblos de la antigüedad preferían tener esclavos en lugar de tumbas, lo que mostraba algo de inteligencia práctica dentro de la maldad. Lo que ocurre con los niños y niñas palestinas es algo incalificable, que va más allá de conceptos como infanticidio sistemático o el de crímenes contra la humanidad. Bajeza moral, abominación, asesinato, injusticia y asco deberían encontrar en el diccionario, una palabra, una expresión que abarcara todo eso a la vez, y que al ser pronunciada en voz alta sacudiera al que la emite y al que la escucha como si fuese una descarga eléctrica.

A pesar de la indignación de los pueblos, Netanyahu se siente apoyado por el silencio cómplice de casi todos los gobiernos, y amenaza con encender otras guerras. Es imposible encontrar en la Historia algo semejante; ni con Hitler, no hubo tanta permisividad.

La humanidad está hoy en manos de gentes de conciencia sucia o con las manos manchadas de sangre de niños

El genocidio anterior de las mismas características que hoy vemos reproducirse en Palestina, fue el sufrido por los habitantes de Norteamérica a manos de los colonizadores europeos que dieron origen a los EEUU. Apaches, Sioux, Pies Negros, y otros grupos étnicos fueron exterminados sin piedad como lo son hoy los niños, ancianos, mujeres y hombres palestinos. La humanidad está hoy en manos de gentes de conciencia sucia o con las manos manchadas de sangre de niños.

No es casualidad cómo los nazi-sionistas, llevan a cabo su programa de exterminio en dos frentes: por un lado, el de la “ley de punto final” como fue aplicada a los judíos por los nazis. Por otro lado, y como complemento, el acoso por hambre, sed y desatención sanitaria a la población palestina.

La historia vuelve a repetirse de otro modo

Los nazi-sionistas repiten hoy el mismo esquema de los colonos de América del Norte, que mataban a tiros a los indios y a los búfalos que los alimentaban. Así se aseguraban el genocidio, como Netanyahu y su banda se aseguran el genocidio impidiendo la ayuda humanitaria y matando de hambre y sed  literalmente a sus víctimas, aunque eso sea ilegal, inhumano, y propio de seres de conciencia de pedernal, pero, ¿quién puede aplicar la ley, si ni siquiera el Tribunal Penal Internacional se atreve de frente con Netanyahu y sus ministros?

¿Qué va a ser de Palestina?

Esta pregunta es preciso contestarla. ¿Será su destino final como el de los indios norteamericanos? Porque parece que los sionistas, igualmente colonialistas, supremacistas y violentos que aquellos colonos norteamericanos, beben de la misma fuente envenenada.

Mientras los yanquis en aquel tiempo  exterminaban a la población original norteamericana, iban recluyendo a los supervivientes en las famosas “Reservas”, gobernadas por jefes indios del agrado del ocupante, obligados a someter a los suyos cuando se resistían. Desde 1948, la Palestina original venía siendo diezmada a cuentagotas y arrinconada en esas dos “Reservas”- Gaza y Cisjordania –enfrentadas entre sí y gobernada esta última por la llamada “Autoridad Palestina”, semejante a la autoridad delegada y subordinada  de un jefe indio en una  “Reserva”.

¿Acaso no recuerda todo esto, punto por punto, una repetición de la misma tragedia llevada a cabo con las armas, el dinero y el apoyo incondicional de los EEUU como fieles sucesores de sus abuelos exterminadores? Sin arrepentimiento y sin reparación de aquellos crímenes hacia el pueblo indio, siguen haciendo lo mismo -vía Netanyahu- en la tierra Palestina para tener una cuña incrustada en el corazón de Oriente Medio. Y lo terrible  es que pueden volver a salirse con la suya. Porque ¿qué puede impedirlo?... ¿El “Orden Internacional”?..Debe darles risa. ¿Quién puede creer ya en un mundo con reglas? Ni la ONU, ni el Tribunal Penal Internacional, ni los países árabes, ni China o Rusia, ni Irán, pueden o quieren, por una u otra razón. Así que la banda de genocidas se ríe también de todos ellos, de las protestas de millones de ciudadanos de todo el mundo, de los judíos que critican el sionismo, y hasta de sus propios colonos que ahora piden detener la guerra para que les devuelvan a sus hijos presos por Hamas.

Sin duda el asalto del 7 de Octubre por Hamas abrió las puertas del infierno en Gaza. Nunca sabremos si los servicios secretos sionistas  sabían lo del 7 de Octubre o si lo dejaron suceder para justificar el genocidio sin hallar oposición en la opinión pública y en los gobiernos del mundo, incluidos los árabes. Nunca sabremos si eso fue planificado como lo fue la misma creación de Hamas para dividir a Palestina en dos partes enfrentadas. En cualquier caso, la violencia de la respuesta es tan cruel, inhumana y desproporcionada como intolerable: un programa de poder y destrucción sin límite a personas, bienes y territorio. Todo lo demás son excusas para sostenerlo como la del asalto criminal de Hamas y el estúpido argumento del derecho a defenderse mientras no cesan de atacar, que ni un niño de teta podría creer.

Argumentario para un crimen

Siempre que un grupo de fanáticos violentos decide actuar necesita parecer presentable, honorable y creíble, y para ello precisan palabras y principios cuanto más llamativos mejor, basados por lo general en las ideas de patria, raza, ley y orden, o religión. Los nazis y afines- aunque sin despreciar a las otras- eligen especialmente la patria y el supremacismo blanco. Netanyahu ha elegido una excusa bíblica: la defensa  de la Luz contra la Oscuridad, representada por el pueblo palestino, lo que exige restaurar la antigua Judea con la ayuda de su banda de “iluminados”, ignorando a sabiendas que Judea al finy al cabo solo era una provincia de Palestina. 

Ya sabemos que la Biblia es una buena excusa de larga tradición para matar a los semejantes practicada por la Iglesia durante más de mil años

Ya sabemos que la Biblia es una buena excusa de larga tradición para matar a los semejantes practicada por la Iglesia durante más de mil años, así que  no esperemos que venga el Papa a desmentir a Netanyahu. Tampoco hay ya orden internacional que valga, ni conciencia social y ética mundial potente, como no hay respuesta de los países musulmanes capaz de impedir el exterminio palestino. No se podrá impedir la repetición de la historia norteamericana, por lo que una vez concluida la matanza solo se puede esperar la existencia de un solo Estado llamado Israel que habrá okupado todo el territorio y permitirá la existencia de “Reservas” palestinas bajo su autoridad, en la que los supervivientes que vendrán a ser equivalentes a los negros en EEUU, estarán estrechamente vigilados y sometidos a la autoridad sionista. Este sería un final injusto, inhumano, inaceptable para la conciencia y a la vez una imagen exacta de nuestro mundo llamado “civilizado” que como siempre termina por acostumbrarse a lo peor, se acostumbrará a un mundo con exiliados palestinos con “Reservas” palestinas a lo yanqui, y la bandera sionista a todo trapo con el reconocimiento mundial de casi todos los países.

Cómo me gustaría equivocarme. Cómo me gustaría que el pueblo ocupante fuera capaz de rechazar a su gobierno, mandar a los tribunales a los responsables de la masacre y ponerse de acuerdo con el pueblo palestino superviviente y con los exiliados forzosos, para formar una nación donde pudieran convivir en paz y en igualdad israelíes, palestinos y cualquier otro pueblo. Y tengo la seguridad de que tal cosa será posible alguna vez, de lo contrario habría que dejar de creer en la capacidad de evolución del alma humana y de la misma humanidad como sujeto histórico y espiritual.

Tengo la seguridad de que durante muchos años se habrá de seguir hablando de este tremendo crimen que ha puesto a cada humano de esta generación –y ojala que pase la voz a las siguientes- ante el espejo de su propia conciencia. ¿Qué siente cuando ve lo que ve en los noticiarios donde se habla de todo esto? ¿Qué piensa? ¿Como lo cuenta a sus hijos y a sus nietos? Todos deben saber la verdad.

¿Qué va a ser de Palestina y su pueblo?