lunes. 26.02.2024
Boris jhonson
Boris jhonson

En Reino Unido llevamos una semana con información y pruebas sobre el nivel de estupidez con la que Boris Johnson lideró uno de los gobiernos más ineptos que ser recuerdan.

Ya se conocía y era notorio que el señor Johnson tenía ciertas “taras” y problemas de comportamiento y esto no impidió que en las elecciones generales de 2019 ganara las elecciones con el 43.6% de los votos batiendo todos los récords desde 1979.

Su actitud, creyéndose por encima del bien y del mal, sabiéndose que contaba con gran apoyo ciudadano le permitió gobernar a su manera y en el periodo histórico más difícil, con el Brexit y la Pandemia, y ahora ha quedado claro que no se tomó ninguno de estos dos eventos con la seriedad necesaria.

La explicación sobre su comportamiento y su falta de ética y valores viene de la mano con los privilegios en los que muchos de los dirigentes en Reino Unido han crecido y el acceso a la educación elitista que muchos miembros del parlamento de ambos bandos han disfrutado.

Su educación preuniversitaria en Eton fue dramatizada en el documental “When Boris met Dave” (Cuando Boris conoció a Dave) y presenta el infame club Bullingdon al que Boris Johnson y David Cameron pertenecían, y que se basaba en la riqueza y la clase social de la que provenían.

David Cameron es el primer ministro, con el dudoso honor de haber provocado el Brexit al acceder a un referéndum que ha cambiado el destino de Reino Unido para mal…para muy mal.

Otra película posterior con título “The Riot Club” volvía a presentar la actitud instaurada en Eton a través del club Bullingdon y que justificaba un comportamiento clasista que rozaba lo sádico, en una institución que ha dado a 20 primeros ministros de Reino Unido.

En el caso de David Cameron y Boris Johnson ambos fueron educados también en Oxford (en diferentes colleges).

Los problemas y polémicas con Boris Johnson le han perseguido desde sus tiempos de columnista y su estilo mostraba su falta de sentido común y su falta de prejuicios a la hora de usar términos racistas y xenófobos o propagar mitos falsos como el que decía que los billetes de Euro estaba haciendo a los europeos impotentes o la falsa imposición en la curvatura de los plátanos por parte de la UE.

En 1995 accedió a comunicar la dirección de otro colega periodista a un empresario corrupto, Darius Guppy, para organizar que le “rompieran unas costillas y le dejaran un ojo morado” por investigar toda su trama delictiva.

A pesar de la multitud de episodios similares y su facilidad por meterse en líos de faldas, habiendo reconocido múltiples hijos por el ancho mundo (viene de camino el número nueve…reconocido) no han impedido que los votantes conservadores auparan su carrera política y le permitieran llegar a ser alcalde de Londres durante dos mandatos.

Al llegar a la alcaldía se quejó de un salario de “solo” 163 mil euros anuales y decidió seguir trabajando como columnista del Daily Telegraph donde se embolsaba otros 292 mil euros anuales.

Durante su segundo mandato quedaron probados los tratos de favor y contratos otorgados a una amiga cercana, siguiendo con su tendencia que ya apuntó en su primer mandato de beneficiar a su red de amigos y conocidos. No solo sucede en algunas de nuestras comunidades autónomas.

Tras su entrada en el parlamento tras su alcaldía comenzó a posicionarse para reemplazar a David Cameron y su postura sobre el referéndum del Brexit, a pesar de hacer campaña por la salida de la UE, nunca estuvo demasiado clara…al igual que escribió una columna periodística explicando los pros por la salida de la UE, dudo si publicar otra columna en la que empujaba por lo contrario.

La ciudadanía tenía “unas cuantas” pruebas de la falta de moral, falta de compromiso con la ciudadanía, opiniones clasistas y xenófobas o cómo siempre primaba sus intereses particulares por encima de los colectivos y a pesar de todo ello en octubre de 2019 fue elegido primer ministro por una mayoría abrumadora.

Los votos del 46% de la población le otorgaban la mayoría absoluta demostrando que en la política actual gran parte de la ciudadanía no se plantean la catadura moral ni la multitud de polémicas en la que algunos candidatos se hayan visto envueltos.

Su presencia en el gobierno nos dará sin duda muchas series en plataformas televisivas en los próximos años ya que logró que la realidad superara la ficción durante su mandato.

Los tiempos de quedarse en casa a la hora de votar siguiendo una lógica de “todos son iguales” tiene efectos en las democracias y tiene consecuencias en la convivencia ciudadana.

Boris Johnson supuso volantazos durante la pandemia y muertes innecesarias. Su premiership supuso un empeoramiento de las relaciones con la UE y una ineptitud a la hora de lograr aquellos numerosos tratados comerciales que prometían antes del Brexit.

Boris supuso una pérdida de confianza en la política y tendrá consecuencia en las próximas elecciones generales en las que el partido laboralista, con un inoperante líder cómo Keir Starmer, ganará sin ningún tipo de duda.

El análisis de todo lo que pasó en la residencia del primer ministro en aquellas fiestas privadas durante el encierro forzoso de la población por la pandemia está levantando ampollas y dejando claro hasta que punto Boris Johnson tomó el pelo a la ciudadanía desde su posición de poder y este jueves se demostró que mintió al parlamento repetidamente.

Ha dimitido como miembro del parlamento y ha vuelto a escribir columnas para el Daily Telegraph y en la primera se vanagloria del acceso a una inyección para perder peso que no está disponible para el resto de la población…con él no va la cosa.

Los políticos de los privilegios se representan a ellos mismos y nunca llegaré a comprender a aquellos que estando social y económicamente en el otro lado de la balanza aplauden y votan a corruptos, ladrones, y sinvergüenzas. 

Boris Johnson parecía ser un inepto y un sinvergüenza… ahora se ha demostrado