La prevención del yihadismo en Finlandia

Finlandia es uno de los países más seguros del mundo y, al igual que sus vecinos, no ha sufrido tan terribles ataques como los acaecidos en Alemania, Francia, España o Reino Unido.

Abderrahman Bouanane
Abderrahman Bouanane

Llama la atención el elevado número de combatientes extranjeros, el cual se sitúa en torno a los ochenta individuos, de 19 nacionalidades distintas, para una población de 70.000 individuos de confesión  musulmana

El número de combatientes extranjeros que han partido desde el país nórdico al territorio dominado por el grupo Estado Islámico se cifra en torno a los ochenta. A pesar de ello, fue en junio de 2017, cuando el Servicio de Inteligencia y Seguridad Finlandés (SUPO) elevó el nivel de amenaza terrorista de bajo a elevado, el segundo nivel sobre una escala de cuatro. Cabe recordar que las autoridades informaron que el número de sujetos identificados como radicales potencialmente peligrosos, monitorizados por los servicios antiterroristas, rondaban los 350.

En agosto de ese mismo año, el país sufrió su primer atentado yihadista. Abderrahman Bouanane,armado con dos cuchillos de IKEA, atacó de manera indiscriminada a diversos peatones, asesinando a una mujer de 67 años y a una adolescente de apenas 15 años. Según la Oficina Nacional de Investigación de Finlandia, el ataque tenía como objetivo primordial a mujeres. De las diez víctimas, ocho eran mujeres. Bouanane fue acusado, en febrero  de 2018, de dos cargos de asesinato con intención terrorista y ocho de tentativa. Durante la investigación, se descubrió que poseía material de propaganda del Estado Islámico. El autor ha sido sentenciado a prisión recientemente.

El autor, Abderrahman Bouanane, de 22 años y originario de Marruecos, llegó al país en 2016 en busca de asilo. Tras pasar por un centro de menores y por el centro de acogida de Pansio, la policía de Turku recibió información relativa a la radicalización de Abderrahman. Esta información fue traslada al SUPO. Bouananeno formaba parte de los 350 sometidos a control  y vigilancia, de manera que este hecho confirma, una vez más, la imposibilidad de monitorizar a todos los sujetos identificados como radicales.

En octubre de 2014, las autoridades arrestaron a tres finlandeses de origen somalí, acusados de realizar labores logísticas de apoyo al-Shabab. Al año siguiente, las autoridades finlandesas detuvieron a dos hermanos iraquíes tras su vuelta de Siria, acusados de diversos crímenes en nombre del Estado Islámico. Los casos han sido pocos, no obstante Finlandia cuenta desde  junio del 2012 con el denominado Plan de Acción de Prevención del Extremismo Violento “Hacia una sociedad cohesionada”, elaborado por el Ministerio del Interior finlandés. Este plan fue renovado en 2016, bajo el título de Plan Nacional de Acción para la Prevención del Extremismo y la Radicalización Violenta.

El plan considera que, en Finlandia, el extremismo violento no supone una amenaza para la estructura del Estado; luego el problema es sobre todo a nivel individual, al derivar este en episodios de terrorismo. El plan realiza un repaso, nada desdeñable, a distintas formas de violencia extremista acaecida en los países nórdicos, desde el anarquismo, al yihadismo y la extrema derecha. El plan de acción finlandés considera que el objetivo de la prevención y de la seguridad interior es hacer que Finlandia sea el país más seguro de Europa, donde las personas sientan que viven en una sociedad justa y equitativa. Por eso, se han de tomar medidas que identifiquen y prevean el extremismo violento, siempre en colaboración entre las autoridades y la sociedad civil. Así, la exclusión social pasa a ser una de las mayores amenazas para la seguridad, pues la tradicional confianza de los finlandeses en sus autoridades e instituciones, alta para los estándares europeos, ha sido el mayor antídoto contra el extremismo. El plan posee ciertos atractivos, como es la clara identificación de los colectivos de riesgo o el aumento de los colectivos con actitudes contrarias a la integración, que favorecen la polarización, así como los problemas asociados al paro o la vivienda. El plan finlandés contra la radicalización propone seis medidas claras contra la radicalización, e incluye al responsable y el tiempo determinado para su puesta en marcha.

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Aumentar la cooperación para prevenir el extremismo violento. La responsabilidad recae sobre el Ministerio del Interior junto a diversas autoridades no especificadas. El plan pretende establecer un sistema de cooperación entre las autoridades locales y las actividades de prevención de la policía. Será la llamada Red Nacional de Cooperación para la Prevención del extremismo violento. Las tareas de la red de cooperación incluyen el seguimiento del estado del extremismo violento en Finlandia y en el plano internacional, proporcionando información sobre la evolución a diversas autoridades y equipos de cooperación local. Se elaborarán   iniciativas para mejorar la prevención, y la organización de seminarios y programas de formación. La Red Nacional de Cooperación promoverá la colaboración con la sociedad civil. Todos los años, dicha red publicará un informe sobre la marcha del plan, incluyendo además  todo lo concerniente a las actividades y resultados de los trabajos realizados sobre los equipos de cooperación local.

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En los casos más graves de amenazas o atentados, debe partirse de la base de que las autoridades ya no poseen el monopolio de la comunicación e información, dada la rapidez de los actuales sistemas de comunicación

Reforzar la confianza en el sistema democrático. La responsabilidad recae en el Ministerio de Educación y Cultura, Ministerio del Interior, los servicios municipales de juventud, la juventud finlandesa, la Red de Investigación, Consejos de la Juventud, y la Junta Asesora de Relaciones Étnicas. Tomando este factor como unos de los requisitos más importantes para la prevención de la radicalización, la idea consiste en recabar el apoyo de los colectivos vulnerables hacia el sistema de garantías finlandés. Uno de los puntos clave pasa por reforzar la confianza de los jóvenes en el sistema democrático, sistema por el cual los jóvenes pueden influir y cambiar la sociedad. Reforzar la confianza de los jóvenes en el sistema democrático, mediante el inicio de un diálogo centrado en la democracia “entre y con los jóvenes”, como parte de las actividades de los Consejos de la Juventud. Participar en diálogos con los Consejos de la Juventud, junto con los Consejos municipales y de la ciudad. Los Consejos Asesores Regionales de Relaciones Étnicas también implementarán discusiones sobre democracia, tomando en consideración temas específicos relacionados con los jóvenes de origen inmigrante. El plan incluye la creación de una suerte de “embajador” de la juventud, el cual participará en debates en torno a la juventud, la participación y la democracia, con gran presencia en las redes sociales.

Crear un modelo operativo para la prevención del extremismo violento, para situaciones que requieren una acción rápida. Dentro de los sujetos radicales, existe un porcentaje nada desdeñable de sujetos con problemas mentales, psicopatías, o simplemente fantasías de carácter violento o destructivo. El reto consiste en identificar a los individuos que pueden ser evaluados como sujetos de alto riesgo. Parte de este epígrafe debe relacionarse con la problemática de la violencia en las aulas; por eso, el plan prevé que en los casos más graves se dé acceso a un psiquiatra, o a otro especialista de la salud mental. Una evaluación de este tipo permite a la policía formarse una mejor idea de la amenaza que supone el sujeto en cuestión. Así, dicha persona podría recibir de manera rápida, y sin demora, el tratamiento requerido. Para ello, se crean equipos conjuntos entre la policía y el Ministerio de Sanidad y Asuntos Sociales.

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Desarrollar las comunicaciones sobre cuestiones relacionadas con la radicalización violenta y el extremismo. Teniendo en cuenta que Internet es la vía de difusión más eficaz para la expansión de la propaganda y el extremismo violento, y que es uno de los principales caldos de cultivo para la ruptura de la convivencia, cuestionar y rebatir el discurso del odio dentro de Internet es una necesidad. Además, teniendo en cuenta algunas experiencias finlandesas respecto a la violencia en las aulas, se llega a la conclusión de que debe regularse la información en estos casos, evitando aumentar el dolor de las víctimas y familiares. En los casos más graves de amenazas o atentados, debe partirse de la base de que las autoridades ya no poseen el monopolio de la comunicación e información, dada la rapidez de los actuales sistemas de comunicación. Por tanto, el plan prevé también la organización de reuniones entre la Red Nacional de Cooperación para la Prevención del Extremismo Violento y los medios de comunicación, tanto públicos como privados. La policía reforzará la vigilancia de Internet, especialmente entre los jóvenes, tomando medidas contra aquellos que difundas discursos de odio e instiguen el extremismo.

Aumentar la conciencia de la situación respecto al extremismo violento. El plan da cuenta de la poca conciencia existente en el país respecto al fenómeno del extremismo violento, salvo la ola de concienciación sufrida durante la década de los noventa, debida al problema de extremismo de derechas. Además, debe indagarse en el fenómeno del extremismo, pues sólo así, sobre la base de la evaluación de la situación, los equipos nacionales y locales de cooperación son capaces de planificar sus actividades. El intercambio de experiencias y prácticas preventivas, en relación con el extremismo violento, aumenta la capacidad de las actividades relacionadas y promueve la asignación racional de los recursos. El crear un sistema que comparta el conocimiento práctico, acerca de la prevención de la violencia extremista, no hará sino aumentar la eficacia. Así, cada seis meses, el Servicio de Seguridad e Inteligencia de Finlandia preparará una visión general sobre la situación del extremismo violento de la Red Nacional de Cooperación para la Prevención del Extremismo Violento. Esta visión general proporcionará el informe correspondiente sobre el fenómeno, sin contener detalles sobre las personas individuales o incidente acaecidos. La responsabilidad recae en el Servicio de Seguridad e Inteligencia de Finlandia, en cooperación con la Red Nacional para la Prevención del Extremismo Violento.

Dado que el plan de acción pretende responder a los problemas de “ayer”, y que el extremismo violento es impredecible y adaptable, tal y como demuestran los acontecimientos, la aplicación del plan de acción será tratada como un proceso. El plan debe responder a los problemas de ayer en su situación actual, pero debe tener un cariz prospectivo. Para ello, las medidas de prevención han de ser constantemente revisadas y mejoradas. En los informes anuales de la Red Nacional de Cooperación para la Prevención del Extremismo Violento sobre sus actividades y resultados, se adjuntará un resumen de las actividades de las redes locales, junto con una estimación de la evolución futura, y las acciones recomendadas para mejorar el trabajo de prevención.

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Sólo en 2016, Finlandia recibió más de 65,000 solicitudes de asilo, número que dobla a los 32,000 de 2015. Ya en diciembre de ese mismo año, el ministro del Interior finlandés, Petteri Orpo, advirtió que unos 300 solicitantes de asilo tenían vínculos con el terrorismo

Como ya se ha mencionado anteriormente, el Plan de Acción de Prevención del Extremismo  Violento “Hacia una sociedad cohesionada”, del 2012, fue renovado en 2016, bajo la denominación de Plan Nacional de Acción para la Prevención del Extremismo y la Radicalización Violenta. Existen algunas diferencias a destacar. Entre ellas, quizás habría que señalar la insistencia en la necesidad de cooperar con otros actores sociales, la flexibilidad antes los cambios operativos, y la necesidad de una mejor coordinación, a fin de evitar duplicidades. Así, las estructuras deben ser lo suficientemente flexibles para los ajustes operativos que se requieran. Se pone en marcha el servicio RADINET, que actúa como programa de desconexión de la radicalización, que no desradicalización. Programas de apoyo a la familia y el entorno cercano de individuos radicalizados, con el fin de evitar su exclusión social. Los habituales programas de capacitación de la identificación de signos de radicalización, e incidir en el estudio de crímenes de odio. A este respecto, cabe recordar que el plan finlandés se amplía a otros grupos extremistas que operan en el país, vinculados a la ideología neonazi. Tratar específicamente la cuestión de los solicitantes de asilo como grupo vulnerable y sensible a la radicalización, o combatir la difusión de propaganda.

Sólo en 2016, Finlandia recibió más de 65,000 solicitudes de asilo, número que dobla a los 32,000 de 2015. Ya en diciembre de ese mismo año, el ministro del Interior finlandés, Petteri Orpo, advirtió que unos 300 solicitantes de asilo tenían vínculos con el terrorismo. Obviamente, se trata de un colectivo vulnerable a la radicalización, pues la condición de solicitante de asilo implica, en la mayoría de los casos, una situación de desamparo y desesperación. Factores no determinantes, pero sí favorecedores para los procesos de radicalización. De ahí que sea razonable pensar que el número de sujetos sometidos a monitorización haya aumentado.

No obstante, muchos de los combatientes extranjeros son de nacionalidad finlandesa o llevan años residiendo en el país. Respecto a los procesos de radicalización, se considera que no existe una estructura social favorecedora  que pueda vincularse a centros de culto, mezquitas  o redes sociales definidas. Esto se debe a que dichos procesos parecen sucederse a través del contacto personal, siendo más preocupante para las autoridades  el influjo que pueda tener en los sujetos vulnerables la propaganda online.

Finlandia es uno de los países más seguros del mundo y, al igual que sus vecinos, no ha sufrido tan terribles ataques como los acaecidos en Alemania, Francia, España o Reino Unido. No obstante, llama la atención el elevado número de combatientes extranjeros, el cual se sitúa en torno a los ochenta individuos, de 19 nacionalidades distintas, para una población de 70.000 individuos de confesión  musulmana. De ellos, podrían haber vuelto alrededor de 25. Quizás el caso de Irlanda pueda asemejarse al finlandés, con unos 30 combatientes extranjeros para una población aproximada de 60.000 individuos. En el caso español, el número se sitúa en torno a los 200 sujetos sobre una población de algo más de dos millones. Sin duda, una de las explicaciones para el caso finlandés sería la disponibilidad y proximidad, dentro de un colectivo tan pequeño, de agentes y redes de radicalización. Si bien pueden no estar estructurados, su influencia, unida al influjo de la propaganda yihadista, devendría en esencial para explicar tan alto número.