lunes. 04.03.2024
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Imagen tomada durante la visita de Macron a Israel.

La UE continúa siendo un “enano político” en el ámbito internacional y esto se ha agudizado a raíz de la invasión rusa de Ucrania. A partir de ese momento se ha vuelto a insuflar vitaminas a una OTAN en estado catatónico. Y así nuevamente la política internacional de la UE se ha sometido al mandato de la OTAN que no es otro que el mandato de EEUU. Y de forma renovada el seguidismo de los europeos a las políticas del “amigo americano”.

De nuevo hemos visto dicha actitud en la guerra fomentada por la acción criminal de Hamás y la respuesta desproporcionada en todo Gaza sobre su población palestina por el Estado de Israel.

Ante ello y frente al tradicional apoyo sin fisuras de EEUU y su presidente Biden a Israel los países europeos más importantes han manifestado de nuevo de forma prioritaria su apoyo incondicional a las actuaciones militares sobre Gaza del Estado de Israel y en el mejor de los casos y como gran concesión han declarado la necesidad de pedir ayuda humanitaria para Palestina frente a los desmesurados ataques del Estado israelí sobre la población indefensa de Gaza.

Europa, la vieja Europa parece sufrir un síndrome de Estocolmo con el Estado de Israel. Es como si quisiera limpiar su conciencia por las actuaciones antijudías llevadas a cabo por muchos de sus países, no sólo el principal responsable, la Alemania nazi, por el exterminio sistemático contra la población judía europea. Porque no fueron sólo los alemanes, sino que hubo muchas complicidades desde Francia a Austria, Hungría, Rumania, Lituania o parte de la población del oeste de Ucrania, entre muchos otros.

Pero debe quedar ya claro de una vez que una cosa es asumir la responsabilidades de buena parte de Europa en la persecución contra la población judía, en muchos casos anterior incluso a las atrocidades nazis y otra la valoración política actual de los estados europeos sobre el proceder del Estado de Israel en relación con la población de Palestina. Una cosa no debe enturbiar la otra.

Ha sido vergonzoso ver deambular por Jerusalén a dirigentes europeos, como, Scholtz, Macron y especialmente Von der Leyen, para hacer un besamanos al Gobierno de Netanyahu

Ha sido vergonzoso ver deambular por Jerusalén a dirigentes europeos, como, Scholtz, Macron y especialmente Von der Leyen, para hacer un besamanos al Gobierno de Netanyahu. Y aún más vergonzoso es el comportamiento de países como Alemania, Francia o Gran Bretaña al negar el derecho a la manifestación de sus poblaciones para denunciar los crímenes cometidos por el Gobierno de Israel en Gaza, o prohibir que se pueda ondear la bandera palestina en público. Asimismo ha sido bastante oprobiosa la actitud del Parlamento Europeo para quien parece que sólo haya un agredido Israel por parte del terrorismo de Hamas, eludiendo las acciones cruentas llevadas a cabo por el Gobierno de Israel sobre la población civil de Gaza. Una resolución votada por conservadores, socialistas, liberales y verdes.

Nuevamente la UE vuelve a su tradicional e inoperante política: “apoyo a la respuesta de Israel, condena a los ataques terrorista y ayuda humanitaria a los palestinos”. Periódicamente cuando se producen enfrentamientos en Palestina, la UE corre a llevar ayuda humanitaria. Y NADA MÁS. El conflicto de Palestina tiene profundas raíces históricas y está meridianamente claro que sólo se resolverá con un acuerdo que reconozca los dos estados el de Israel y el de Palestina con unas  fronteras claramente establecidas en acuerdos anteriores. Que se conforme ya un Estado Palestino formado por  Cisjordania y Gaza y con capital en Jerusalén Este como ya reconocen 139 países.

La UE no puede seguir con ese sentimiento de sometimiento a Israel por el hecho de que en el pasado alguno de sus países pudieron ser cómplices del exterminio nazi

Cabe recordar que el Estado de Israel ha hecho históricamente caso omiso a las resoluciones de la ONU, eso sin contar las numerosas resoluciones vetadas por EEUU. La UE no puede seguir con ese sentimiento de sometimiento a Israel por el hecho de que en el pasado alguno de sus países pudieron ser cómplices del exterminio nazi.

Hoy Israel es un estado formalmente democrático, pero el 20% de la población de Israel es árabe y, aunque la legislación israelí y el derecho internacional reconocen sus derechos a la participación y la representación política, en la práctica se enfrentan a una discriminación generalizada en términos de ciudadanía, acceso a la vivienda, educación y atención de la salud. A ello debemos añadir la actuación en los territorios ocupados o formalmente bajo el control de la Autoridad Palestina, donde se lleva a cabo una constante actuación de desocupación de la población árabe y el desarrollo de comunidades de colonos ocupantes radicales en territorios palestinos. Una política de “apartheid” permanente que tiene como objetivo a largo plazo la eliminación de la población palestina y forzar su éxodo hacia otros países. Esta es una de las razones por las que ni Jordania ni Egipto aceptan refugiados pues esto ya ocurrió en la Nakba palestina del 1948 que llevó a millones de palestinos a Líbano o Jordania. En este sentido, el Estado de Israel no se comporta como un estado democrático desde el momento que utiliza una política de opresión, claramente una política de “apartheid” para tratar de oprimir y expulsar a la población palestina del  territorio que le es propio.

La UE no puede lavarse su conciencia dando cantidades de euros para restaurar los destrozos causados por Israel, ni limitarse a proporcionar ayuda humanitaria. La UE no es una ONG y debe tener una política estratégica para Palestina. Es por ello que deberían plantearse reconocer conjuntamente y sino sus estados de forma unilateral al Estado de Palestina y exigir el cumplimiento de los acuerdos avalados por la ONU. Asimismo la UE debería bloquear toda posible importación de productos israelíes obtenidos o producidos en los territorios palestinos ocupados ilegalmente por las colonias israelíes.

La UE debería tener una política diplomática propia y no subalterna de EEUU

La UE debería implicarse asimismo en fomentar un proceso plenamente democrático en Palestina para renovar la Autoridad Palestina y ayudar a su desarrollo. Para ello entre otras cosas debería presionar para lograr la liberación de presos como Marwan Barghouti, dirigente de la segunda Intifada palestina (2000-2003), el político con mayor popularidad en Palestina, que podría ganar electoralmente tanto a Hamas como a Abbas y con la suficiente autoridad para liderar una nueva etapa en esa zona castigada  del planeta. Cabe resaltar las palabras de Barghouti “Yo, y el movimiento Fatha al que pertenezco estamos decididamente en contra de los ataques a civiles dentro de Israel, nuestro futuro vecino. Me reservo el derecho a protegerme, a resistir la ocupación israelí en mi país y luchar por mi libertad. Todavía busco una coexistencia pacífica de países iguales e independientes entre Israel y Palestina, basada en una completa retirada (de Israel) de los territorios palestinos ocupados en 1967”. En esta vía debería potenciar en definitiva las posibilidades para un acuerdo entre las partes y frente a todos los interesados en mantener una situación de confrontación.

La UE en el caso de Palestina, como en otros, debería tener una política diplomática propia y no subalterna y complementaria como hasta la fecha de la que lleve a cabo la potencia americana.

En todo caso podemos sentirnos hasta cierto punto afortunados  por la posición del Gobierno de España planteando la necesidad de la solución de dos estados, así como por la fuerte denuncia de Borrell por la actuación militar de Israel sobre la población civil de Gaza. Y reconocer la centrada posición del Secretario General de NNUU, Antonio Guterres al definir toda la complejidad del conflicto.

La política de la UE hacia Palestina