viernes 6/8/21
MIGUEL ÁNGEL RODRÍGUEZ ARIAS

Hoy debe ser el día de las víctimas, nunca de los verdugos

"Verdad, justicia y reparación" para los crímenes contra la humanidad de ETA.

En el día de hoy, que los asesinos han anunciado que, al fin, han decidido dejar de asesinar, perseguir y aterrorizar a miles y miles de personas.

En el día de hoy, que tantas familias van a ser más conscientes que nunca de ese ser querido que unos monstruos inhumanos – no tienen otro nombre – les robaron por nada y para llegar a nada, 51 años después.

En el día de hoy y exactamente igual que otros días semejantes a los de hoy que también vivieron antes otros genocidas como Milosevic que también creían que iban a poder capitalizar políticamente el cese del crimen y se las prometían muy felices para terminar después en el banquillo de los acusados.

En el día de hoy, en el que me repugna como todos los otros días anteriores, más aún si cabe, leer expresiones como “lucha armada” para definir tiros en la nuca dados por la espalda a gente desarmada que no tenía la menor posibilidad de defenderse o bombas en los supermercados contra gente normal que había ido un día cualquiera a hacer la compra. Aquí los únicos luchadores fueron los que no callaron y dieron la cara, desarmados, contra esos animales, para acabar recibiendo la bala o saltando por los aires.

En este día, y en ningún otro con más razón que justamente hoy.

Es el día en el que tenemos que recordar a las víctimas de ETA, a todas las víctimas incluidas sus familias y a los perseguidos que se vieron forzados a huir para salvar la vida y la seguridad de los suyos. A todas esas víctimas que jamás cayeron en la espiral de la violencia y se mantuvieron limpias, mientras sus verdugos seguían siendo, y serán para siempre, monstruos. Pero recordar, también, que todas esas personas tienen derecho a “verdad, justicia y reparación” y a su pleno reconocimiento como “víctimas de violaciones manifiestas de los derechos humanos”.

Es el día en el que tenemos que recordar que los crímenes de ETA son crímenes contra la humanidad y “violaciones manifiestas de los derechos humanos”: “crímen de persecución”, “asesinato de lesa humanidad”, “desaparición forzada de personas”, “tortura”, “detenciones ilegales en condiciones inhumanas” y otros, tal y como quedan definidos en el Estatuto de Nuremberg y en el posterior Estatuto de la Corte penal internacional de la A a la Z.

Hoy debe ser un día de las víctimas, nunca de los verdugos.

Y, hoy, ETA debe saber que los crímenes contra la humanidad son imprescriptibles.

ETA debe saber que los crímenes contra la humanidad son inamnistiables.

ETA debe saber que no habrá asilo internacional posible.

Y ETA debe mirar muy atentamente a los viejos nazis que todavía hoy, 70 años después, se siguen escondiendo para intentar escapar a la justicia internacional en los rincones más recónditos del planeta. Que lo miren bien, porque ese es el único futuro que les espera por más que se intenten torcer las leyes internacionales en los próximos años para evitar acabar, igualmente, exactamente ahí.

Y se bien que esto es exactamente lo mismo que corresponde para los responsables del genocidio franquista, y para todas sus víctimas sin excepción, como he tratado de defender durante años. Pero para todas las víctimas de ETA también. 

Me da igual el comportamiento indecente e ilegal que se esté teniendo con las víctimas de Franco: que nuestro Estado esté actuando indignamente con unas no hace menos víctimas de crímenes internacionales a las otras, ni hace menos responsables de crímenes internacionales a unos u otros verdugos. Ni más ni menos que lo que reconocen los instrumentos internacionales de derechos humanos y las leyes penales internacionales, con normalidad.

Y mientras no seamos capaces de decir que no, por igual, a todos los genocidas y solidarizarnos, por igual, con los derechos humanos normales de todas las víctimas y sus familias no terminaremos de alcanzar un progreso social pleno. No sé cuantas cosas harán falta exactamente para ello, pero sé que esta es una de esas cosas.

Porque, en el día de hoy, 20 de octubre de 2011, sigue siendo nuestra obligación y nuestra profunda deuda de gratitud, la de todos, con todas las víctimas del terrorismo y de la dictadura ser capaces de construir esa sociedad democrática avanzada en pos de cuyo empeño no han dejado de robarnos – de robarles a sus propias familias -, a tantos y tantos valientes.

Y porque es algo que le debemos a todos ellos, y a nuestros propios seres queridos.

Hoy debe ser el día de las víctimas, nunca de los verdugos
Comentarios