Italia: una muestra más del laboratorio político

El Presidente Sergio Mattarella. (Foto: Presidencia de la República)
El Presidente Sergio Mattarella. (Foto: Presidencia de la República)

Las dos fuerzas llamadas a gobernar se han avenido a una componenda muy a la italiana, para dar sensación de responsabilidad

La crisis italiana se ha resuelto a la italiana. O sea dando la vuelta a la realidad para que parezca otra cosa.

El presidente Mattarella, que vetó a Paolo Savona, el académico euroescéptico, como Ministro de Economía, lo acepta ahora como Ministro de asuntos europeos. No es preciso entenderlo. Son cosas de la política italiana. Lo que ayer era inaceptable, hoy de convierte en posible, casi en conveniente.

La clave del cambio de Mattarella (que es posible que no reconozca tal modificación de opinión) es que el Presidente no quiere unas elecciones anticipadas con las dos fuerzas populistas (la dura y la blanda) reforzadas como víctimas de la intransigencia del Quirinal.

A su vez, las dos fuerzas llamadas a gobernar (ya veremos si es así y por cuánto tiempo), se han avenido a una componenda muy a la italiana, para dar sensación de responsabilidad.

Responsabilidad, ésa es la palabra que domina el mensaje político italiano desde la noche del jueves. Mensaje a los mercados, más que al italiano medio, que se toma todo con el cinismo que la circunstancia merita.

Las dos carteras que se ha reservado este gobierno bicéfalo bajo la dirección de fachada del dandy Giuseppe Conte dice mucho del juego político que se avecina en Italia.

El líder de la Lega, Matteo Salvini, se hace con Interior, como él pretendió desde que se forjó el pacto de gobierno. Control de la inmigración con mano de hierro y negociación a cara de perro con Bruselas y con los socios europeos para acabar con los protocolos que hacen recaer sobre Italia gran parte de la presión migratoria. Pero ya con menos intensidad, porque han cambiado las cosas y la llegada de personas desesperadas ha disminuido mucho. Eso facilitará las cosas. O eso se espera.

Al joven e inexperto Luigi Di Maio, el dirigente de cartel del MS5 (Movimiento Cinco Estrellas), le “cae” una cartera ad hoc: Ministro de Desarrollo económico. A falta de explicaciones ulteriores, todo indica que se imprime cierta retórica para encajar una cartera tan decisiva en cualquier gobierno en el discurso populista de esta formación confusa e imprevisible. Se quiere mandar el mensaje de que, en esta nueva Italia populista economía significará crecimiento. Es decir, desarrollo.

Todos salvan la cara. O no, pero da igual. El laboratorio italiano siempre encuentra una solución, porque, como en la parábola de Lewis Carroll: si no se sabe donde se va, es indiferente el camino que se tome.