jueves. 13.06.2024
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Las leyes muchas veces traen un montón de alegría, abriendo puertas a la ciudadanía a un futuro mejor.

Para eso han de estar las leyes y cambios legislativos, pero siempre hay el riesgo de que su articulación empequeñezca el resultado final y sus efectos no lleguen a toda la ciudadanía a la que debería de llegar.

El actual gobierno está realizando, junto a un gran número de partidos minoritarios, un esfuerzo legislativo importante en el que la modernización de nuestro país y la reparación de injusticias parece que están en el punto de mira.

Como observador y parte activa en las reclamaciones de nacionalidad para descendientes de españoles, y como miembro del Consejo General de la Ciudadanía Española en el Exterior, que allá por 1990 ya solicitaba una ley de nacionalidad en su primer Pleno en El Escorial, la Ley de Memoria Democrática aprobada en el otoño pasado parecía que podría cumplir el objetivo, al menos durante dos años.

Pero tenemos problemas y variados.

El Consulado general de Caracas ha decidido obviar el texto de la ley e instrucción para la disposición adicional octava y deciden unilateralmente que los hijos e hijas de aquellos que mantuvieron la nacionalidad hasta el momento nacimiento de sus descendientes no nacieron españoles. Esto contraviene el Artículo 17 del Código Civil que en su punto 1 a dice “Son españoles de origen: Los nacidos de padre o madre españoles”.

El actual gobierno está realizando, junto a un gran número de partidos minoritarios, un esfuerzo legislativo importante para la modernización de nuestro país

Otros Consulados u oficinas consulares como la de Croacia actúan de igual manera en este aspecto, mostrando total desconocimiento de la ley.

Si nacieron de español o española que no perdió la nacionalidad, los bebes son originariamente españoles. 

Conviene recordar que la disposición adicional octava en su primer supuesto dice que pueden adquirir la nacionalidad española “los nacidos fuera de España de padre o madre, abuelo o abuela, que originariamente hubieran sido españoles”: blanco y en botella.

El Consulado General de Mendoza tampoco quiere entender la ley y está impidiendo que nietos/as soliciten su nacionalidad y lo hacen diciendo que han de esperar a que sus padres o madres tengan su tramite aprobado, y vuelven a desdecir el texto de la ley que permite a hijos/as y nietos/as a solicitar sus derechos a la nacionalidad independientemente. En este caso no se sigue el tratamiento que el resto de los consulados generales está llevando a cabo incluido sus vecinos de Rosario o Buenos Aires, aunque por desgracia Bahía Blanca parece que comparte con Mendoza esta mala praxis.

La ciudadanía que está intentando el trámite en la red de Registros Civiles en España no tiene ninguna ventaja y parece que muchos de estos registros desconocen que tienen que hacer con los trámites que van llegando. No puede ser que los expedientes estén en un limbo entre los Registros locales al Central y se pasen el expediente de uno a otro “como si fuera una patata caliente” por falta de claridad pese a circulares y claridad en la instrucción.

Pueden adquirir la nacionalidad española “los nacidos fuera de España de padre o madre, abuelo o abuela, que originariamente hubieran sido españoles”

Finalmente tenemos igualmente muchos casos de gente que aun no ha escuchado nada de su trámite de la Ley de Memoria Histórica de 2007 y que llevan lustros esperando que resuelvan su caso, y al no haber sentencia se les impide que puedan solicitar la nacionalidad con la nueva ley. Da igual el silencio administrativo o que no se cumplan los plazos de recurso y apelación y siguen sin permitirles solicitar un derecho que es el suyo.

Estas son algunas de las irregularidades y problemas que estamos sufriendo y que esperamos se solucionen con el tiempo, pero queda poco más de año y medio de vigencia de la ley y los cuellos de botella en algunos consulados se van notando.

Pero todo podría ser aún peor.

Siempre hay posibilidad de empeorar todo y un ejemplo es la España que tendríamos que sufrir sin la moción de censura de la banda con Ramon Tamames hubiera salido adelante.

En la memoria colectiva de la diáspora debería quedarse grabado el momento en el que el señor Tamames quiso volver a utilizar la leyenda urbana de los emigrantes que llegan a nuestro país y tienen casa y trabajo al día siguiente, culpándolos de una clara discriminación positiva mientras se castiga a los ciudadanos nacidos en España.

La Ley de Memoria Democrática (LMD) seria derogada inmediatamente y ya lo avisaron.

Los ciudadanos españoles que consiguen la nacionalidad en estos momentos serán tratados como emigrantes por parte del partido de la moción de censura.

Esta posibilidad puede pasar a ser real a pesar de la teatralización de las relaciones rotas por parte de comunidades como Madrid, y en Castilla y León siguen adelante con el peor vicepresidente de la Junta que hemos sufrido.

La Ley de Memoria Democrática es un acierto en el aspecto de la nacionalidad, pero cinco meses tras su aprobación los problemas iniciales siguen 

Pero volvamos al presente y a la línea que hay que marcar en el suelo dejando claro que de buenas intenciones en las leyes no se vive.

La LMD es un acierto en el aspecto de la nacionalidad pero 5 meses tras su aprobación los problemas iniciales siguen y demuestran un problema endémico en nuestro país. Hay muchos virreyes que en vez de consultar y seguir el sentido común y las buenas praxis de otros consulados generales por el mundo y registros civiles en nuestro país, deciden dejar su “sello” y demostrar que hacen su trabajo de manera diferente, a pesar del daño que están creando a nuestra ciudadanía, costes añadidos a tramites sencillos y noches de insomnio y estrés a mucha gente que tiene al alcance de su mano la nacionalidad española, pero ven como son discriminados por estar en Croacia, Mendoza, Caracas o en Barcelona.

La solución ha de pasar por cortar las alas de la creatividad y asegurarse que las circulares que ya han estado mandando desde la Dirección General de Españoles en el Exterior y de Asuntos Consulares y la Dirección General de Seguridad Jurídica y Fe Pública se cumplen en el exterior y en los registros civiles, asegurándose de que toda la plantilla sigue los procedimientos que están establecidos y ofrecen los servicios que han de ofrecer y se aseguran que por una vez entienden que su trabajo es facilitar a la ciudadanía la vida, y no poner trabas y obstáculos.

Las “buenas” leyes son positivas, cuando se cumplen