lunes 26.08.2019

Declaración política de la ‘Asamblea democrática de izquierdas’

Ante las elecciones generales del 28 de abril.

Declaración política de la ‘Asamblea democrática de izquierdas’

Mayo 2018: la sentencia judicial de la trama Gurtel justificó una Moción de Censura al Gobierno Rajoy que produjo dos efectos políticos: uno positivo, ya que permitió el desalojo del PP del Gobierno. El otro inquietante, dado que el Sr. Pedro Sánchez fue elegido Presidente del Gobierno en condiciones de extrema precariedad parlamentaria y políticamente dependiente de sus variopintos apoyos.  

Convocaré Elecciones Generales cuanto antes” afirmó varias veces el Sr. Sánchez durante el debate de la Moción. Ya en la Moncloa, no tardó en auto-enmendarse. Apoyado por quienes alardean de participación democrática y poder popular, reveló su pretensión de agotar la legislatura con sólo 84 diputados de 350 (el menor respaldo en su historia reciente). Nueve meses después, tras el revuelo suscitado por la filtración de un posible “relator” en su diálogo con el gobierno separatista de Cataluña y la derrota parlamentaria de sus PGE - 2019, el Presidente se avino a convocar las Elecciones Generales.     

Amén de algún que otro avance en materia Sanitaria que saludamos, la satisfacción social mayoritaria provocada por el desalojo de la derecha del Gobierno no se ha visto correspondida por prácticas regeneradoras de la vida política, ni por avances consolidados en la solución de los principales problemas de la mayoría social trabajadora y del conjunto de la ciudadanía:

● un Gobierno “regenerador” que no obstante tuvo que cesar, recién nombrados, a dos de sus ministros y que está trufado de goteras éticas (en el mejor de los casos) relacionadas con el propio Presidente y un buen número de sus ministros y ministras.

● “mientras haya guerras, tendremos trabajo”. Ese pareció ser el mensaje político del Presidente ante la eventual ruptura del contrato de fabricación de armamento para Arabia Saudí y la consiguiente pérdida de empleos en la bahía de Cádiz. No importó que donde quiera que se utilicen las armas vendidas a Riad o a Tel Aviv (Yemen, Siria, Gaza, etc.) se destruyan vidas, instalaciones y también puestos de trabajo.   

● la gestión de la necesaria exhumación del dictador no puede ser más irresponsable. Su grosera instrumentalización partidista en nada contribuye a la convivencia democrática, ni a la Reparación que merecen las víctimas del franquismo como, por ejemplo, la declaración de nulidad de los juicios sumarísimos de la Dictadura.     

● no se puede afirmar que el “asunto catalán” se encuentre en vías de superación. El llamado “diálogo” con quien sólo pretende imponer no ha hecho sino encubrir una equidistancia política acompañada de concesiones que han provocado la desunión entre los defensores de la Constitución, recrudeciéndose la presión del independentismo. ¿Puede imaginarse mayor concesión política al separatismo que lo declarado públicamente nada menos que por el Presidente del Gobierno “no veo motivos para la acusación de rebelión que sostiene la Fiscalía”, enmendando radicalmente sus propias palabras de unos pocos meses antes, cuando estaba en la oposición?   

● respecto de las políticas de inmigración, se ha pasado del inicial “ejemplo Aquarius” a las devoluciones en caliente para terminar bloqueando las actividades del buque  “Open Arms”. 

● las decisiones relacionadas con las Pensiones y el Salario Mínimo ya venían en buena medida pre-establecidas por la Mesa de Diálogo social con el anterior gobierno. Sin embargo, el Gobierno ha sido  ambiguo e incapaz de combatir las burbujas especulativas que disparan los precios de la luz y de los alquileres de vivienda.

●  ha sido impotente para revocar los aspectos más nocivos de las Reformas laborales, ley Mordaza, política educativa, o acordar un nuevo sistema de financiación autonómica, etc, pero sí encontró suficiente determinación para copar RTVE y la agencia EFE, transformar el CIS en Ministerio de propaganda del gobierno, o pactar con el PP y Podemos la composición del CGPJ.

● los Presupuestos Generales del Estado para el 2019 fueron declarados por el Gobierno como los más progresistas y sociales de la historia. Puede que contemplaran algún aspecto positivo, si bien eran bastante insolidarios y socialmente discriminatorios. Sus “inversiones territorializadas” satisfacían esencialmente a los separatistas catalanes y nacionalistas vascos, en clamoroso detrimento de las necesidades de las demás Comunidades Autónomas. También eran algo tramposos: se contabilizaban 5 trimestres del IVA en sus Ingresos, como bien reveló en su día el experto Juan Francisco Martín Seco.   

● los saludables consensos y acuerdos finalmente alcanzados en el marco del “Pacto de Toledo” referidos al Sistema Público de Pensiones se han visto bruscamente abortados por una inaudita decisión de Unidos-Podemos. El Gobierno no ha demostrado sensibilidad social y determinación política para vencer ese bloqueo y materializar dichos acuerdos.  

● Las peculiaridades político-democráticas del “periodo Sánchez” transformaron las Elecciones Andaluzas del pasado 2 de diciembre en un test nacional respecto de su gestión de gobierno. El balance político es inapelable: el PSOE perdió el 29% de su electorado y Podemos-IU el 32%, alcanzando un record de transferencia electoral en negativo. Pese a su pacto de legislatura con Susana Díaz, CIUDADANOS creció de 9 a 21 diputados. Hoy la derecha gobierna Andalucía. Lejos de analizar y entender las causas de tal descalabro electoral, el PSOE, Podemos e IU se sirven de la irrupción de VOX para desplazar la atención y eludir sus evidentes  responsabilidades políticas.

● No resulta especialmente destacable el surgimiento de opciones políticas ultras tipo VOX. Suelen dormitar adosadas al Sistema capitalista, quien las activa y utiliza cuando sus intereses lo requieren. Lo que sí resulta destacable es que esas opciones ultras alcancen significativos niveles de respaldo electoral en sectores sociales no necesariamente vinculados a la dominación de clase y a la riqueza. Se trata de un fenómeno político, no exclusivo de España, que en buena medida aparece ante crisis socio-económicas profundas y estructurales, el destrozo social e incertidumbres que provocan y la tan alarmante como progresiva inexistencia de una izquierda política seria, consecuente, moderna, solvente y fiable.  

Mientras el Mundo y sus entornos económico, social, laboral, medioambiental, cultural, etc., cambian sin cesar, nada parece inmutar a la izquierda oficial.  Encerrada en sus capillas “ideológicas”, mantiene un trán-trán discursivo cada vez más desconectado de las nuevas realidades y de los retos que plantean. Es la izquierda paliativa. La que, en el mejor de los casos, alcanza a sugerir medidas que atenúen el dolor social que produce el nuevo modelo de dominación globalizado. Es la izquierda de un Sistema, el  Capitalista, que ya ni siquiera cuestiona consecuentemente, si no es en sus panfletos y proclamas. Es la izquierda que, cuando gobierna, suele lamentablemente dejar sembrados desencanto, frustración y desmovilización: terreno abonado para el auge de opciones ultra entre los trabajadores y jóvenes sin perspectiva de vida  digna.   

Sábado 26 de enero 2019.  “Si en el plazo de ocho días no hay una convocatoria de elecciones justas, libres y transparentes, España reconocerá a Juan Guaidó como Presidente de Venezuela”. Ocho días después, P. Sánchez nombró “Presidente encargado” de Venezuela al Sr. Guaidó. Tan aventurero e insolente ultimátum a un Estado soberano no hace sino alimentar las tesis de la derecha, incluida la más ultra, la  golpista. ¡Cómo no va a crecer si, a la hora de la verdad, un Presidente “de izquierdas”, que encima presume de “la España del futuro”, no duda en alinearse con Trump, Bolsonaro, Netanyahu, Casado, Aznar y el grueso de la reacción mundial en torno a un asunto tan identificativo como es la defensa de la soberanía de los pueblos frente a las injerencias imperialistas y la lucha por la Paz!      

● Convocadas las Elecciones, empezó el espectáculo. Y con él la sustitución de la POLÍTICA por la especulación, el juego sucio, las “revelaciones de cloaca” o la “política basura”. Las grandes empresas de “Comunicación” y sus numerosos Medios nos ofrecen cada día sondeos que nos anticipan quién va a ganar y quién perder. En esto el actual CIS bate todas las marcas de sectarismo partidista y manipulación. Los informativos y tertulias televisivas se llenan de opinión política disfrazada de periodismo. No dudan en acreditar cualquier “información”, proceda de donde proceda, siempre que le sea favorable. Ni en premiar sus preferencias políticas. Asimismo, la transmisión generalizada del conocimiento fragmentario y descontextualizado, así como la contrastada capacidad de difusión masiva de noticias, incluidas las falsas (fake-news), por parte de las llamadas “redes sociales” no ayudan al rigor, objetividad y calidad de la información.      

El degradado clima “político” se vuelve irrespirable para todas aquellas mentes que reclaman de la POLÍTICA un conjunto de principios y valores claros desde los cuales articular programas alternativos y propuestas políticas que afronten los verdaderos problemas del país.  Que entienden la POLÍTICA en positivo y desde la ética, frente a quienes practican el “todo-vale” y pretenden activar “su electorado” y ganar recurriendo al miedo, la crispación, el insulto, la mentira y el odio. Lo llaman “voto útil”, pero tal vez sea el voto más frustrante de todos.

De tal modo que unos, prepotentes y siempre a la contra, obsesionados por conservar su liderazgo en la derecha, bloquean y sustraen del debate político todo lo que consideran adverso. Otros, a codazo limpio, persiguen a lo Macron fichar o fagocitar lo que linda por su derecha y por su izquierda. Algunos más, después de absorber y liquidar a IU, se dividen y sub-dividen. Se devoran y descomponen en su demagogia, oportunismo político, autoritarismo y clamorosa ausencia de principios. Por ejemplo, Alberto Garzón purga a todos/as los eurodiputados/as de IU, sin excepción, le hace el juego al separatismo apoyando su reciente manifestación en Madrid al tiempo que permite que su hombre en Cataluña, Joan José Nuet, negocie su futuro político con la pujante ERC.  Sencillamente bochornoso.  

Finalmente, están los restantes. Inquietos, usan y abusan injustificadamente. Pretenden en pocas semanas lo que no han sabido hacer en nueve meses.  A riesgo de violentar la inteligencia popular, no se cansan de prometer, al tiempo que anuncian que, cada viernes, extraerán del bombo gubernamental algo así como una benefactora “pedrea social”.

● A las mujeres y hombres que nos referenciamos en la “Asamblea Democrática de Izquierdas” nos importan y mucho las Elecciones Generales. Sabemos lo que van a ventilar. Se presentarán candidaturas repletas de “fieles” a los cinco “barones” nacionales (Sánchez, Iglesias, Casado, Rivera y Abascal), a los que, embarrados, veremos peleándose por el voto en la circunscripción electoral de Madrid.  Puede que por parte del centro-derecha-extrema con esos tres ya estén todos.

En lo que a la Izquierda se refiere, ni nace ni acaba en Sánchez o Iglesias. Desde luego hay algo más. Entre el social-liberalismo y el populismo hay mucha Izquierda responsable que no se resigna a la orfandad política y electoral, que rechaza las desmedidas ansias de poder, el “todo vale” y el aventurerismo político. Hay respetadas personalidades políticas y sociales, muchas de ellas conocidas, que tienen bien acreditadas su trayectoria ética, su solvencia política, seriedad y fiabilidad en el combate por la Justicia, Igualdad y Progreso social, la Democracia, la Solidaridad internacionalista y la Paz : todas ellas componentes políticas básicas de la Izquierda transformadora que necesita la mayoría social trabajadora de nuestro país y que anhelamos reconstruida, cohesionada y socialmente actuante.

●  Una Izquierda actuante en base a un programa político realmente alternativo a lo existente. Que defienda sin complejos la Transición Democrática y la Constitución del 78, entre otras cosas para así poder defender con credibilidad su reforma en una perspectiva Republicana. Que con su ejemplo derrote la idea de la caducidad de las organizaciones políticas en pro de amalgamas desideologizados, desclasados y líquidos. Que defienda el valor del compromiso y de la militancia política, así como del sindicalismo de clase. Que se corresponda con las profundas mutaciones en curso y la imparable interdependencia mundial; con el combate por una gobernanza progresista de los procesos de globalización, así como por la “soberanía democráticamente compartida” frente a todo tipo de  repliegue identitario, separatista y autoritario. Que sitúe la lucha por la Paz y la Cooperación internacionalista en el frontispicio de su acción política, la lucha contra la OTAN y las bases militares extranjeras que pululan por Europa y España. Que defienda una “Unión Europea” para el progreso y el bienestar de los pueblos, la cohesión social, laboral y fiscal, que elimine buena parte de su costosísima burocracia, que le restituya al continente africano lo que los Estados colonizadores europeos le saquearon durante decenios de ocupación, y que desempeñe un papel determinante por la Paz y Cooperación en el Mundo. Una Izquierda actuante intransigente con el gasto superfluo y la corrupción. Que repiense la estructura municipal, diputaciones, delegaciones y sub-delegaciones de Gobierno. Que suprima aforamientos y las comisiones de investigación sobre asuntos ya judicializados. Que reformule un modelo de financiación autonómica equilibrado, solidario y sin privilegio alguno. Que defienda un modelo de Estado Federal unitario, descentralizado y cohesionado mediante una base común a todos en las políticas fiscal, educativa, lingüística y sanitaria. Una Izquierda actuante a favor de una Reforma de la Ley electoral que garantice la proporcionalidad, redefina circunscripciones electorales y nº de escaños a cubrir, considere el voto blanco, y favorezca la participación ciudadana. En fin, una Izquierda actuante para la transición energética, la protección medio-ambiental, el desarrollo del mundo rural y agrícola, unas Normas fiscales ineludibles y socialmente justas, una política laboral para el pleno empleo de calidad y la emancipación social, efectivas políticas de Igualdad, la promoción de la Cultura, el acceso a la vivienda, la sostenibilidad del sistema público de Pensiones y la constitución de un polo financiero público. 

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