sábado 07.12.2019
BOLIVIA

EE. UU. y la construcción del golpe en Bolivia

Silvina Romano, Tamara Lajtman, Aníbal García Fernández y Arantxa Tirado | La red de poder local e internacional, principalmente estadounidense, conforma en Bolivia un entramado de intereses que fue esencial para llevar a cabo el golpe de Estado.
EE. UU. y la construcción del golpe en Bolivia

Aunque Evo Morales haya salido victorioso en los comicios del 20 de octubre (por un margen un poco mayor al 10 por ciento) la oposición declaró inválidos los resultados y provocó una escalada de violencia para justificar un golpe de Estado cívico, policial y militar.

Por lo menos desde el 21F los medios de comunicación nacionales y extranjeros fabricaron matrices de opinión falsas para deslegitimar a Evo y al proceso de cambio ante la opinión pública.

Finalizados los comicios, la oposición rechazó los resultados, denunció fraude y se negó a participar en la auditoría conducida por la Organización de Estados Americanos (OEA) a propuesta del Gobierno boliviano, tras el informe preliminar de la OEA que cuestionaba la imparcialidad de las elecciones y denunciaba irregularidades en el conteo provisorio de los votos.

Dicho informe contribuyó con un recuento de sufragios que no fue representativo y con declaraciones de su representante, que contrastaban con otros informes más completos, como el de CEPR1 o la investigación del profesor de la Universidad de Michigan y experto electoral, Walter R. Mebane.

Los comités cívicos (dirigidos por empresarios de ultraderecha) salieron a “calentar” las calles con grupos de choque, amenazando y golpeando a ciudadanos, sobre todo indígenas. La Policía Nacional se replegó a los cuarteles exigiendo un alza salarial. Grupos civiles armados y uniformados amedrentaron a dirigentes del Movimiento al Socialismo (MAS), ministros y cargos públicos para obligarlos a renunciar, y prendieron fuego a sus casas, incluso, violentando a sus familias.

Finalmente, el Ejército se volteó y pidió/sugirió la renuncia de Evo. Para evitar el derramamiento de sangre, él y el vicepresidente, Álvaro García Linera, presentaron su renuncia.

Ver el informe completo

 

Artículo Publicado en CELAG 21 de Noviembre 2019 Silvina Romano, Tamara Lajtman, Aníbal García Fernández y Arantxa Tirado