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viernes. 01.07.2022

“Los jóvenes del 15-M no conocen a Dios”  Este es el diagnóstico simplista, ramplón y tosco del Cardenal de Madrid sobre la primavera que entraña el movimiento 15-M. Yo le respondería que puesto que “los que conocen a Dios” no se implican en la denuncia de la injusticia, lo tienen que hacer los que, según prejuicio zafio del Cardenal, no son conocedores de Dios. Se le adivina el fondo acomodaticio de la resignación cristiana, falsa pasividad de los que no se toman en serio el destino de la comunidad a la que pertenecen y en la que viven. No basta con desear el reinado de la justicia y de la paz. Hay que implicarse hasta las trancas en su consolidación. Eso nos enseñaron Helder Camara, el Obispo Romero, los Jesuitas de la UCLA, los teólogos de la liberación y muchos cristianos de base que son sistemáticamente ignorados, despreciados y arrinconado por la Jerarquía católica. Que el reino de Dios no sea de este mundo no es más que una coartada, un escape cobarde para evadirse, para eludir la responsabilidad de la construcción de un mundo más habitable y más justo. Se implican muchos cristianos de base, pero en soledad. La Jerarquía vive esponsorizada por el capital. El próximo viaje del Papa costará 50 millones de euros. El Foro de curas de Madrid ha denunciado el derroche que eso significa. Mientras tanto, Rouco Varela pide el respaldo económico de las empresas del IBEX35, Y eso significa una unión prostituida entre Jerarquía y capital.

“Los jóvenes del 15-M tienen sus vidas rotas”  dice el Cardenal. Y su argumento demostrativo resulta también simplista, rudimentario y grosero. Echa en cara a la sociedad europea y sobre todo a la española el olvido de sus raíces cristianas. Esas raíces cristianas han llevado a Europa y a España a guerras de las que tenemos que avergonzarnos y a cruzadas que consagraron a un caudillo por la gracia de Dios, que prostituyó el mensaje del evangelio mediante prebendas económicas, entregando las conciencias al veredicto de una moral destructiva. Una Iglesia que bendijo miles de asesinatos y que hizo de la manipulación de los españoles la posibilidad de supervivencia durante cuarenta años. Una Iglesia sembradora del miedo, la desconfianza y la entrega a un dios bajo palio en complicidad con un Dios extramundano.

¿Ha analizado el cardenal Rouco las exigencias del 15-M? Hay que denunciar a los especuladores que nos han llevado a esta crisis y ponerlos ante la justicia. Cinco millones de parados,  fruto de cálculos perfectamente premeditados. El desahucio de sus viviendas de trescientas mil familias  que deben seguir pagando una hipoteca con los inmensos beneficios que para la banca significa. Dos millones de españoles que pasa hambre cada día. Unas pensiones recortadas que apenas dan para una vejez jubilosa. Recortes en la sanidad, en becas, en I+D. Contratos de trabajo cada vez más precarios. Despidos dependientes de la voluntad del empresario. Y todo esto mientras los bancos ganan en un trimestre casi cuatro mil millones de euros y los sueldos de los causantes de la crisis crecen un 36 por ciento. ¿Seguimos?

Contra todas estas injusticias están protestando los integrantes del movimiento 15-M, esos que desconocen a Dios. Porque aquellos que sí le conocen están refugiados en el chiquero de un dios desentendido del quehacer humano. Porque la eucaristía no es una exigencia de compromiso, porque su evangelio remite la felicidad a otro mundo, porque la cobardía de los que no llevan la cruz de la historia es nada más que evasión de la construcción del presente, porque la obsesión evasiva hacia una visión celestial hace olvidar la intramundaneidad de la existencia.

Señor Cardenal: cobije bajo su mitra al IBEX35. Está usted en su ambiente. Deje a los demás, conozcan o no conozcan a Dios, luchar porque el hombre sea más hombre. A lo mejor fue lo que hizo Jesús.

Miopía episcopal
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