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viernes 27/5/22

El ministro Bermejo, de San Lamberto, con su cabeza en la mano

ISABEL G. CABALLERO
El PP dice que el ministro de Justicia acudió al Congreso con su cabeza bajo el brazo ante el temor de que se la cortaran en el mismo hemiciclo. Desde luego, no fue Zapatero el que le echó un cable, pero sí un acerado Rubalcaba que habló de otras "cacerías‘, las de comisiones ilegales.
> El PP, "a la caza" de Bermejo
NUEVATRIBUNA.ES - 18.02.2009

Hoy el tema estrella en el Congreso era Mariano Fernández Bermejo y la cacería que compartió con Baltasar Garzón. La ofensiva parlamentaria contra el ministro de Justicia que el PP ha llevado este miércoles a la Cámara baja ha sido el plato fuerte en el pleno de control al Gobierno. Los populares han arremetido con dureza contra el ministro en una jornada doblemente complicada por la huelga de jueces, y han pedido a gritos su dimisión o cese, aunque a falta de la misma, en el Grupo Popular no se descarta pedir su reprobación, que, pese a saber de antemano que no ganarán, les servirá para obligar al resto de Grupos a retratarse sobre sus simpatías o no al ministro más killer de Zapatero.

El presidente del Gobierno no quiso enfangarse en los gustos cinegéticos del segundo Mariano más famoso de la carrera de San Jerónimo, aunque el otro Mariano (Rajoy) le incitó a ello. José Luis Rodríguez Zapatero pasa de la caza y aunque evitó criticar a su ministro tampoco se le vio muy decidido a dar un duro por él.

Bermejo no acudió al Congreso con la escopeta cargada, pero dado que el clima iba calentándose por momentos, no pudo por menos que sacar su artillería, lo que le valió los aplausos de sus compañeros de filas, los mismos que hasta ayer calificaban de “lamentable” la dichosa cacería. Desde la vicepresidenta María Teresa Fernández de la Vega hasta otros destacados dirigentes del PSOE le han propinado a Bermejo más de una colleja, que él quiso devolver a su manera afirmando que el ex ministro socialista Jerónimo Saavedra (que dijo que debería dimitir por lo “impresentable” de la estampa) “se califica a sí mismo”.

Ha sido una mañana de frases ingeniosas. El diputado popular Federico Trillo recomendó a Bermejo dimitir “antes de que alguien le cuelgue como un trofeo”; mientras que el también popular Guillermo Mariscal le lanzo una crítica más rebuscada comparándole con “la escopeta del sectarismo con el que nos dispara (al PP) Zapatero”.

Pero para ingenio el de Alfredo Pérez Rubalcaba, quien no necesita muchas florituras para lucir su discurso. Cada vez que algún diputado del PP le interpela tiemblan las filas populares. “Lo que no es legal es cazar comisiones ilegales en las obras públicas; lo que no es legal es espiar a compañeros del partido; lo que no es legal es hacer dossieres y circularlos. Todo eso no es legal”, afirmó el ministro de Interior para terminar reprochando al PP que sea un partido “de cazadores y cazados”.

Pero para sorna lo que se contó en pasillos comparando a Bermejo con San Lamberto, el patrón de los labradores aragoneses que ¡oh milagro!- tras ser decapitado recogió su cabeza y la llevó hasta su tumba. El milagro del ministro ha sido otro porque consiguió salir de la refriega parlamentaria con la cabeza sobre los hombros.

El ministro Bermejo, de San Lamberto, con su cabeza en la mano
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