miércoles. 21.02.2024

Juan Luis Fleitas | Hace un par de semanas se publicaron en prensa el coste económico medio de los pacientes de la COVID19 ingresados tanto en planta como en cuidados intensivos. No voy a aburrirles con cifras, los medios ya lo hacen muy a menudo últimamente. Pero estos datos, en concreto, me han hecho reflexionar sobre como los grandes actores de la economía mundial nos enjaulan con sus números, con sus créditos generadores de deuda y de pobreza, al mismo tiempo que tratan de vendernos que la libertad y la democracia han de estar asociadas a este tipo de acciones tan poco éticas y morales.

Curiosamente, en esta crisis sanitaria mundial originada por este nuevo brote del Síndrome Agudo Respiratorio Severo o SARS al que han llamado primero COVID19, luego coronavirus y por último pandemia, las economías más beneficiadas han sido la estadounidense, la europea y la china, donde no me cansaré de repetirlo, muchas grandes empresas europeas y estadounidenses tienen importantes sumas de dinero e intereses invertidos. Sin embargo, la economía de la India, la mayor democracia del mundo, el país que ha tratado de salirse de las garras del colonialismo británico, ha sido la gran perdedora de esta crisis. Que mundo de contradicciones este en el que vivimos, ¿no creen?

Mientras la Organización Mundial de la Salud no dejaba de recalcarnos a los ciudadanos de los países democráticos occidentales la necesidad de destinar fondos para enviar vacunas a los países empobrecidos por los grandes actores de la economía mundial, las farmacéuticas incumplían las fechas de entrega acordadas en sus lucrativos contratos con la Unión Europea. Justificaban sus incumplimientos argumentando excusas relacionadas con dificultades con la producción y el transporte mientras vendían vacunas a precios abusivos a los Gobiernos de estos países empobrecidos.

Eso por no hablar de la más que dudosa eficacia de las vacunas que finalmente han logrado los permisos de la Agencia Europea del Medicamento. Sin duda, esta crisis sanitaria ha servido para que se prueben múltiples tecnologías relacionadas con las terapias inmunológicas. Tecnologías que se han probado sin las suficientes garantías en una importantísima parte de la población mundial sin los costes económicos y temporales habituales para este tipo de ensayos. ¿Qué estudios se van a realizar a largo plazo sobre los efectos adversos de esta campaña de vacunación masiva? 

Tecnologías que se han probado sin las suficientes garantías en una importantísima parte de la población mundial sin los costes económicos y temporales habituales para este tipo de ensayos

Recientemente, la ciencia ha podido comprobar la asociación de determinadas terapias inmunológicas aplicadas en tratamientos contra el cáncer con daños en distintos órganos, de tal manera que, si bien es verdad que se ha aumentado la esperanza de vida de estos pacientes, lo cierto es que en muchas ocasiones estos fallecen a causa de estas lesiones y no del cáncer. ¿Qué ocurriría si alguna o algunas de estas vacunas basadas en nuevas tecnologías inmunológicas crearan a largo plazo, por ejemplo, una mayor propensión a sufrir enfermedades autoinmunes

Sin embargo, los beneficios generados por estas vacunas y otros fármacos ya están en manos de los grandes actores económicos mientras las economías de la mayoría de los ciudadanos de los países ricos siguen endeudándose perjudicando aún más a la supuesta clase media, a los trabajadores pobres y a la preocupante y creciente clase excluida del sistema. ¿Qué hacen las supuestas democracias más avanzadas de Europa para evitar el paulatino empobrecimiento de la mayoría de sus ciudadanos?, ¿acaso muchos de los grandes actores económicos que han tenido suculentos beneficios no tienen sus sedes centrales en Europa?

Los beneficios generados por estas vacunas ya están en manos de los grandes actores económicos mientras las economías de la mayoría de los ciudadanos de los países ricos siguen endeudándose

Ahora el negocio parece ser la guerra de Ucrania. De nuevo en acción, los grandes actores económicos del mundo occidental o capitalista o neoliberal, si se prefiere. Este mundillo de aliados por la democracia. Que cosas tan contradictorias tienen los tiempos que nos toca vivir, queridos lectores. Se supone que los estados defensores de la democracia con Estados Unidos al frente de una supuesta respuesta contundente a los atentados del 11-S, formaron la coalición que le hacía la guerra a los Talibanes en Afganistán porque querían llevar la libertad a este país y evitar futuras amenazas del terrorismo islámico. 

Después de haber dejado al país en ruinas y de haberse invertido una suma de dinero descomunal en gastos militares y en la supuesta reconstrucción del país, dinero por cierto, muy mal gestionado debido a un alto grado de corrupción ampliamente denunciada en diversos medios, se llega al triste resultado final: la coalición internacional prodemocrática devuelve el país a los defensores del burka y se va a Europa para centrar sus esfuerzos en liberar a Ucrania de la invasión rusa promovida por el malvado Putin. Por cierto, una parte importante de los fondos destinados a la campaña en Afganistán han salido de los impuestos pagados con no poca dificultad por los ciudadanos de los países de la Unión Europea.

En efecto, una vez más, la libertad como excusa para seguir haciendo negocio sin ningún tipo de escrúpulos. Resulta patético ver cómo, en una supuesta acción de defensa de la democracia, se apoya a un populista como Zelenski como defensor acérrimo de las libertades en Ucrania cuando lo cierto es que, la Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos informó en 2021 de su preocupación por el recorte de libertades fundamentales habido en Ucrania, protagonizado por el cierre de medios de comunicación y restricciones de las opiniones críticas al gobierno presidido por este señor. ¿Qué curioso, no creen? 

Una vez más, la libertad como excusa para seguir haciendo negocio sin ningún tipo de escrúpulos

En efecto, el señor Zelenski, el populista que iba a acabar con la corrupción política y la inmunidad, pillado con dinero en paraísos fiscales y creando un escenario de guerra perfecto para el auge del odio y de las posturas ultranacionalistas (o la versión ucraniana del neonazismo), es elevado a la categoría de héroe de la frontera con Rusia, salvador de Europa de las temeridades del malvado Putin. Me pregunto porque no se habla en los medios con mayor asiduidad del Exministro del interior ucraniano, del ultraderechista Arsen Avakov y de sus estrechos contactos con los lideres de las milicias ultranacionalistas que están ganando espacio y poder en el país. Estamos hablando de la persona que ha dirigido y controlado a la policía, la guardia nacional y varias ex milicias desde febrero de 2014 a julio de 2021. ¿Por qué no lo destituye en su momento el presidente Petro Poroshenko?, ¿no será debido al auge de la figura de Avakov en un momento en el que la caída en picado de la economía dejaba muy debilitada la imagen del anterior presidente de Ucrania? ¿Por qué no lo destituye Zelenski cuando gana las elecciones en 2019?

Y uno, al ver todo esto se pregunta: ¿no será que, en vez de defender las Libertades y la Democracia, la OTAN está defendiendo los intereses de los grandes Lobbies de Estados Unidos y Europa relacionados con el petróleo y las armas?, ¿no será que los grandes actores económicos estadounidenses estaban viendo peligrar su hegemonía mundial en un supuesto mercado libre por nuevos actores económicos que han surgido en Rusia, China e India y es por ello que están aprovechando una situación en la que Putin ha puesto en jaque a Alemania, la locomotora europea, para hacer caja y marcar territorio?

¿No será que, en vez de defender las Libertades y la Democracia, la OTAN está defendiendo los intereses de los grandes lobbies de Estados Unidos y Europa relacionados con el petróleo y las armas?

¿No será que los grandes actores económicos de Estados Unidos están cogiendo de paganinis a los ciudadanos de la Unión Europea con el permiso de sus gobernantes?, ¿hasta cuándo vamos a seguir permitiendo esta situación por no prosperar en iniciativas políticas que contribuyan a que lo que surgió como un Mercado Común se convierta en una auténtica potencia que lidere un cambio pacífico en el escenario mundial que contribuya a buscar otros equilibrios que no sean las guerras con un montón de propaganda y sufrimiento detrás? 

Cuando uno se entera de asuntos como que el hijo del actual presidente de los Estados Unidos de América, Hunter Biden, tomó asiento en la junta directiva de la compañía ucraniana de Gas Natural Burisma Holdings, y que Trump retrasó el pago de una ayuda de 400 millones de dólares en armamento a Ucrania aprobada en el Congreso para presionar a Zelenski con el fin de sacar información que perjudicara a su rival político en las elecciones, te das cuenta de que los tentáculos de los grandes actores económicos estadounidenses no tienen fronteras políticas. Reciben apoyos por igual de Republicanos y Demócratas. 

Cuando uno ve como se ha financiado la fabricación y diseño de las vacunas contra la COVID, de como dependiendo de si los fondos eran privados o a través de fundaciones, estas vacunas se vendían en menor o mayor medida con argumentos sobre diferencias en su seguridad y eficacia que no se mantienen con argumentos científicos razonables. Cuando ves que un científico que es referencia mundial en su campo, es víctima del desprestigio público, con artimañas poco éticas y morales, simplemente por poner en duda las decisiones de ciertos asesores en su país con respecto a las acciones a desarrollar para el control de la COVID, por considerar que eran unos burócratas sin el conocimiento técnico y la experiencia de campo suficiente para tomar decisiones correctas de cara al control de la enfermedad.

Cuando uno ve esto y muchas más cosas, se plantea seriamente si las supuestas democracias avanzadas gozan de buen estado de salud y de si, verdaderamente y en su estado actual, están contribuyendo a la defensa de las libertades y la igualdad. Para muestra reciente Italia: gana la ultraderecha y la abstención y, por si fuera poco, al gobierno que salga de estas elecciones pretenden denominarlo como un gobierno de centro-derecha. ¿No va tocando ya dejar el rescate a los bancos y empezar a rescatar a las democracias en Europa?

¿No va tocando ya dejar el rescate a los bancos y empezar a rescatar a las democracias en Europa?

Se está poniendo de moda que todo lo que va en contra del sistema impuesto por los grandes actores económicos en las democracias occidentales es populismo o negacionismo o, ambas cosas. Y todo esto ocurre mientras los ricos son más ricos y los pobres más pobres. ¿No será que en las democracias occidentales todo es populismo y que los grandes actores económicos con su tecnología e inteligencia artificial terminarán ejerciendo una tiranía aún mayor que la que ejercen hoy día?

Creo que Europa se equivoca en la defensa de sus intereses con su postura actual con respecto al conflicto entre Ucrania y Rusia. Este conflicto toma como escenario de guerra nuevamente a Europa y beneficia claramente a los grandes actores económicos estadounidenses. Se avecinan tiempos en los que el escenario energético mundial va a generar conflictos de intereses entre naciones con más frecuencia y, lo cierto es, que una guerra mundial entre las democracias occidentales y Rusia con sus potenciales aliados no es la solución. Es más, ¿cuál va a ser el argumento a defender en esta ocasión, la libertad o la democracia?

La Unión Política de Europa es una necesidad imperiosa en estos tiempos que corren. Creo que el viejo continente debe hacer gala de su sabiduría, diversidad y capacidad de entendimiento más que el atender a intereses particulares de sus naciones integrantes. Creo que hay un bagaje político con suficiente recorrido como para lograr objetivos más ambiciosos. Pero al mismo tiempo, entiendo que a la luz de los resultados obtenidos hasta ahora no debemos de ser ilusos. La gran incógnita es saber con qué apoyo cuenta esta Unión Política Europea por parte de los grandes actores económicos europeos y entiendo que la cultura democrática en los países miembros debe de cambiar en el sentido de lograr una mayor confianza por parte de los ciudadanos en sus instituciones. 

Hay que acabar con los vestigios del colonialismo y apostar por modelos de desarrollo que no impliquen el generar conflictos bélicos para defender los intereses de los grandes actores económicos

En definitiva, entiendo que debe de haber un cambio de actitud por parte de los principales actores económicos, instituciones y ciudadanos de Europa que apueste por generar una dinámica empresarial que no se centre solo en generar beneficios económicos, que no se centre en la idea de que los países del norte producen lo que se consume en el sur, sino que apuesten por generar modelos más inclusivos que fomenten la igualdad con el fin de sacar de la exclusión a muchos ciudadanos europeos. Esta es la verdadera solución a los populismos que enferman las democracias, no las guerras ni las acusaciones mutuas entre las diferentes opciones políticas. 

Creo que ya va siendo hora de acabar de una vez por todas con los vestigios del colonialismo y apostar por modelos de desarrollo que no impliquen el generar conflictos bélicos para defender los intereses de los grandes actores económicos. Creo que ya hay suficientes precedentes en la historia reciente como para darnos cuenta de que esta manera de hacer política internacional debe de ser desechada. Pero para ello es crucial tener una Unión Política Europea ágil que no practique el seguidismo a los intereses de los grandes actores económicos estadounidenses.

Las guerras y la desigualdad excluyente solo generan odio, siendo un claro síntoma de que no hemos evolucionado como especie animal que somos. Seguimos haciendo la guerra a nuestros semejantes como los chimpancés y otros primates, mientras reconocemos la existencia de conciencia en otras especies animales y defendemos su derecho al bienestar animal. Creo que ya ha quedado claro que la creación interesada de conflictos en el escenario internacional no son la solución ni al terrorismo ni a los grandes flujos migratorios (cuyas consecuencias finales conocemos bien en Canarias). Más bien, se han convertido en una manera de fomentar estos problemas. Y visto lo visto, no veo que la política estadounidense este por la labor de generar modelos alternativos a esta manera de hacer política internacional. En un escenario así, solo se me ocurre como solución, el empezar a tomarnos en serio el rescate de las democracias en Europa

¿No va siendo hora de rescatar a la democracia en Europa?