domingo 15.09.2019
POR SU LABOR COMO INVESTIGADOR DEL FLAMENCO

Piden la medalla de Andalucía para Luis Soler

Luis Soler Guevara es una enciclopedia del flamenco. Desde hace unos meses, un grupo de aficionados se ha movilizado para pedir que la Junta le conceda en 2014 la Medalla de Andalucía, por su labor como investigador, que le ha situado como la máxima autoridad de este arte universal. Nueva Tribuna le ha visitado en su casa de Málaga.

Luis Soler.
Luis Soler.

Luis Soler es un hombre de izquierdas. Su padre era comunista y la familia de su madre, republicana. Se afilió al PCE en Málaga siendo estudiante, colaboró en la época de la clandestinidad y en 1979 se presentó como número 2 en la lista a las primeras elecciones democráticas del Ayuntamiento de Algeciras. El PCE ganó, y Soler accedió al cargo de concejal de Urbanismo. Había entrado en política convencido, pero en 1983, al ver que no se producían los cambios sociales y políticos que soñaba, abandonó la aventura. Siguió ejerciendo como delineante en un estudio de arquitectura hasta 1994. Lo que nunca abandonó fue su pasión por el flamenco, que le inculcó su padre y a la que ha dedicado toda su vida. Su trayectoria como flamencólogo es muy extensa: libros y artículos, conferencias y cursos, y numerosos reconocimientos públicos. Falta la Medalla de Andalucía: “La merece por los méritos que ha acumulado como investigador durante cuarenta años”, señala Joaquín Barrera, aficionado de Puerto Real y uno de los promotores de la iniciativa, respaldada ya por varios miles de firmas de toda España; “nos parece justo porque así se reconocería una trayectoria única; es difícil discutir su autoridad”.

Su despacho es pequeño, pero se respira una atmósfera solemne, de templo del flamenco. Una especie de centro de peregrinación al que acuden cantaores, periodistas, tocaores, estudiosos y aficionados, deseosos de cambiar impresiones y, sobre todo, de escucharle. Me recibe con música de Mozart, y durante la conversación acude al ordenador para releer artículos o poemas. Joaquín Barrera complementa con su conocimiento el magisterio de Soler, que adorna el encuentro cantando por diferentes palos y golpeando con los nudillos en una mesa desbordada de libros abiertos. Nunca los deposita en el suelo.

Nueva Tribuna: ¿Qué le parece la propuesta de que le sea concedida la Medalla de Andalucía?

Luis Soler: Agradezco la iniciativa. De todas formas, estos amigos que la promueven ya me han dado la medalla, aunque la Junta no me la conceda.

NT: El flamenco es...

LS: La música más sublime creada por el hombre. Tiene una dimensión universal porque entronca con otras disciplinas, ayuda a la vigencia de otras artes. Cuando se siente, llena el corazón y las neuronas. En mi caso no es un hobby, es un trozo de mi cuerpo, es mi vida. 

NT: ¿Afecta la crisis al flamenco?

LS: El flamenco ha resistido muchas cosas, ha entrado en todos los escenarios del mundo. Ha superado todas las barreras, goza de un universalismo que jamás se ha dado. El ser humano tiene la capacidad de sentir y emocionarse, y va a seguir haciéndolo. Es como el teatro, nunca morirá. De todas formas, muchos aterrizan en el flamenco porque creen que pueden sacar algo, creen que puede ser su medio de vida. No estoy en contra, pero es un amor de amante, no fraternal. Faltan genios que se emocionen, y que lo transmitan. No ha vuelto a salir nadie como Paco de Lucía, Manolo Sanlúcar, Serranito o Diego del Gastor.

NT: ¿Y cantaores?

LS: Los nombres que han surgido están lejos de la idea del flamenco como arte, aunque no me refiero a la pureza, porque, como persona progresista que soy, defiendo el mestizaje. Los más populares han de decidir si quieren ser simples productos comerciales o auténticos cantaores de talla, interesados en buscar motivaciones que entronquen con las raíces. Y si hablamos de nombres, cito a Andrés Lozano, El Álvarez, Canela de San Roque, Luis el Zambo, Perico el Pañero, Juana la del Pipa, La Cañeta de Málaga, Manuel Moneo, Juan Delgado, Cancanilla... Artistas que provocan emociones y tienen personalidad propia.

NT: ¿Se canta hoy mejor que ayer?

LS: Hay que buscar el ayer para ponerlo en funcionamiento y que sirva para el hoy. Hay que sentir la verdad del flamenco y no abandonar las raíces, las fuentes. Pero en la cueva sólo hay hambre, hay que salir al mundo. Ningún tiempo pasado fue mejor, en ninguna disciplina. Hoy se canta mejor que ayer.

Ningún tiempo pasado fue mejor, en ninguna disciplina. Hoy se canta mejor que ayer

NT: Elija un palo...

LS: Soleás y siguiriyas. Me dan la vida. Son el más rico manjar, la fuente en la que beber el rico arte de Andalucía. El que sabe cantar por soleás sabe cantar por todo, sabe lo que es dolerse, lastimarse, pelearse con el cante. La bulería también; es el cante más democrático y participativo. Cada palo tiene sus cositas”.

NT: ¿Qué destino tendrá su legado como investigador?

LS: Quiero que mi trabajo sea un instrumento servible. Todo lo que tengo aquí, lo que ha reunido durante años, es para que salga fuera, para compartirlo. La investigación es constancia y sacrificio, aunque puedo decir que me he divertido una barbaridad. Pero falta gente que estudie y avance, y sobre todo que lo sienta en el fondo de su corazón.

Por la sangre de Luis Soler no sólo corre el flamenco. También un apreciable disgusto por la situación en España y en el mundo. A cada momento introduce referencias a la actualidad social y política, y para apuntalar sus opiniones cita a Gramsci, Marx, Besteiro, Alberti, Hernández. Su pensamiento de izquierdas es sólido, insobornable. 

NT: La situación actual en España se cantaría...

LS: Probablemente por tanguillos. Tango de tangar, de robar a manos llenas. Las personas se mueven más por vicio que por servicio. Domina la filosofía del tener, del acumular, por encima de la del ser.

La situación actual se cantaría por tanguillos. Tango de tangar, de robar a manos llenas

NT: La corrupción es...

LS: Es producto de un régimen injusto, incluso tiránico, es producto de una ideología mercantilista, de una forma de interpretar el mundo desde una visión clasista y retorcida. No sólo se trata de amasar dinero, sino de mandar a la ruina a muchos. Esta crisis tiene un fundamento especulativo, es el resultado de la reunión de un grupo de familias que, tomando café o un brandy, dicen: ¿Cómo devolvemos a un siglo atrás a esta gente que nos está quitando el negocio?.

NT: ¿Prevalecerá la razón frente a la comisión?

LS: La razón ha de estar presente hoy más que nunca. La verdad es revolucionaria, se abre paso tarde o temprano. Podemos decir que ellos tienen la razón jurídica, pero nosotros tenemos la razón moral. 

NT: Proponga una idea para la clase política.

LS: Que la verdad sustituya al paño caliente. Hay que decir las cosas claras: esto es lo que nos gustaría hacer, y esto es lo que realmente podemos hacer. Los gobiernos tienen la legitimidad para gobernar, pero no siempre el poder para hacerlo.

Sólo pasará algo cuando los que mandan se pregunten: ¿Qué está pasando?

NT: ¿Hacia dónde vamos?

LS: La sociedad española ha girado a posiciones conservadoras. Nos están lanzando al medievo, a cincuenta años atrás. La derecha no descubre el mundo, lo tapona. Ya vendrán quienes se acuerden de lo que teníamos y lo que ya no tenemos.

NT: ¿Y cómo salimos de esta?

LS: Hace falta un cambio social y de progreso, recobrar la conciencia de clase, la conciencia de que algo está pasando. Sólo pasará algo cuando los que mandan se pregunten: ¿Qué está pasando?. 

Piden la medalla de Andalucía para Luis Soler
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