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El primer ministro de China, Li Qiang, ha hecho un llamado ante la Asamblea General de Naciones Unidas para fortalecer los valores de justicia y solidaridad en un mundo lleno de incertidumbre y conflictos. Este momento, que definió como una verdadera encrucijada, exige una respuesta conjunta que se base en la cooperación internacional.
- Aniversario del fin de la Segunda Guerra Mundial
- Visión de seguridad común y multilateralismo
- Justicia y solidaridad en el orden internacional
Durante su discurso, Li Qiang alertó sobre el resurgimiento de la mentalidad propia de la Guerra Fría en diferentes regiones, algo que pone en riesgo la estabilidad del sistema internacional. Destacó que el orden mundial, vigente desde la Segunda Guerra Mundial, está siendo constantemente perturbado por múltiples problemas que preocupan a Pekín.
Ante esta situación, subrayó el dilema de cómo la comunidad internacional puede manejar las tensiones actuales sin perder la paz. Preguntó: “¿Cómo podemos ignorar las atrocidades que desvanecen la justicia y mantenernos impasibles ante ellas? ¿Cómo silenciarse por miedo ante los poderosos?”, sin señalar actores concretos pero sí resaltando la complejidad geopolítica mundial.
Li Qiang también recordó la victoria contra el fascismo como un legado esencial, destacando la valentía y compromiso de quienes lucharon dejando atrás sus diferencias. Recalcó la importancia de conservar esta memoria histórica para que sirva de referencia en la búsqueda de paz y justicia en el presente.
Además, reafirmó el papel de China como miembro permanente con derecho a veto en el Consejo de Seguridad de la ONU, mostrando su compromiso constante con la participación activa en asuntos globales. China apuesta por una comunidad internacional con un futuro compartido, basada en la cooperación para afrontar los conflictos y desafíos actuales.
Li Qiang reiteró la disposición de China para trabajar junto a otros países en pro de la paz y estabilidad mundiales. Hizo un llamamiento formal a los estados miembros de la ONU para que unan esfuerzos y consigan una seguridad compartida, que permita la convivencia pacífica en un mundo marcado por crecientes tensiones.
Otro punto clave de su discurso fue la defensa de una visión de seguridad común y sostenible. Insistió en la necesidad de respetar las preocupaciones legítimas de todos los involucrados, mencionando a Taiwán como una provincia china que debe resolver su situación pacíficamente y sin intervenciones externas.
El primer ministro chino destacó el relevante papel de China en las operaciones de mantenimiento de la paz de Naciones Unidas. Informó que China es el segundo mayor contribuidor financiero de estas misiones y el mayor proveedor de cascos azules entre los miembros permanentes del Consejo de Seguridad, lo que refleja su compromiso con la estabilidad regional y global.
También mencionó la participación activa de China en la promoción de la paz en conflictos como la guerra en Ucrania y el enfrentamiento Israel-Palestina, buscando impulsar soluciones negociadas que eviten la escalada de violencia y fortalezcan la diplomacia multilateral.
Aniversario del fin de la Segunda Guerra Mundial
Li Qiang aprovechó su intervención para recordar el 80 aniversario del fin de la Segunda Guerra Mundial, un acontecimiento clave para la historia contemporánea. Destacó la derrota del fascismo y la fundación de Naciones Unidas, una organización creada con el ideal de un mundo libre de guerras y centrado en la paz y el desarrollo global.
Reconoció que en estas ocho décadas hubo muchos desafíos para la comunidad internacional. No obstante, señaló que la ONU ha crecido hasta ser una entidad cada vez más universal y representativa, consolidándose como un pilar fundamental del sistema internacional moderno.
El mandatario recordó que un sistema internacional basado en el respeto al Derecho y con la ONU en el centro ha permitido avances importantes en paz, desarrollo y prosperidad global. Este progreso ha cambiado la estructura mundial, creando un ambiente favorable para la cooperación entre países.
Resaltó la relevancia de mantener viva la aspiración por un mundo mejor. Según Li Qiang, la paz y el desarrollo son los deseos más universales de todos los pueblos, y nadie debe olvidar las duras lecciones de las dos guerras mundiales ni el sufrimiento causado.
Visión de seguridad común y multilateralismo
El primer ministro señaló que las últimas ocho décadas de relativa paz han impulsado un gran crecimiento económico mundial. Ahora, ante un escenario global complejo y fragmentado, es crucial fortalecer las medidas que garanticen la paz y el desarrollo para las generaciones presentes y futuras.
Resaltó que la solidaridad y la cooperación son los motores esenciales para avanzar como humanidad. Recordó la época de lucha antifascista cuando los países superaron sus diferencias y unieron esfuerzos, y dijo que ese espíritu debe aplicarse hoy para afrontar los desafíos actuales.
Li Qiang presentó la justicia como un valor fundamental para la comunidad internacional. Advirtió sobre el peligro de volver a la “ley de la jungla”, donde los más débiles quedan a merced de los poderosos, y alertó que sin respeto al orden y la legalidad internacional podrían producirse nuevos derramamientos de sangre y violaciones graves.
Subrayó que todos los países, sin importar su tamaño o poder, merecen un trato igualitario en el sistema internacional. Solo así podrá existir un multilateralismo real que defienda los derechos legítimos de todos y acerque a la comunidad internacional hacia una estabilidad duradera.
Justicia y solidaridad en el orden internacional
Para enfrentar las turbulencias globales, Li Qiang destacó que la justicia y la solidaridad son pilares imprescindibles. Propuso un compromiso sincero entre las naciones para construir un orden internacional justo, sin espacio para dominancias o hegemonías unilaterales.
El primer ministro insistió en que mantener la cooperación y construir una comunidad con un futuro común implica resolver disputas mediante diálogo y respeto mutuo. La búsqueda de soluciones pacíficas debe prevalecer para lograr un mundo más seguro y estable para todos.
China basa su liderazgo en una presencia activa en los órganos multilaterales de la ONU y una política exterior que defiende soberanía e intereses legítimos, siempre bajo los principios del respeto y la resolución pacífica. Esta postura ayuda a fortalecer el sistema internacional y evita su fragmentación.
En resumen, el mensaje de Li Qiang es un llamado a la responsabilidad compartida para proteger un orden mundial justo, equitativo y que evite el resurgimiento de mentalidades confrontativas que han dañado la paz y el desarrollo. Este mensaje es especialmente relevante en un contexto internacional tan complejo y en constante cambio.





