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jueves. 08.12.2022

Combatir la fragilidad del empleo ha sido una constante en los programas electorales del progresismo, aunque también de los cuadros políticos que pregonan las leyes de libre mercado y defienden intereses que atentan contra la dignidad de los trabajadores; contradicción de la que -en Argentina- se ejemplifica de manera certera en los discursos del ex presidente Mauricio Macri que ha iniciado ya su carrera hacia las presidenciales del 2023.

 "Si Perón resucitase hoy, se afiliaría a Juntos por el Cambio porque defiende a los que trabajan"; dijo con total desparpajo hace unos días durante una entrevista en uno de sus medios de comunicación que, claro está, no publicó el discurso de hace unos meses atrás en el que el mismo Macri responsabilizaba al Peronismo de todos los males que aquejan a la Argentina.  

Antes de convertirse en presidente, durante la campaña electoral de 2015, Mauricio Macri hacía referencia a los costos que significaba para las empresas un trabajador “Hay que bajar los costos. Y los salarios son un costo más”, aseguraba. Esto explicaría, quizás, el hecho de que durante los cuatro años de su gobierno el ingreso de los trabajadores cayó un 55%

Macri ya está en modo campaña. Y sus medios de comunicación se esmeran en maquillar aquel proceso de gobierno que elevó el índice de pobreza al 40,8%

En el Informe sobre Mercado Laboral elaborado por Claudio Lozano (coordinador del Instituto de Pensamiento y Políticas Públicas –IpyPP-, junto a Tomás Raffo) se detalla que “a mediados de 2016, las distintas formas de precariedad laboral involucran al 51,1% de la PEA. Es decir, a 9.105.198 personas. Porcentaje éste que, al compararlo con el segundo trimestre del año anterior, exhibe un incremento de la precariedad que va de 46,3% a 51,1%. Es decir, que en un año la precariedad laboral involucró a 1.215.000 personas más”.

A diferencia de los trabajadores formales, los informales no cuentan con los derechos dispuestos por la Constitución, como aportes jubilatorios, obra social, salario anual complementario, vacaciones pagas, límite horario a la jornada laboral, entre otros. El crecimiento de la informalidad durante el período en el que Mauricio Macri ocupó la presidencia argentina fue significativo. Los trabajadores formales se convirtieron en una variable de ajuste. En el ideario del gobierno la reducción salarial y la flexibilización de las condiciones de trabajo contribuirían a atraer inversiones extranjeras. Algo que nunca sucedió.

Mauricio Macri ya está en modo campaña. Y sus medios de comunicación se esmeran en maquillar aquel proceso de gobierno que elevó el índice de pobreza al 40,8%. 

Macri en modo campaña