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miércoles 18/5/22

El comando de ETA usó bombas con temporizador para poder huir

La investigación de la Guardia Civil sobre atentado de Calviá que costó la vida a dos agentes apunta a que un "comando" de ETA colocó la noche del miércoles dos bombas-lapa en sendos vehículos del Instituto Armado y las programó para que estallaran al día siguiente.
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NUEVATRIBUNA.ES / AGENCIAS - 31.7.2009

Los artificieros lograron fotografiar la segunda bomba antes de explotarla de forma controlada y comprobaron que era una "lapa" que se activa al movimiento del vehículo, siempre a partir de que se agote el tiempo programado en el temporizador.

Según fuentes de la investigación, el hecho de que Carlos Saenz de Tejada y Diego Salva circularan con el vehículo oficial sin que se activase la bomba se debe a que el temporizador estaba activado para liberar el dispositivo de movimiento a partir de una determinada hora de la mañana del jueves. De esta forma, los terroristas habrían colocado las dos bombas-lapa programadas para estallar al día siguiente, con tiempo de sobra para abandonar la isla de Mallorca.

Otra innovación en el "modus operandi" de ETA es la forma en la que los terroristas adosaron la bomba-lapa a los bajos de los coches. Las fotografías realizadas por los miembros del Grupo de Especialistas en Desactivación de Explosivos (GEDEX) de Guardia Civil muestran cómo prescindieron de los habituales imanes y asieron con bridas de plástico la segunda bomba-lapa al vehículo, que se encontraba en desuso desde hacía más de un mes.

EL PERRO "MARCÓ" LA SEGUNDA "LAPA"

Las mismas fuentes señalaron que la segunda bomba-lapa había sido muy bien escondida para evitar que los agentes pudieran detectarla en una rápida comprobación visual. De hecho, una primera inspección de este segundo vehículo, aparcado junto al viejo cuartel de Calviá, no ofreció ningún resultado, pero un perro del Instituto Armado marcó que en ese todoterreno había escondida una bomba, por lo que los agentes insistieron hasta localizarla en los bajos del todoterreno.

Las bombas-lapas estarían compuestas por al menos dos kilos de un potente explosivo, aún por determinar. El hecho de que el coche de los dos agentes fallecidos estuviera aparcado sobre el asfalto provocó que la onda expansiva rebotase en el suelo y se proyectase violentamente hacia arriba. En el atentado del miércoles contra la casa cuartel de Burgos, la onda expansiva provocó un enorme cráter, de hasta dos metros de profundidad, al estar aparcada la furgoneta-bomba en descampado de tierra.

Los avances de la investigación han ido desmintiendo las afirmaciones del delegado del Gobierno en Baleares, Ramón Socías, quien el jueves se apresuró a hablar de una bomba-lapa activada a distancia y de la posibilidad de que los terroristas continuasen en la isla escondidos en un piso franco.

LOS MÁS BUSCADOS

El Ministerio del Interior ha distribuido seis fotografías de etarras que podrían haber cruzado la frontera desde Francia en las últimas semanas y que se encontrarían en España y que se sospecha que podría tener alguna relación con los últimos atentados de la banda terrorista.

Se trata de Itziar Moreno Martínez, Iratxe Yáñez Ortiz de Barrón, Alberto Machain Beraza, Oroitz Gurruchaga Gogorza, Joanes Larretxea Mendiola e Iván Saez de Jáuregui Ortigosa. El único de estos terroristas que aparecía anteriormente entre los más buscados por la Fuerzas de Seguridad del Estado era Oroitz Gurruchaga, nacido en Rentería (Guipúzcoa) el 8 de julio de 1981.

Varios de los presuntos miembros de la organización terrorista ETA que forman parte de la lista publicada por el Ministerio del Interior se encuentran huídos de la Justicia tras formar parte de comandos de información de la banda o grupos responsables de actos de "kale borroka". Es el caso de Iratxe Yañez Ortiz de Barón, nacida en San Sebastián en 1981, quien ya fue condenada a prisión en 2003 por el juez de la Audiencia Nacional Baltasar Garzón por vinculación con el aparato de captación de ETA. Además, había desarrollado labores de información sobre el profesor universitario Carlos Martínez Gorriarán y sobre un sobrino del eurodiputado del PP Jaime Mayor Oreja. Estas informaciones fueron encontradas en poder del "comando Buruntza", desarticulado en agosto de 2001, y del "Bakartxo", en marzo de 2002, así como en Francia tras la detención de "Susper".

También está vinculado a un comando de información de ETA Iván Saez de Jáuregui Ortigosa. El grupo al que pertenecía habría facilitado a la banda datos sobre militares, policías nacionales y concejales del PSOE. Sáez de Jáuregui fue declarado en rebeldía al inicio de la instrucción contra el comando al que pertenecía, mientras que once de los catorce procesados lograron eludir la cárcel gracias a un acuerdo alcanzado con el fiscal de la Audiencia Nacional Ignacio Gordillo, que rebajó de seis a dos años su petición de cárcel.

Por su parte, Oroitz Gurruchaga es un "veterano" de la "kale borroka" huido de una operación desarrollada en Guipúzcoa en abril de 2008 en la que se detuvo a un total de 12 personas. Este grupo de presuntos terroristas callejeros tenía en su poder las direcciones de varios concejales y militantes del PSE en Rentería. Oroitz Gurruchaga ya había sido detenido en el año 2000 y las pesquisas policiales le situaban el pasado año como uno de los principales organizadores de los ataques de "kale borroka".

El comando de ETA usó bombas con temporizador para poder huir
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