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SONDEO SOBRE INTENCIÓN DE VOTO

La última encuesta del CIS y sus discutibles métodos proyectivos

José Félix Tezanos y Verónica Díaz | El barómetro del CIS de abril realiza un pronóstico de voto tan ajustado como discutible.

Sistema Digital | El barómetro del CIS de abril realiza un pronóstico de voto tan ajustado como discutible. Su proyección ofrece prácticamente un empate técnico entre PSOE y PP (con un 24,3% de los votos y un 25,6%, respectivamente), situando en tercer lugar –y descendiendo notablemente─ a Podemos, con un 16,5%, quedando Ciudadanos en un cuarto lugar, con solo el 13,8% de los votos. En esta proyección IU descendería al 4,8% y UPyD prácticamente desaparecería del panorama político, con un escuálido 1,9% de los votos.

Sin embargo, si nos atenemos al voto primario declarado (lo que dicen los encuestados que votarán), que también publica el CIS, los resultados son bastante distintos. En este caso, ponderando el voto declarado sobre el total de votos posibles emitidos, resultaría que el PSOE sería inequívocamente la primera fuerza en intención de voto (con un 24,8%) (vid. tabla 1), tal como resultaba también en la Encuesta publicada en el número de este mes de la revista TEMAS.

VOTO DIRECTO EN ELECCIONES GENERALES PONDERADO POR POSIBLES VOTANTES

BAROMETRO CIS ABRIL 2015

CIS-Tezanos

A su vez, el PP quedaría relegado, según los datos directos del CIS, a un tercer puesto, con el 21,7% de los votos, y algo por detrás de Podemos, que obtendría el 21,9%.

Finalmente, los datos de Ciudadanos, antes de ser sometidos a la “cocina” del CIS, permitirían estimar un 16,1% de los votos. Aquí se encuentra, muy posiblemente, el principal problema de la “cocina” del CIS, que está estimando una alta proporción de voto oculto del PP. Es posible que proyectando este hipotético voto oculto, el PP esté algo por encima del 21% o 22% que reflejan los datos de intención directa de voto. El problema es que hoy en día no sabemos si ese voto oculto se está desplazando hacia Ciudadanos de manera masiva, tal como apuntan los datos directos del CIS y los de la Encuesta de TEMAS. En este caso, con la excepción de algunos bastiones importantes del PP, es posible que el 24 de mayo el PP obtenga unos resultados más próximos a la actual intención declarada de voto de los electores que a determinadas proyecciones excesivamente “cocinadas”, y, concordantemente, de manera paralela, Ciudadanos obtenga más votos en las urnas que los estimados por algunos "cocineros".

Por supuesto, estos análisis pueden considerarse discutibles hasta el día 24 de mayo, pero lo que no se puede negar, a partir de otros resultados del barómetro del CIS de abril es que la imagen actual del PP y de los ministros del Gobierno es cada vez peor. Se ha llegado al extremo de que tanto el Presidente del Gobierno como sus ministros merecen valoraciones negativas inéditas en la historia de la democracia española (por debajo del 3). Y, desde luego, con estas valoraciones y puntuaciones resulta difícil creer que el PP siga siendo el primer partido en intención de voto en España.

De hecho, cuando a los encuestados se les pregunta (en el barómetro del CIS) quién es el partido con el que más simpatizan o al que se sienten más cercanos en sus ideas, las diferencias entre el PSOE (27,4%) y el PP (21,5%) resultan aún mucho más abultadas (vid. tabla 1).

A partir de estos datos y tendencias, las cuestiones más relevantes que deben plantearse de cara a las próximas elecciones municipales y autonómicas del 24 de mayo son: ¿Qué tipo de gobiernos pueden salir realmente de las urnas?; ¿podrían darse gobiernos del PP aunque este partido diste mucho de obtener mayorías razonables?; ¿cómo se puede garantizar mejor que la voluntad mayoritariamente de izquierdas de los españoles se traduzca en gobiernos de progreso, sin boicots sectarios e inmaduros?; ¿cómo evitar que se repitan experiencias como las que estamos viendo en Andalucía?