domingo. 21.04.2024
Foto de archivo

Mahmoud M. Rabbani | Con nueve palestinos muertos en una incursión del ejército israelí en el campamento de refugiados en -Yenín cpalestinos expulsados de sus hogares en Palestina en 1948, el actual Israel- y siete colonos israelíes muertos en dos días en la parte de Jerusalén ocupada en 1967, Palestina ha sufrido una escalada de violencia no vista desde hace tiempo. Según opiniones importantes en Europa, como la de un editorial del diario francés Le Monde, “Para salir del estancamiento político y las violencias, el vínculo entre ocupación/apartheid y violencia debe reconocerse en lugar de oscurecerse mediante la denuncia del uso del terrorismo”.

Ante este estallido de violencia, las llamadas a la calma de Washington y de otras capitales de la Unión Europea van acompañadas de la invocación de la solución de dos estados, para poner fin a esta violencia que parece interminable. Lamentablemente, la posibilidad de un Estado Palestino viable en Cisjordania y Gaza se ha desvanecido hace mucho tiempo por falta de un alto a la colonización israelí en Cisjordania, que está carcomiendo incansablemente el territorio que debería haber constituido un Estado Palestino. Y también por falta de acción de estas capitales que toleran, sin ninguna sanción en contra, que Israel practique impunemente la colonización por derecho divino y el apartheid en territorios ilegalmente ocupados durante 55 años. Estos hechos son vergonzosos e incomprensibles. ¿Será capaz la comunidad internacional de hacer realidad un Estado Palestino en Cisjordania y Gaza con capital en Jerusalén Este aplicando la legalidad internacional sobre la cuestión palestina? ¿O la solución pasaría por un Estado único en la Palestina histórica con derechos iguales para palestinos e israelíes, ya que un estado de ocupación/apartheid será un estado violento permanente no aceptable?  

La posibilidad de un Estado Palestino viable en Cisjordania y Gaza se ha desvanecido hace mucho tiempo por falta de un alto a la colonización israelí en Cisjordania

Desde la derecha política a la izquierda, con pocas excepciones, el proyecto israelí consiste ahora en encerrar para siempre a los palestinos de los territorios ocupados en guetos: (área A de Cisjordania, 20% del total de su superficie) y en Gaza bajo bloqueo. Del mismo modo, se pretende seguir asentando a cientos de miles de colonos en los territorios ocupados. Los estados democráticos no pueden dejar al Estado israelí libre para hacer lo que le plazca, como colonizar, oprimir perpetuamente y encerrar a la población palestina indefensa llevando el problema a una degeneración explosiva. Se debe cuestionar la estrategia israelí (¿un Estado judío israelí en toda la Palestina histórica?) y las consecuencias del laissez-faire proisraelí. En otros asuntos se habla sobre la moralidad y el derecho internacional y se ponen los medios, incluso militares, para tratar de contrarrestar acciones ilegítimas.

Como el conflicto ha estado presente durante mucho tiempo, algunos afirman que es imposible e inútil saber cómo comenzó y, consecuentemente, encontrar una solución. Sin embargo, para cualquier problema es necesario conocer su historia. Aquí, la respuesta es simple: en 1917 los partidarios del proyecto israelí tuvieron el apoyo del ocupante británico, que era de facto un opresor de los palestinos, para establecer un Estado exclusivo para los judíos en un territorio donde el 93% de la población era palestina musulmana o cristiana, en vez de un Estado democrático con derechos iguales para todos, independientemente de su religión o raza. 

En otros asuntos se habla sobre la moralidad y el derecho internacional y se ponen los medios, incluso militares, para tratar de contrarrestar acciones ilegítimas

Por lo tanto, la causa del conflicto es la decisión de los partidarios del proyecto israelí de tratar a los palestinos como individuos sin derechos, inexistentes, y considerarlos enemigos de dicho proyecto. Muchos lamentan no poder encontrar ninguna solución. Sin embargo, mientras no se sancione el establecimiento de colonias israelíes, la sociedad israelí no tendrá ninguna razón para cambiar su política y, por lo tanto, renunciar a la colonización (en la historia de la humanidad, toda colonización ha sido sinónimo de conflicto).

Un Estado es un proyecto político. El proyecto israelí, tal como fue construido/pensado, excluyendo y oprimiendo a los palestinos, y tal como se perpetúa, nunca será considerado legítimo por todos aquellos que tienen un mínimo de pensamiento crítico. Cuando un objetivo es perjudicial para otros debe ser modificado (el apartheid sudafricano era un proyecto dañino y fue modificado).

Lo único que podría cambiar la opinión de la población israelí sobre la cuestión palestina es una campaña internacional de sanciones contra el Estado israelí

Para combatir el racismo y el apartheid es necesario ofrecer un objetivo y un valor positivos, es decir, la igualdad. Criticar la política israelí sin promover el objetivo de igualdad está condenado a la falta de entendimiento, a la desmovilización y, de hecho, al fracaso. "Igualdad o nada", escribió con razón Edward Said. Los palestinos también tienen que poder vivir en paz en su tierra con todos los derechos civiles y políticos. 

Lo único que podría cambiar la opinión de la población israelí sobre la cuestión palestina es una campaña internacional de sanciones contra el Estado israelí mientras oprima a los palestinos (si la sociedad israelí no quiere ser boicoteada, sólo tiene que dejar de oprimir a los palestinos). Fue el método de sanciones lo que llevó a los partidarios del apartheidsudafricano a cambiar de opinión. Este método llevaría a los israelíes a admitir que el trato dispensado a los palestinos no es apropiado y conseguiría hacer llegar a esta tierra el mensaje de la paz.

Ocupación y apartheid: manifestaciones de violencia