Jueces a mitad de camino entre la independencia y la impunidad

Juana Rivas condenada a cinco años de cárcel y a seis años sin la patria potestad de sus dos hijos.

La tendencia a amparar actitudes machistas por parte de este juez ya viene de lejos

Podría ser sólo un titular, aunque las redes elevan esta sentencia al rango de escándalo social, que tensa, una vez más, y ya son muchas las ocasiones, la divergencia entre sentencias judiciales aberrantes y la sensibilidad social, ante el disparidad de trato entre maltratadas y maltratadores.

Esta señora, Juana Rivas, ha sido víctima de violencia de género, por parte del padre de sus hijos, el italiano Francesco Arcuri, caso ya juzgado y absolutamente menospreciado por el juez que suscribe la sentencia.

juana-2Para Manuel Piñar, que asume las labores de juez, no existen atenuantes de ningún tipo. Realiza un cordón jurídico sobre los antecedentes y “considerandos” que se acumulan en los sucesos, que empañan y acompañan la cruda realidad. Sin más, por menos, el juez menoscaba todos los hechos acaecidos y que ampararían a Juana, con la acumulación de fundamentos jurídicos a su favor.

El argumentario y las bases de la sentencia están teñidas de adjetivos y valoraciones que se escapan al mundo de las leyes y entran en un territorio machista y misógino, con calificativos barriobajeros, impropios del mundo jurídico.

Pero… ¿Quién es el juez Manuel Piñar? ¿Se ha significado en el mundo jurídico por actitudes peculiares…?

Pues parece ser que sí. Síganme, por favor…

Manuel Piñar ha dedicado gran parte de su actividad a mostrar pública y notoriamente el rechazo a la Ley de Violencia de Género. No es necesario que acudan a reseñas históricas…las pueden ver reflejadas en algunas frases que embrutecen esta sentencia inaceptable.

La actitud y el pedigrí conservador de este señor ya viene de lejos. Allá por el año 2011 condenó a una mujer por denuncia falsa…con un arrebatado alegato contra la fiscalía y pisoteando, al tiempo, la referida Ley de Violencia de Género, en vigor. Frente a la solicitud de absolución por parte del fiscal, condenó a la mujer a un año y medio de cárcel.

La tendencia a amparar actitudes machistas por parte de este juez ya viene de lejos. Es conocido y reconocido en los pasillos de la judicatura. En 1999 condenó a una mujer a pagar las costas. Había denunciado a su marido… Todo ello a cuenta del uso abusivo de la violencia de género.

Por no mencionar una rebaja en la indemnización a una maltratada, ya que, según este señor: “su cicatriz no era lo suficientemente evidente y, además, sólo se podía ver en situaciones íntimas”…Remata con un indigno comentario: “…”tampoco se puede reparar en detalles tan minúsculo”.

Estoy harto de que jueces como estos estén amparados por la Judicatura.

Estoy harto del corporativismo sangrante con el que enmascaran actitudes delictivas.

Estoy harto de que organizaciones judiciales reclamen Independencia Judicial, en un ejercicio despreciable de abstracción total de todas y cada una de las sangrantes sentencias que reciben, el amparo, cuando no el silencio, del CGPJ.

- Estoy harto de un CGPJ que se encuentra más vigilante de la representación política y sus cuotas, al tiempo que se desprecia la función fiscalizadora de este órgano.

- Estoy harto de que la Judicatura ponga en el mismo fiel de la balanza La independencia y la impunidad.

- Estoy harto de que jueces “en manada” pongan togas y birretes al amparo de actitudes machistas, condescendientes con la violencia de género masculino y sometan al ojo de la aguja judicial, el derecho y la rotundidad con la que los ciudadanos reclaman un cambio radical en los “considerandos indecentes”, de jueces impresentables. Indignos de pertenecer al ámbito de la Judicatura.

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…Algunos jueces “en manada”

El Poder Judicial y sus órganos emanan del Pueblo y al Pueblo deben servir. No son finalistas, son el medio del que la ciudadanía se ha dotado en su amparo.

Que nadie lo olvide…