domingo. 14.07.2024

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El tablero se inclina a la derecha

Como viejo militante que soy, en cualquier elección, lo primero en que me fijo es en el balance derecha–izquierda. Vista la composición del nuevo Parlamento pocas dudas caben de que Europa se desplaza a la derecha. Tanto la socialdemocracia como las otras izquierdas retroceden, a lo cual hay que añadir la bajada de los verdes, tradicionales aliados de la izquierda. Hoy, todas las izquierdas juntas apenas ocupan un cuarto de los escaños en el PE.

La buena noticia es que la socialdemocracia sigue siendo imprescindible para repetir el consenso europeísta que ha gobernado la UE hasta ahora. En el marco de ese consenso, es donde se puede influir en las políticas que moldearán la UE de los próximos años. Es de notar que Vox quiere que se acabe este consenso, lo cual no es de extrañar dado que se opone a las políticas fundamentales que han emanado de aquel, en particular, el pacto verde, el pacto sobre la inmigración y la nueva política económica que se materializado en el programa NG.

Como ha señalado Draghi, estamos abocados a un cambio radical, a una especie de neo keynesianismo, que solo puede tener viabilidad si se configura como un pacto de la derecha inteligente y la socialdemocracia. El resultado electoral da los mimbres para hacer ese cesto.

Tanto la socialdemocracia como las otras izquierdas retroceden, a lo cual hay que añadir la bajada de los verdes, tradicionales aliados de la izquierda

El destino de Europa se juega en Francia

El ascenso de la extrema derecha es el segundo rasgo en importancia de estas elecciones. Ciertamente la extrema derecha ha obtenido buenos resultados. Tan buenos que si se unieran y recogieran las nuevas incorporaciones podrían ser el tercer grupo de la cámara. Pero, sobre todo porque ha sido el primer partido en cinco países. Lo más preocupante es, sin duda, la victoria de la extrema derecha en Francia y el segundo puesto de AfD en Alemania.

La rotunda victoria de la ultraderecha en Francia ha sido un auténtico terremoto político. Macrón ha convocado elecciones generales como intento a la desesperada de parar a la ultraderecha. En cierto modo, del resultado de esas elecciones depende el futuro de Europa, porque, en Europa, nada se puede hacer sin un acuerdo entre Francia y Alemania. Con los ultras ya gobernando en Roma, si ahora lo hicieran también en París, poner en marcha una nueva política económica en Europa se antoja prácticamente imposible y, sin eso, la decadencia europea parece muy probable. Por el contrario, si los ultras son derrotados en Francia todos sus avances en estas elecciones aparecerán como menos graves.

Los antecedentes familiares de los Le Pen les ligan al régimen de Vichy. Los antecedentes de Fratelli d’Italia son los fascistas de Mussolini. Lo cual hace que muchos se pregunten si están volviendo los fascismos derrotados hace 80 años. Yo creo que no. Hay muchas diferencias pero quiero subrayas una importante. La gran patronal alemana ha advertido públicamente contra la extrema derecha a la que considera un peligro para la convivencia. Me parece que el capital no está por la labor de apoyar a la extrema derecha. Y esa no es poca diferencia.

El ascenso del nacionalismo reaccionario no es un fenómeno solo europeo. Sus raíces no pueden ser solo un desencanto con la UE y sus políticas, sino algo más profundo. Prueba de ello es que los ultras ya no se plantean la salida de la UE, seguramente porque han visto lo bien que les ha ido a los británicos con el Brexit. Su programa es más bien recuperar parcelas de soberanía de la “burocracia de Bruselas” hacia los países. Es decir, demoler el edificio de la unión por trozos. Justo lo contrario de lo que hace falta. 

Con los ultras ya gobernando en Roma, si ahora lo hicieran también en París, poner en marcha una nueva política económica en Europa se antoja prácticamente imposible

Aquí el peligro es la posición de los conservadores. Pueden estar tentados a utilizar a los ultras para reducir el poder de la izquierda. Sería un grave error que ellos mismos pagarían caro. Como se está viendo en Francia una parte al menos de los conservadores están dispuestos a pactar con la extrema derecha. Pero hay otra derecha europeista que irá en contra.

El PP obtiene una victoria amarga

El panorama político después de la batalla no muestra grandes cambios en España

Para el PP la buena noticia es que ha ganado las elecciones y mejora su margen respecto del PSOE; pero el margen no es tan grande que obligue a Sánchez a convocar elecciones anticipadas. Por tanto, las cosas siguen como estaban antes de las europeas. La mala noticia es que Vox se mantiene y, además, le ha salido otro competidor en el mismo campo. La ultraderecha aumenta también en España, aunque mucho menos que en otros países. La derecha ha pasado de estar dividida  en tres partidos (PP, C’s y Vox) a estar dividida en tres partidos (PP, Vox y SALF), es decir, Feijoo no ha conseguido unificar a las derechas en torno a su figura. Con Vox realzado en el plano internacional y con SALF como un cohete no tiene trazas de que vaya a conseguir la ansiada unificación. A lo sumo, la brutal campaña contra el gobierno puede que haya cortado la hemorragia de votos del PP hacia Vox. Pero a futuro, un gobierno del PP será un gobierno PP-Vox es decir, Vox sigue estando en la ecuación a la cual puede que haya que añadir otro OPNI.

La pobreza política del PP se observa que, en unas elecciones trascendentales para el futuro de Europa, el PP solo ha hablado de Begoña Gómez y de su marido. Para lo cual ha contado con la inestimable ayuda del juez Peinado, bien respaldado por el CGPJ., lo cual lleva a una pequeña reflexión sobre la justicia.

La pobreza política del PP se observa que, en unas elecciones trascendentales para el futuro de Europa, el PP solo ha hablado de Begoña Gómez y de su marido

Cualquiera diría que el CGPJ opera como un agente del PP en su lucha contra el Gobierno. El PP no quiere la renovación porque perdería el control absoluto que ejerce hoy por hoy sobre el CGPJ. Bajo su amparo, siempre habrá algún juez “patriota” que se avenga a servir a la causa contra la izquierda. El problema que tenemos en España no es que la justicia está politizada, cosa que ocurre en todas partes, sino que hay jueces que actúan de parte, amparados por el CGPJ. La justicia será independiente, no lo dudo. Pero no toda la justicia es imparcial. El problema que tenemos en España no es que haya injerencia del ejecutivo en la Justicia. Es exactamente lo contrario: algunos jueces se han lanzado a la arena política partidista sin tomarse la molestia de pasar por las urnas.

La izquierda de la izquierda en crisis

El PSOE ha salvado los muebles, esto es, su resultado no pone en cuestión la estabilidad del gobierno. Visto lo ocurrido en Francia o en Bélgica no es poca cosa. Más preocupante es la situación del otro socio de gobierno.

A las elecciones europeas la izquierda a la izquierda del PSOE ha concurrido dividida. Podemos y Sumar se han disputado el mismo espacio a cara de perro. Los resultados (2 para Podemos y 3 para Sumar) no son buenos porque supone uno menos de lo que tuvieron juntos hace cinco años. La dimisión de Yolanda Díaz como coordinadora de Sumar obedece a dos fracasos que se han puesto de relieve en este resultado. El primero, no haber sido capaz de unir a toda la izquierda. Podemos, presentándose frente a Sumar ha perdido, pero ha retenido una parte del voto que le hace mucho más relevante que la mayor parte de los partidos que componen Sumar. Si Yolanda pensaba que podía atraer a todos los votantes de Podemos, sin Podemos se equivocó.

Cuando de una plataforma creada para apoyar a Yolanda Díaz dimite precisamente Yolanda Díaz, parece que estamos ante una crisis existencial

El resultado de Sumar ha sido muy escaso para dar satisfacción a sus principales componentes. Muy en particular, ni IU ni Más Madrid han obtenido representación, a pesar de que su aporte de votos hipotéticamente es mayor que el del Movimiento Sumar, partido que cosechó un rotundo fracaso en Galicia y que no parece haber despegado.

Sumar fue, en la práctica, una plataforma política para apoyar la candidatura de Yolanda Díaz a la Presidencia del Gobierno. No ha pasado de ahí. Se supone que el grupo parlamentario continúa apoyando al gobierno de coalición por lo cual no parece peligrar la coalición de gobierno a corto plazo. Ahora bien; cuando de una plataforma creada para apoyar a Yolanda Díaz dimite precisamente Yolanda Díaz, parece que estamos ante una crisis existencial. O sea que puede pasar cualquier cosa.

Lo único que parece seguro es el declive de la izquierda a la izquierda del PSOE, que no hace tanto llegó a tener un grupo parlamentario de 70 miembros. La proyección de escaños con los resultados europeos a una generales dan 7 u 8 escaños entre Sumar y Podemos. Muy pocos para sostener un futuro gobierno de coalición progresista. El problema que tiene que abordar y a ser posible resolver Sumar es cómo se puede revertir el declive. Cosa que no se reduce a restablecer la unidad con Podemos. Veremos.

Cuatro breves consideraciones tras las elecciones europeas