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lunes. 05.12.2022

En estos momentos de vendaval de la derecha es preciso, más que nunca, reivindicar el papel de los sindicatos de clase que son sin duda el último bastión de defensa de los derechos de los trabajadores y de las clases populares.

En los últimos tiempos de la crisis, con un Gobierno y un PSOE desnortados y lanzados en brazos de las políticas neoliberales, los sindicatos han sido la única fuerza organizada que ha dado respuestas de izquierdas y de defensa de lo público y lo social:

1. La Huelga General del 29 de septiembre contra la Reforma Laboral, con todos los factores en contra, incluso una casi unanimidad de los medios de comunicación, los de la derecha y los afines al gobierno Zapatero, constituyó una respuesta socialmente importante en unos momentos de profunda crisis.

2. El acuerdo de Pensiones, que por muchas críticas que se le quiera hacer es evidente que evitó otra vuelta de tuerca muchos más fiera por parte del Gobierno y del Parlamento.

3. La recogida de firmas de la Iniciativa Legislativa Popular que va a permitir mantener viva la lucha contra la Reforma Laboral y va a obligar a los partidos a tener que retratarse ante la ciudadanía de nuevo.

4. El magnifico “Manifiesto de CCOO por un cambio de políticas y un impulso democrático” un verdadero compendio para la regeneración desde la izquierda, injustamente obviado y no publicitado por los medios de comunicación.

5. Los procesos de movilización contra los recortes, en diversas zonas. Destacaría el caso de Murcia y la gran manifestación de Barcelona, el 14 M, donde decenas de miles de personas se movilizaron en una respuesta ciudadana estructurada y organizada, antes de las concentraciones del 15 M.

6. El fracasado proceso de negociación de la Reforma de la Negociación colectiva del cual la única responsabilidad es la de una patronal no modernizada y dominada por los sectores más reaccionarios. Rosell lo dice muy claro en El País “Los sindicatos querían entrar en las empresas y no podíamos permitirlo”. Naturalmente, los sindicatos españoles se han actualizado y por tanto están dispuestos a hablar de flexibilidad siempre que sea con participación de los representantes de los trabajadores, como sucede en estos países europeos de los que siempre nos hablan.

Los sindicatos denostados por muchos, ignorados la mayoría de las veces por los medios de comunicación supuestamente progresistas, denigrados por los medios de la derecha, son las únicas organizaciones que se mantienen en estos momentos, gracias a que su relación es directa con los centros de trabajo a través de los miles de delegados sindicales.

Es evidente que un triunfo de la derecha, del PP, va a comportar el intento de debilitar a las organizaciones sindicales. Ya los elementos más conspicuos de la derecha como Esperanza Aguirre, no ocultan su profunda aversión hacia los sindicatos. Y la derecha es consciente que el último obstáculo que se le interpone ante el poder absoluto y omnímodo son los sindicatos, donde la izquierda social está estructurada y organizada. No olvidemos, ellos no olvidan, que el primer tropiezo de Aznar en su época más esplendorosa, cuando gozaba de mayoría absoluta fue la Huelga General contra “el Decretazo” que se vio obligado a rectificar.

Por tanto ante esta situación que se nos presenta creo que son urgentes dos cosas:

a) Que el conjunto de la gente que se considere de izquierda se comprometa en colaborar en una defensa acérrima ante los posibles ataques de la derecha a las organizaciones sindicales. Por suerte tenemos un factor a favor, que es la propia Constitución y el papel constitucional que les da a las organizaciones sindicales.

b) No dejar a los sindicatos, a la izquierda social sola. En estos momentos en que el PSOE ha dejado de ser una referencia, no sólo está en retirada, sino que poco puede ofrecer a la izquierda, se precisa una confluencia de las fuerzas progresistas y su articulación en un proyecto político común roji-verde. Tiene razón Gaspar Llamazares, es preciso un “frente amplio” que incluya a IU Abierta y a otros sectores de IU que lo deseen, a ICV y Espacio Plural, a Equo y sus organizaciones asociadas, a intelectuales, a independientes progresistas e incluso militantes socialistas desencantados del PSOE. Una confluencia que una a todos los que no se resignan a ceder ante la derecha política ni ante las políticas de derechas.

Así pues, es necesaria y urgente una articulación de los progresistas para que confluyan conjuntamente con el movimiento sindical de los trabajadores para poder hacer frente a la ofensiva de la derecha que vamos a tener que soportar.

Los sindicatos la última defensa
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