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lunes. 08.08.2022

El nuevo gobierno inaugura su legislatura con una gigantesca mentira: no iba a subir impuestos y las medidas del 31 de diciembre supone, la mayor subida tributaria de la historia de España. Se prevén 8.900 millones de subida de impuestos, casi en exclusiva derivados de la renta y del IBI. De las primeras, serán procedentes de las rentas del trabajo unos 6.200 millones y las del capital unos 1.250 millones; del IBI, el resto, es decir, 1.450 millones. Segunda mentira: Rajoy llama a esto grabar el ahorro cuando la ley tributaria lo llama capital, y ello es así porque lo que se graba es la renta obtenida y no otra cosa, el efecto, y no la causa, aunque esta fuera el ahorro, que no lo es. Sr. Rajoy, lo que se graba son las rentas de los factores (de los rendimientos, artículo 6 del IRPF), y lo que se llama capital es uno más; el ahorro no lo es. Por otro lado, las pensiones van a “subir” un 1% para el próximo año. Verdad a medias o mentira a medias por dos cosas: porque la inflación se anuncia que se situará en el 2,4% y porque a una parte de los pensionistas les va a llegar los primeros tramos de la base liquidable. Lo del IBI supondrá una media de 37 euros, aunque muy desigualmente repartida según la fecha de actualización del valor catastral de los inmuebles. En cualquier caso los ayuntamientos pueden renunciar a la subida, pero seguro que no lo harán en su inmensa mayoría porque tendrían que echar la culpa al Gobierno y ya no está Zapatero: una mentira abortada. Las rentas del capital suben, pero aún quedan lejos los tramos más altos de los correspondientes a las del trabajo, con lo que a los muy ricos aún les merecerá la pena montar falsas empresas para tributar por sociedades en lugar de por IRPF; o invertir en SICAV que, vergonzosamente, casi no tributan. La “niña” de Rajoy, es decir, la vicepresidenta, Sra. Soraya Sáez de Santamaría, dice que al llegar al Gobierno se “han encontrado” con un 8% de “gasto público” en lugar del 6% para toda “España”. Aquí hay mentira y uso malévolo del lenguaje para evitar que las clases populares conservadoras que la han votado se den cuenta. En primer lugar no aparece la palabra “autonomías” para evitar que sus votantes sepan que el déficit del que habla esta señora se debe a las autonomías en un 70% al menos, autonomías que en muchas de ellas llevan gobernando mucho tiempo (16 años en la de Valencia). Son declaraciones aparecidas en la prensa del Movimiento del PP, es decir, en el ABC. El periódico recoge lo que dice esta señora acríticamente. Más aún, comenta la noticia como un hecho objetivo, traicionando cualquier código deontológico. Es urgente que la izquierda y los sindicatos aclaren y denuncien estas cosas porque una manera de consolidar el poder es con la mentira convertida en dogma. Este es un tema trascendental. Hay dos ejemplos notables: la Iglesia católica durante dos milenios y los años de Hitler en el poder. Aún hay gente de izquierdas que piensa que el Sr. Rato hizo un buen trabajo en el Ministerio de Economía cuando Aznar y, sin embargo, su mandato fue nefasto también en temas económicos (contrarreforma fiscal, ley del suelo, tipo de cambio del euro al crearse la moneda única, por poner tres ejemplos).

La mentira consolida el poder en las dictaduras y en las democracias la deterioran hasta convertirlas en meros sistemas electorales. Otra medida es la vuelta a la desgravación por compra de vivienda habitual, que fue uno de los factores –aunque fuera más importante la caída de los tipos de interés- de la especulación del ladrillo y sus consecuencias actuales. Más medidas previas: desaparecen como tales los ministerios de Ciencia y Cultura; rebajan los presupuestos de TVE y del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (600 millones de recorte), que como estamos tan sobrados en ciencia y tecnología. Vamos, la derecha de siempre, la que ha mantenido a España en el atraso respecto a los países europeos, la carcundia de Europa. En cuanto a TVE se la cargan precisamente porque es buena y bastante neutral, con premios internacionales en los informativos. Demasiado para el PP, cuyo modelo es la “Teleesperanza” de Madrid o la de la Comunidad Valenciana, televisión esta que desmentía noticias sobre el caso Gürtel que no había dado nunca previamente. Añoran la televisión de Urdazi y su ccoo.

Durante mucho tiempo Rajoy, el gran mentiroso y el gran cobarde, sostuvo que la causa del déficit era el despilfarro del Gobierno, que este era “manirroto”. Cuarta mentira. Ahora se ve que los déficits venían de sus comunidades. A esta mentira se unía la estupidez, porque precisamente combatir el déficit cortando el gasto en tiempo de crisis supone caer en la recesión. Decía Rajoy que cuando Zapatero no estuviera en la Moncloa, por este sólo hecho, los mercados (los especuladores) invertirían en bonos para dejar en paz a la prima de riesgo. Pura estupidez e ignorancia. Cuando esto escribo –el 6 de enero- la prima de riesgo ha aumentado situándose cerca de los 400 puntos a pesar de las medidas del Gobierno de Rajoy, de su “niña” Soraya, a pesar de esa especie de vampiro calvo y con gafas que es el ministro de Hacienda y de ese ex-empleado de Lehman Brothers que es el de Guindos, del que omito el chiste fácil en relación a su “sorpresa” por el déficit. Creo que es la quinta mentira, aunque sobrevenida, no declarativa. Más mentiras. Se dice que las plantillas se congelan y que no habrá reposición de jubilaciones y bajas en educación y sanidad. Entonces no se congelan, sino que disminuyen. Es la sexta mentira. También se dice que no se baja el sueldo a los funcionarios, pero que se les obligará a trabajar 2 horas y media más al mes. El resultado es que trabajarán más por el mismo sueldo. Es la séptima. Eso es equivalente, al menos en los efectos macros, a bajar el sueldo. Es posible que de momento las clases populares conservadoras que han votado al grand menteur lo vean con buenos ojos; ya veremos si lo ven igual cuando vayan al médico y sean peores atendidos, por ejemplo. Ya se está notando el Gobierno del PP y de CIU en las autonomías: en una (Baleares) ya se pide adelantar el pago para abortar; en otra (Tarragona) no se atiende de un infarto porque cierran urgencias a partir de una hora determinada, como si los infartos estuvieran sujetos a disciplina horaria; en la de Cospedal (Castilla-La Mancha) no se pagan a las clínicas concertadas para atender el aborto legal. Ya pronosticaba que el PP quizá no se atreviera a cambiar ciertas leyes, pero los cambios los haría vía presupuestos. Para estos tipos la crisis les ha venido como anillo al dedo.

El PP ha puesto a prueba a sus votantes, a su dignidad y a su paciencia. Una parte de este voto procede de las clases populares conservadoras (parte de los pensionistas, parte de los asalariados, parte de los autónomos, parte de los funcionarios) que lo son por cuestiones ideológicas, pero no porque les interese objetivamente. Cuando se vean defraudas porque comprueben que ganan menos, que les atienden peor en el médico o que sus hijos y nietos no encuentran trabajo a pesar de las promesas del registrador de la propiedad pontevedrés, dejarán de apoyar a le grand menteur y dejarán de ser un obstáculo para el progreso y el PP perderá gobiernos en ayuntamientos, comunidades e, incluso, en el Gobierno del país. Pero eso dependerá de si se produce la conversión del PSOE de ser un partido anclado sólo en la defensa de los derechos civiles para ser un partido de transformación para una sociedad más justa e igualitaria (lucha denodada contra el fraude; conversión de la enseñanza concertada en pública; sanidad pública universal, gratuita, no discriminatoria por comunidades; aumento notable del gasto público y social por PIB, ley de la memoria histórica de verdad y no pantomimas). Si el PSOE no se mentaliza de que tiene que hacer dos cosas: reconversión al menos a la socialdemocracia y considerar que reducir el déficit en tiempos de crisis ha sido y es un tremendo error, no volverá al poder. Es verdad que el paradigma tiene poderosos enemigos: la mayoría de los economistas-contables que mandan en las instituciones (FMI, bancos centrales, gobiernos, etc.); también nefastos gobernantes como Merkel, Sarzkozy, Cameron. Aún así han de ser críticos, aunque muchas veces acaben obedeciendo, pero señalando el tremendo error anterior, el mismo que cometen los gobernantes en períodos de crisis. Primero engañan a sus votantes haciéndoles creer que lo contrario de lo que hay que hacer, porque suena mejor lo de ahorrar que lo de gastar, mejor la austeridad (si es para los demás) que la frugalidad; mejor aún si la culpa la tienen otros (los meridionales) que los propios (los septentrionales). Y consolidada la mentira en las capas populares conservadoras, ya no son capaces de rectificar por miedo a perder el poder. Y el caso es que lo perderán de todas formas, porque las falsas esperanzas tienen el mismo recorrido que sus mentiras: tarde o temprano se desvanecen.

La mentira como instrumento de poder
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