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jueves. 30.06.2022

Conforme los debates de precampaña van descendiendo inevitablemente de las musas al teatro, se van aclarando las cosas. Los procesos de ajuste en el presupuesto público solo tienen dos grandes caminos: o crecen los ingresos o se reducen los gastos. Es decir, o aumentamos la presión fiscal, o se recortan las inversiones y las prestaciones públicas.

En otros tiempos, cuando no existía el euro, podía devaluarse la moneda nacional. En el final de siglo pudieron venderse las “joyas de la corona”, como Telefónica, Endesa o Repsol, para recaudar más de 40.000 millones de euros. En el año 1998 bastó redactar una ley del suelo irresponsable para inflar la burbuja inmobiliaria y recaudar vía licencias y recalificaciones. Pero nada de esto es posible ya.

Ahora o se suben los impuestos o se rebajan los gastos. Rubalcaba ha optado por lanzar el debate fiscal, proponiendo un impuesto estatal a los grandes patrimonios, un gravamen a los beneficios de los bancos, una tasa a las transacciones financieras, intensificar la lucha contra el fraude fiscal, perseguir a los “paraísos” que defraudan impuestos… Para salvar el Estado de Bienestar.

Los dirigentes del PP han sacado la “motosierra”. Dicen que solo aspiran a “podar” los gastos superfluos. Pero los ajustes que han comenzado a aplicar en las comunidades donde gobiernan van mucho más allá de los cuatro coches oficiales que pretenden colocar como pantalla. Madrid, Extremadura, Murcia y las Castillas ya han renunciado a nuevas obras públicas en 2012. Una condena en firme, pues, para la mejora del capital físico y para el empleo del sector.

Pero no les basta. Porque no es posible cumplir con los compromisos de reducción del déficit, ajustar los presupuestos y no subir los impuestos, si quieres mantener las prestaciones sociales básicas. Ya han comenzado a aplicar la motosierra sobre la sanidad, la educación y la atención a la dependencia. Se despiden profesores, se limitan las prestaciones sanitarias y se regatean los derechos de los incapacitados.

Y si llegan al Gobierno de España, tras la sanidad y la educación vendrán las prestaciones por desempleo, las pensiones y el copago sanitario. Ya lo está haciendo la derecha en otros países de Europa. Nadie puede llamarse a engaño.

El candidato socialista confía en que “la gente se lo piense mucho” ante la cita del 20 de noviembre. Todas las elecciones son importantes. Pero es cierto que las próximas serán decisivas. El modelo político y económico del mundo desarrollado se encuentra en pleno proceso de revisión. Obama, Krugman, Rubalcaba y la socialdemocracia europea apuntan un camino: el de la reforma fiscal, la reactivación de la economía y la regulación de los mercados financieros. El Tea Party, Cameron, Sarkozy y la derecha ultraliberal representan un camino muy distinto: el del “déficit cero” y los recortes sociales.

Desde luego, esto es para pensárselo mucho…

La "motosierra" del PP
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