viernes 17/9/21

Sorprendente marcha atrás de Bolsonaro, que desconcierta a sus seguidores

El presidente brasileño se retracta de sus embestidas golpistas y asegura que nunca quiso agredir al Tribunal Supremo

bolsonaro
Bolsonaro en la cumbre virtual de los países que forman el Brics.

@jgonzalezok  | Río de Janeiro

Solo pasaron dos días desde los actos del día 7, en los que Bolsonaro colocó a Brasil en un abierto conflicto entre poderes, cuando el mandatario brasileño sorprende a propios y extraños con una “Declaración a la Nación”, que supone un radical repliegue en sus posiciones, confundiendo a sus seguidores.

EL EXPRESIDENTE TEMER DE MEDIADOR

La declaración escrita fue redactada por el ex presidente Michel Temer, al que Bolsonaro acudió para tratar de reencauzar una situación de clara colisión con el Supremo Tribunal Federal. En sus dos discursos del día 7, Bolsonaro había anunciado que no cumpliría en adelante ninguna decisión de Alexandre de Moraes, uno de los jueces del Supremo, llegando al insulto personal, al llamarlo “canalla”. Sus dos discursos, primero en Brasilia y después en São Paulo, fueron jaleados por seguidores que reclamaban el cierre del Congreso, del STF y pedían la intervención militar. Los días previos, incluso, amenazaban con invadir el Congreso y el STF, sin que Bolsonaro los frenase.

En su declaración de este jueves (9), Bolsonaro afirma que nunca tuvo intención de agredir al STF y al juez Alexandre Moraes, y justificó sus palabras por el “calor del momento”. Incluso reconoció en el magistrado sus cualidades como jurista y profesor, con quien podía haber “naturales divergencias”.

Fue más allá al reconocer que no tenía “el derecho de estirar a la cuerda al punto de perjudicar la vida de los brasileños y su economía”. Y aseguró que siempre estuvo dispuesto a mantener un diálogo permanente con los demás poderes, para mantener la armonía y la independencia entre ellos.

Esta declaración se produjo después de que el mandatario se reuniera en Brasilia con el ex presidente Temer, su antecesor, para lo cual envió un avión a São Paulo que lo trasladara a la capital. Después de convencer a Bolsonaro para reconducir sus posiciones, Temer telefoneó al juez Alexandre de Moraes, que fue quien lo nominó para el máximo tribunal, y del que es amigo personal, y pasó el teléfono al presidente, para que ambos conversaran.

Según el diario Folha de S.Paulo, el diálogo tuvo un tono institucional y en el mismo Bolsonaro le adelantó que publicaría la carta citada al principio, reiterándole los puntos principales de la misma: que nunca tuvo intención de agredir, que fue afectado por el calor del momento y que cree en la armonía de los poderes. Eso sí, no le pidió disculpas, a pesar de las agresiones directas.

CONCILIADOR CON CHINA

Pero el día mostró otro giro inesperado de Bolsonaro, que venía atacando a China con todo tipo de acusaciones, como el haber creado el coronavirus a propósito, además de burlarse de la vacuna desarrollada por el país asiático. El nuevo Bolsonaro, con motivo de la cumbre virtual de los países que forman el Brics (Rusia, China, Sudáfrica, India y Brasil), aseguró que la asociación con China “se demostró esencial para la gestión adecuada de la pandemia en Brasil, teniendo en cuenta que una parte importante de las vacunas ofrecidas a la población brasileña es producida con insumos originarios de China”.

Los principales analistas políticos de Brasil no creen en la sinceridad del nuevo Bolsonaro, no piensan que se ha convertido en un león herbívoro. Sobre todo porque su esencia es el conflicto y el desgaste de las instituciones. No fue el calor de los acontecimientos lo que le llevó a sus discursos golpistas, ya que su ofensiva contra las instituciones empezó el mismo momento en que asumió la presidencia, el 1 de enero de 2019. 

El profesor de Derecho de la Universidad de São Paulo y habitual columnista del diario Folha de S.Paulo, Conrado Hubner, afirmó: “Retirada estratégica no es retirada, es estrategia, sabemos para qué”. Y en su cuenta de Twitter publicó la portada de la revista Veja, del 14 de octubre del año pasado, con una composición fotográfica en la que se ve a Bolsonaro tendiendo un puente en la Plaza de los Tres Poderes, donde se encuentran el STF, el Parlamento y el Palacio de Planalto. El texto del subtítulo es sorprendente, leído un años después: “En un cambio dramático de actitud, Jair Bolsonaro pasa a negociar con el Congreso y a respetar al Supremo Tribunal Federal. Gusten o no sus alianzas, el riesgo de una ruptura institucional fue superado”.

Reinaldo Azevedo, un comentarista conservador, coincide en que se trata de un retroceso táctico y que, al final, lo espera la cárcel. Y se pregunta “cuánto tiempo va a pasar para que el príncipe vuelva a su condición de ogro”.

La declaración de Bolsonaro provocó el desconcierto en su base de apoyo, fundamentalmente entre los agitadores en las redes sociales que forman parte de sus milicias digitales

De hecho, el presidente volvió a criticar la urna electrónica, uno de sus caballos de batalla, a pesar de que el Congreso y el Senado rechazaron volver al voto impreso. Algo que debería poner punto final a la polémica. Después de la carta, el mandatario brasileño dijo que el presidente del Supremo Tribunal Electoral, Luis Roberto Barroso, “no convence a nadie”. Barroso había hecho horas antes un pronunciamiento demoledor sobre la actitud presidencial, que viene denunciando fraude en las últimas elecciones, incluso en las que él fue electo: “Todas las personas de bien saben que no hubo fraude y quién es el farsante en esta historia”.  

La “Declaración a la Nación” del presidente Bolsonaro provocó el desconcierto en su base de apoyo, fundamentalmente entre los agitadores en las redes sociales que forman parte de sus milicias digitales. Fueron muchos los que expresaron su decepción y abundaron las críticas. Flavio Bolsonaro, el hijo senador del presidente, publicó en sus redes sociales un mensaje pidiendo que se confíe en su padre: “Sabe lo que está haciendo y es para el bien de Brasil”.

Queda poco más de un año para las próximas elecciones presidenciales (8 de abril de 2021). Si se mantiene la caída de popularidad de Bolsonaro, es muy posible que el actual presidente ni siquiera pase a la segunda vuelta y hoy las encuestas dicen que perdería con cualquiera de los candidatos en danza. Eso puede llevarle a abandonar esta versión de paz y amor, volver a radicalizarse y asumir nuevamente su esencia, como el escorpión.

Sorprendente marcha atrás de Bolsonaro, que desconcierta a sus seguidores