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jueves 19/5/22

El "raca-raca" de Rajoy

El cierre de la comisión de los espías en la Asamblea de Madrid insufla nuevos aires al PP. Mariano Rajoy hace como si los casos de presunta corrupción que atañen a la organización que lidera no existieran y carga las tintas en lo que le interesa: la crisis y los principales responsables de la política económica.

El pacto en Euskadi, por encima de todo
El PP y el PSE mantendrán este jueves su primera reunión para decidir el apoyo de los "populares" a Patxi López como lehendakari. El PP está dispuesto a aparcar diferencias para lograr el cambio en el gobierno del País Vasco.
NUEVATRIBUNA.ES - 11.3.2009

Olvida Rajoy que el cerrojazo a la polémica comisión no afecta para nada a la vía judicial que sigue su curso y que en su día producirá los pronunciamientos a que haya lugar sobre las denuncias que se acumulan en los tribunales contra los espías y sus jefes, todos ellos importantes cargos políticos adscritos al PP. Olvida también que otro buen puñado de altos cargos "populares" se encuentra imputado en la trama del caso Gürtel y que por mucho que vociferen proclamando su inocencia y se fotografíen de la mano del propio Rajoy y sus lugartenientes es la Justicia quien tendrá que decir la última palabra.

Olvida todo esto porque hasta que llegue el momento de que los supuestos corruptos se sienten en el banquillo tiene otras cosas de que ocuparse. La estrategia del PP se basa, fundamentalmente, en aprovechar la mala coyuntura económica y su más bien escasas perspectivas de recuperación para acosar a Zapatero y su equipo. Rajoy lo dejó claro este miércoles ante su grupo parlamentario, diputados y senadores: "Desde la llegada de Zapatero al poder en 2004 el número de parados ha aumentado en 1,3 millones. Ese es su balance y lo demás son grandes expresos europeos".

El mensaje que el PP quiere transmitir en estos próximos meses se resume en la frase "no funciona nada" que también utilizó Rajoy en la misma reunión: "Esto es lo que hay. (...) Este es el resultado, que simplemente no ha funcionado nada y que los grandes anuncios en los telediarios no han servido para nada".

La gran "bestia negra" del PP es el área económica del Ejecutivo que dirige Pedro Solbes. El vicepresidente segundo, un hueso duro de roer como demostró en la campaña de las últimas generales cuando dio un revolcón antológico a Manuel Pizarro en un debate televisivo, está cargando con la mayor parte del desgaste que produce la crisis y algunas de sus manifestaciones, indicando que estaría dispuesto a abandonar en un breve plazo, también han hecho concebir expectativas alentadoras a los estrategas del principal partido de la oposición.

De momento, Solbes se ha convertido en el objetivo prioritario de sus diatribas. Rajoy insistió una vez más ante su grupo en el "fracaso clamoroso" de los ministros del área económica y recordó que está capitaneada por Solbes, el mismo que dejó a España en crisis cuando el PP llegó al Gobierno en 1996. "Es un vicepresidente, que ya sea en broma o en serio, en sus conversaciones privadas manifiesta sus ganas de irse y eso genera muchísima desconfianza", dijo.

Pero además añadió que los problemas no están sólo en el equipo económico porque, en su opinión, la mayoría de los miembros del Ejecutivo "no existen". "El Gobierno es la nada, mucho peor que la nada. Nadie sabe a qué se dedican, cuáles son sus proyectos y esta situación no se aguanta durante mucho más tiempo". Su pronóstico es que el Gabinete puede sobrevivir "unos meses", pero que el Gobierno no puede limitarse a "esperar a que escampe y a que las cosas mejoren" porque sería un "error descomunal" que acabarían pagando todos los ciudadanos.

Todo apunta a que Zapatero ha planeado una remodelación de sus ministros para abril, después de la reunión del G-20. Claro que eso sólo lo sabe él mismo, como se han encargado de recordar los máximos responsables del PSOE y la propia vicepresidenta primera. Entretanto, ya sabemos cuál será el raca-raca de Rajoy, según la expresión acuñada por otro dirigente socialista, el vicesecretario general, José Blanco.

El "raca-raca" de Rajoy
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