domingo. 14.07.2024
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Milei junto a Bolsonaro y otros líderes de la ultraderecha en su último encuentro en Brasil.

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Lo que sucede hoy en el escenario internacional de las transformaciones políticas y sociales no solo afecta negativamente a la democracia, su cultura y sus mecanismos, sino que afecta, de manera más grave, a las sociedades al desarraigar todo lo que han acumulado de sus ganancias sociales, económicas, políticas, culturales y simbólicas, caso paradójico que suscita grandes preocupaciones entre algunos observadores e interesados  objetivos.

Estas transformaciones que se dan hoy en Chile, Colombia, Brasil, Perú y México... están controladas por la extrema derecha fascista, que nada tiene que ver con la derecha liberal, cuyos partidos en los países europeos luchan a base de las leyes del juego de la democracia y no transgreden sus términos y condiciones, y los concursos se basan en ellos libre y justamente, y cada transgresión puede rendir cuentas, sabiendo que Europa misma está amenazada por el peligro de la expansión generalizada de la extrema derecha y la consolidación de su cultura fascista a través de los medios, especialmente las redes sociales, y su llegada en Italia y Suecia al poder es una de las extrañas paradojas que indica que generalizará en el futuro cercano su dominio del poder en muchos países pese que sus partidos contan con programas y discursos llenos del racismo y odio.

Socavar el papel de izquierda democrática 

Quien siga estas transformaciones, fuertemente impuestas por las actividades de los partidos de derecha fascista en los países de Europa y América Latina, notará que entre ellas hay un hilo conductor que tiene una fuerte regularidad y una clara coordinación para fortalecer lo que podría llamarse el frente internacional de derecha fascista liderado por Santiago Abascal, líder del partido español Vox, en aras de un objetivo grande y claro, que es socavar el papel de la izquierda democrática y abortar sus proyectos sociales para que no pueda sacar a las sociedades en las que confiaba de sus problemas económicos y sociales intentando impedir la implementación de sus programas políticos y económicos sobre la base de los cuales triunfó en las elecciones y asumió el poder habiéndose ganado la confianza del pueblo, y por tanto, existe una estrategia mediática y política seguida por los partidos de la derecha fascista que va más allá de las leyes y del espíritu del juego democrático con sus reglas reconocidas para evitar sembrar la libertad dentro de estas sociedades y robarlas por la fuerza para que que no puedan poseer una conciencia idéntica a la totalidad de los problemas y dilemas que bloquean su desarrollo, y la restauración de la dignidad despreciada por los regímenes tiránicos, que esta derecha no se avergüenza de alardear de su cultura, aunque fueran sangrientas, golpistas y tolitarios que perpetuaron políticas liberales salvajes y permitieron establecer lazos de dependencia con los Estados Unidos que sirvió a su hegemonía en el ámbito soberano, político y económico como sirvió a su monopolio sobre los importantes recursos que utilizaba para alimentar su enorme economía a través de sus empresas monopólicas.

Expansión de la extrema derecha

Si el derrumbe del bloque socialista a principios de los noventa es histórica e ideológicamente una victoria de las fuerzas capitalistas globales porque, según ellas, apuntaba a la caída de muchos partidos comunistas que estaban, a través de su experiencia socialista lograda, luchando para generalizar esa experiencia a todos los países del sur y en aras de aplastar la dominación de los sistemas capitalistas globales dentro de ellos para que sus pueblos puedan liberarse de la explotación de sus riquezas y recursos económicos, de su hegemonía política y de su feroz monopolio incluso en los campos culturales; pues la expansión de las fuerzas de la extrema derecha hoy y el fortalecimiento de su cultura fascista y generalizada en muchos países puede constituir otra victoria en la que sólo se beneficiarán los Estados Unidos y sus aliados.

Quizás estas estrechas alianzas entre los capitalistas globales y las fuerzas de la derecha fascista para que prevalezca el caos y para que tengan oportunidades de controlar las transformaciones políticas y económicas que les permitan abolir por completo el papel de los partidos de la izquierda democrática y enfrentarlos con métodos autoritarios, privándolos de sus derechos democráticos y anulando su dinámica lucha, sobre todo porque la apuesta que están haciendo se está cumpliendo, ya que las fuerzas de la derecha fascista, como se empezó a evidenciar en Colombia, Chile, Brasil... es un intento serio de producir lo que se puede llamar “sociedades de derecha” que sean liberadas en su visión desde el comunismo y el socialismo, cuyos valores atacan basándose en las experiencias de gobiernos populistas fallidos y autoritarios que gobernaron a su pueblo en nombre del socialismo, sabiendo que el verdadero socialismo es totalmente inocente, ya sea por las denuncias de quienes gobernaron esos pueblos (Cuba, Venezuela, Nicaragua, Bolivia...) o de las mentiras y falsedades de las fuerzas derechistas fascistas que gritan mañana y tarde a través de sus medios de comunicación con voces llenas de mentiras y demagogas contra el pensamiento progresista, incluso pensamiento socialista y comunista para que la gente no vote a los partidos de izquierda que lo adoptan como metodología, práctica y estrategia.

La derecha fascista en América Latina