sábado. 20.07.2024
Javier_Milei
Javier Milei.

Crónica desde Buenos Aires | @jgonzalezok

Cuarenta y ocho horas antes de las decisivas elecciones presidenciales de Argentina, y cuando el país se encontraba ya en veda política, prohibidos los actos proselitistas, el candidato de ultraderecha Javier Milei acudió al Teatro Colón a ver la ópera Madame Batterfly. En este tradicional coliseo, una de las salas más prestigiosas del mundo, se encontró con que parte del público reaccionó ante su presencia con fuertes muestras de repudio y gritos de “Milei, basura, vos sos la dictadura” y “Nunca más, nunca más”. Parte de la orquesta y el coro se sumaron a la protesta y entonaron la marcha peronista. Un sector del público que defendió al candidato y se registraron escenas de cruces verbales intensos en la platea. El episodio es significativo del clima que vive el país y sobre todo, es inédito por el escenario en que se desarrolló.

La tensión tiene que ver también con la incertidumbre sobre el resultado. Y Milei añadió un elemento de intranquilidad al denunciar un supuesto “fraude colosal” en la primera vuelta de las elecciones, el pasado 22 de octubre. Las elecciones argentinas han sido tradicionalmente transparentes y las irregularidades -como el robo de papeletas de los adversarios en el cuarto oscuro- no fueron significativas ni alcanzaron a modificar el resultado final.

En representación de La Libertad Avanza (LLA), el partido de Milei, se hizo una denuncia judicial apuntando a la Gendarmería Nacional y a su personal de “cambiar el contenido de las urnas y la documentación por otras que modifican en favor del partido gobernante y de Sergio Massa”. Pero no pudieron aportar ninguna prueba, solo admitieron al fiscal que “la presentación se efectuó en virtud de comentarios en redes sociales y algunas notas periodísticas”, que tampoco aportaron.

La inconsistencia de la denuncia recuerda la estrategia que siguieron Jair Bolsonaro en Brasil y Donald Trump en los Estados Unidos, que embarraron la cancha tratando de deslegitimar el proceso electoral para desconocer el resultado en caso de ser derrotados.

El ministro de Seguridad Aníbal Fernández rechazó las acusaciones y recordó que la Gendarmería, la Policía Federal y la Policía de Seguridad Aeroportuaria tienen un solo papel asignado en el proceso, el de estar presentes en los lugares de votación que se les asignen.

La Cámara Nacional Electoral citó a los apoderados de los dos candidatos, Javier Milei y Sergio Massa, a una reunión especial “para preservar la convivencia democrática”. El mismo organismo ya había dicho que las invocaciones de fraude sin fundamento socavan la democracia: “En estos 40 años de democracia hubo 33 procesos electorales nacionales íntegros, de diversas características, todos con resultados aceptados y reconocida e indiscutible legitimidad”. Además, los dos candidatos tendrán más de 100.000 fiscales de mesa para asegurar la limpieza del proceso.

Con estos antecedentes, si en la noche de este domingo (19) no hay un resultado claro, se puede generar un escenario delicado. Los colegios electorales cierran a las seis de la tarde y entre las 9 y las diez de la noche debe conocerse el resultado provisional. Este proceso, a cargo del gobierno, nunca llega al 100% de los votos, porque hay papeletas recurridas o telegramas con resultados que resultan ilegibles. Y los votos de los argentinos en el exterior y los emitidos en las cárceles llegan más tarde. Para el resultado legalmente válido hay que esperar al escrutinio definitivo, que realiza la Justicia Electoral, que tarda siempre unos días. Las diferencias entre el escrutinio provisional y el definitivo no suelen registrar variaciones significativas, pero si el resultado es muy justo no habrá vencedor claro en la noche del domingo.

El periodista del diario La Nación Hugo Alconada Mon cita en su columna de este sábado a una de las figuras que coordina la labor de fiscalización de Milei diciendo: “Si sacamos dos o más puntos de ventaja, se termina la discusión; si no… será una larga noche”.

Se espera, pues, que la noche del domingo sea intensa. Si gana el candidato oficialista, Sergio Massa, no necesitará esperar al 10 de diciembre para empezar a ejercer la presidencia. De hecho es lo que ha hecho en el último año, en que el presidente formal, Alberto Fernández, tuvo como única actividad conocida el turismo oficial, viajando a algunas reuniones internacionales. Si el vencedor es Milei, Argentina empezará a vivir una situación inédita, con un candidato imprevisible, que plantea incertidumbre y que no tendrá respaldo parlamentario para llevar a cabo ninguna de las medidas que viene anunciando, como la dolarización.

Milei se cubre ante una eventual derrota denunciando fraude electoral