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lunes. 08.08.2022

Veo en estos días que Joan Coscubiela encabezará la lista de ICV para el Congreso de los Diputados por Barcelona en las próximas elecciones generales del 20-N. Me parece una buena noticia de entre tantas malas que nos llega cada día.

Soy andaluz y por tanto poco podré hacer para lograr que el bueno de Joan se siente en el Congreso, dado que no me permitirán votar su candidatura. No obstante no me resisto a decir algo sobre el Coscu.

Joan y yo nos conocemos por haber compartido durante tres mandatos congresuales tareas de dirección en la Confederación Sindical de CCOO, él como Secretario General de la CONC y yo como Secretario General de CCOO Andalucía y Secretario Confederal de Migración.

Durante estos 13 años hemos compartido mesas y foros de debates y discusiones en el interno del Sindicato, hemos coincidido en muchas ocasiones, pero también hemos discrepado en otras sobre sindicato, territorios, etc., siempre vi en Coscu un gran sentido de la responsabilidad y un combatiente contra los oportunismos políticos que, utilizando la demagogia y el populismo barato, hacen discursos y envían mensajes de confrontación entre catalanes y andaluces. Esta actitud combatiente de Coscubiela contra esa mediocridad política nos aproximaba bastante.

Coscu es un gran defensor de su tierra, su cultura, su lengua, las costumbres de su pueblo y sus señas identitarias como catalán. Pero nunca defiende ésto para confrontar con la gente de otros pueblos y sus costumbres. Yo al menos siempre encontré en él un aliado para combatir aquella podredumbre política que pretende confrontarnos y le observé siempre un profundo respeto para las opiniones de las gentes de otros lugares de fuera de Cataluña, tanto en la coincidencia como en la discrepancia, estas también fueron muchas entre nosotros, bueno a lo mejor no tantas.

Es una persona extraordinariamente tolerante, y eso, en mi opinión, es un gran valor, también para ser diputado, tolerancia que jamás le hace perder firmeza en sus convicciones y en la defensa de todo aquello en lo que cree y de cuanto he dicho más arriba. Siempre busca razones para evitar la confrontación de la que hablaba anteriormente y esa cualidad también es una virtud para ser diputado.

Podría enumerar muchas cualidades de las que Coscu es depositario y acreedor, su capacidad reflexiva, su atención para escuchar a quienes coinciden con él y a quienes discrepan, su respeto a las demás opiniones, su serenidad en el debate y para el debate, sus formas educada y respetuosa en la crítica, su inagotable fuente propositiva, etc., etc. Buenas virtudes todas ellas para ser Diputado.

Creo que el Congreso de los Diputados ganará con personas como Coscubiela en sus escaños. Soy andaluz y voto en Sevilla, por consiguiente no podré aportar mi papeleta para que Joan Coscubiela ocupe un escaño en el Congreso de los Diputados, pero si pudiera lo haría y tengo la seguridad de que mi voto sería bien aprovechado.

Pero me voy a permitir una licencia y atrevimiento para con los trabajadores de Cataluña y en Cataluña. Joan Coscubiela será una voz sensible con los problemas de los trabajadores en general y los más desfavorecidos en particular, y estoy seguro que no será de los que defraudan a la clase trabajadora. Lleva el ADN de sindicalista, de sindicalista de CCOO y esa es otra gran garantía de que no defraudará aquellos trabajadores y trabajadoras que le den su voto, que estoy seguro serán muchos.

Será la voz de un catalán defensor de su identidad como tal, pero sobre todo será un defensor de valores como la solidaridad, la justicia social, los derechos de los trabajadores, el estado del bienestar, la protección social, y en suma, todo aquello que se está viendo agredido y cuestionado con el objetivo de hacer retroceder los derechos de los trabajadores y los avances sociales conquistados a lo largo de la historia gracias a personas como Joan Coscubiela.

Desde aquí felicito a ICV por su elección y le envío ánimos al amigo Coscu para seguir peleando como él sabe y acostumbra hacerlo.

El Coscu
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