viernes 10.07.2020

Crisis en el Gobierno de Brasil: el juez Sergio Moro quiere dejar el Ministerio de Justicia

El ex juez de la operación Lava Jato presentó su dimisión.

Moro y Bolsonaro. (Foto: Wikipedia)
Moro y Bolsonaro. (Foto: Wikipedia)

@jgonzalezok / El presidente de Brasil, Jair Bolsonaro, que hace una semana cesó a su ministro de Salud, causando una crisis en el gabinete, puede perder ahora a su ministro estrella, el exmagistrado Sergio Moro, titular del ministerio de Justicia y Seguridad.

El que fuera magistrado estrella de Brasil, que llevó a cabo las investigaciones sobre la trama de corrupción conocida como Lava Jato (que llevó a la cárcel a numerosos integrantes del gobierno del PT, incluido Lula, y también a empresarios involucrados), presentó su renuncia al ministerio. Lo hizo por un nuevo conflicto con el presidente, que quiere cambiar al director general de la Policía Federal. Aunque es una atribución del presidente, la costumbre indica que el nombramiento lo hace el ministro. Y el actual titular del cargo, Maurício Valeixo, había sido elegido para el puesto por el propio Moro, precisamente, porque era un hombre de su entera confianza.

Bolsonaro quiere evitar la salida del ministro que, en un gabinete lleno de militares, le aportaba cierto prestigio

Bolsonaro quiere evitar la salida del ministro que, en un gabinete lleno de militares, le aportaba cierto prestigio. Y encomendó a algunos de los generales que integran su gobierno para que traten de convencerlo de permanecer en el puesto. Pero la intromisión del presidente sería una humillación que Moro no estaría dispuesto a aceptar, cansado además de otras injerencias del presidente.

El alto funcionario policial que Bolsonaro quiere cambiar es el responsable de las investigaciones ordenadas por el Procurador General de la República (fiscal general) sobre las recientes manifestaciones antidemocráticas, que pedían un golpe militar y la clausura del Congreso y el Tribunal Supremo; manifestaciones que contaron con el apoyo del presidente Bolsonaro, aunque luego intentó disfrazar su posición. Y Bolsonaro parece que está sumamente molesto porque el jefe policial mantiene el mismo equipo que también está investigando fake news, y estaría muy cerca de inculpar al llamado “gabinete del odio”, que comanda uno de los hijos de Bolsonaro.

La decisión de Moro de integrar el gobierno de Bolsonaro, en calidad de superministro, al incluir la Seguridad Pública, llevaba aparejada la promesa de que gozaría de total autonomía, pero en la práctica no se venía cumpliendo. A su ministerio se le recortaron competencias y Bolsonaro intervino en muchos temas y nombramientos.

En el reciente conflicto, dentro del propio gobierno, sobre cómo enfrentar la lucha contra el coronavirus, el superministro estuvo públicamente ausente. Pero fuentes del gobierno indican que resistió las presiones de Bolsonaro para que apoyara las orientaciones del presidente, negacionista de la pandemia y contrario a las medidas de confinamiento. Con lo que, de hecho, estuvo del lado del exministro de Salud, Luiz Henrique Mandetta, cesado por Bolsonaro la semana pasada.

A muchos sorprendió en su momento que Moro aceptase ingresar al gobierno de Bolsonaro, abandonando una carrera de 22 años como juez. Al aceptar el cargo explicó que su objetivo era endurecer la legislación de combate a la corrupción.

Moro tuvo siempre una popularidad superior a la de Bolsonaro: una muestra de diciembre de Datafolha le dio un 53% de aceptación, contra el 30 % del presidente en la misma medición. Aspiraba a integrar en el futuro el Supremo Tribunal Federal y aceptó el cargo de ministro con la promesa del presidente, confirmada por el propio Bolsonaro. Pero éste después se desdijo y anunció que se proponía impulsar a un candidato “terriblemente evangélico” (sic). Aunque, de hecho, las posibilidades de Moro habían disminuido después de divulgarse unas grabaciones privadas con fiscales de la operación Lava Jato, que ponían en duda su imparcialidad. Después de divulgarse estas grabaciones, Bolsonaro hizo declaraciones de apoyo a su ministro, aunque dijo que no existía un 100% de confianza en Moro.

La crisis política que puede provocar la salida de Sergio Moro del gobierno coincide con maniobras para incorporar al gabinete a integrantes de lo que en Brasil se llama centrão, pequeños partidos dispuestos siempre a dar su apoyo al mejor postor, y que tienen entre sus diputados y senadores numerosos imputados por corrupción.

Estas negociaciones tendrían como objeto ampliar su base política y encontrar aliados frente a la posibilidad de que sea sometido a juicio político o impeachment. Una posibilidad cierta, ya que hay 18 peticiones, sobre las cuales tiene que decidir el presidente de la Cámara de Diputados, Rodrigo Maia. La última la presentó el líder del PDT (Partido Democrático Laborista, socialdemócrata) y ex candidato presidencial, Ciro Gomes. Alega crímenes de responsabilidad, insurgencia contra el derecho a la salud y crímenes contra la seguridad nacional.

Por su parte, el PT (Partido de los Trabajadores), resolvió adherirse a la campaña “Fuera Bolsonaro”, que impulsan otros grupos de la izquierda brasileña, ante la deriva autoritaria que está acentuando el gobierno.

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