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domingo 29/5/22

La derrota olímpica obliga a Gallardón a enfrentarse con la cruda realidad

El alcalde no se había cansado de manifestar que “su vida política” se centraba en conseguir Madrid 2016. Tras su segundo fracaso consecutivo, el edil popular, asegura que ahora se concentrará en ser reelegido como alcalde en 2011: “Serán los madrileños los que valoren el esfuerzo que hemos hecho”. De Madrid 2020 no quiere saber nada.
NUEVATRIBUNA.ES - 4.10.2009

Como si quisiera aplacar a sus críticos, antes de que apenas hayan tenido tiempo de abir la boca, Alberto Ruiz Gallardón no ha tardado ni dos días en anunciar que se presentará a la reelección como alcalde de Madrid en 2011.

En la primera entrevista concedida a un medio escrito, el diario ABC tras el batacazo de la candidatura madrileña a organizar los Juegos Olímpicos de 2016, uno de sus principales objetivos para esta legislatura, Gallardón ha dicho que mantiene lo que ya dijo en su día respecto a volver a ser candidato a la alcaldía: "Eso ya lo anuncié y lo mantengo. Yo tenía un objetivo, que era hacer de Madrid sede olímpica, y no lo he conseguido". Por eso, en su opinión, serán los madrileños los que en las elecciones municipales de 2011 "juzguen y decidan si lo hecho ha merecido la pena". "En democracia, eso se hace en las elecciones, donde tendrán que definir esas responsabilidades con su voto y valorar el esfuerzo que se ha hecho a pesar de no alcanzar el objetivo".

¿Dónde queda entonces su ansiado y sucesivamente pospuesto proyecto de salto a la política nacional? En Génova no parecen tener del todo claro que Gallardón haya renunciado a llevarlo a cabo. Sobre todo ahora que el alcalde no va a poder entretenerse con la preparación de los Juegos y la rentabilización del éxito obtenido. Y no sólo eso. Al primer edil de la capital se le van a echar encima una vez que se ha desvanecido el sueño olímpico y que hay que enfrentarse con la dura realidad de que las arcas municipales están vacías.

La candidatura olímpica aseguraba al COI que tanto el Gobierno central, como la Comunidad y el Ayuntamiento de Madrid garantizarían las inversiones necesarias para que se celebraran los Juegos. Una vez derrotada la candidatura, parece que la Hacienda madrileña tendrá que explorar nuevas vías para hacer frente a los compromisos pendientes.

Madrid cerró el año 2008 con un déficit de más de 1.200 millones, al que hay que sumar la deuda que ya arrastraba el consistorio, y que puede superar este año los 8.000 millones. El equipo de Gallardón ha culpado del agujero a la crisis económica, algo que no es del todo cierto. La crisis en el sector de la construcción sin duda ha repercutido gravemente en la capacidad recaudatoria del consistorio madrileño pero el incremento espectacular de su endeudamiento comenzó en 2003, cuando Gallardón llegó a la alcaldía. En 2002, la deuda de Madrid era inferior a la de Barcelona, y en la actualidad es muy superior. La ciudad de Barcelona tiene una deuda por habitante de sólo 476 euros, por los 2.080 euros per cápita de la ciudad de Madrid.

El equipo de Gallardón ha intentado mitigar la caída de ingresos con nuevos impuestos como el de la recogida de basuras, con el que prevé recaudar unos 169 millones, especialmente entre los propietarios de las viviendas y establecimientos más caros.

Y en cartera tiene otros proyectos como la privatización parcial de la M-30 a fin de refinanciar la deuda que esta infraestructura exigió en su momento. ¿Cómo? Se comenta que recurriendo a la solvencia de alguna constructora capaz de hacerse con 2.000, 3.000 o 4.000 millones de euros y así entrar en la propiedad de la vía de circunvalación. La fórmula de la concesión, dadas las peculiaridades que tiene la M-30 sería el peaje en la sombra: el ayuntamiento paga por cada vehículo que utilice la autovía. En el pago de este peaje podrían participar de algún modo Comunidad de Madrid y Ministerio de Fomento, ajustando así el uso que de ella hagan conductores que no sean ciudadanos de Madrid capital.

La derrota de Copenhague, por otra parte, puede avivar el enfrentamiento entre Gallardón y su eterna rival, la presidenta de la Comunidad de Madrid, Esperanza Aguirre. El primer escenario de la confrontación entre ambos va a ser Caja Madrid y el proceso para la sucesión de Miguel Blesa, que el alcalde ha conseguido frenar en los tribunales.

De momento, el número dos de Aguirre en el PP de Madrid, el secretario general Francisco Granados, se ha apresurado a aplaudir el anuncio del alcalde de que se presentará a la reelección. En su opinión, la candidatura de Alberto Ruiz-Gallardón para las elecciones municipales de 2011 está "no solamente intacta sino más reforzada que nunca".

En el PP nacional también se trabaja con la perspectiva de que no haya cambios en la dirección hasta después de que se celebren las próximas elecciones municipales y autonómicas. Sólo entonces, y si María Dolores de Cospedal consiguiera salir elegida presidenta de la Junta de Castilla La Mancha, podría replantearse la aspiración de Alberto Ruiz Gallardón a ocupar la secretaría general del partido.

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