martes 16.07.2019

Contra la (casi) eliminación del impuesto de sucesiones en Andalucía

Ciudadanos y PSOE-A publicitan como una conquista que de aquí en adelante los andaluces "se han librado del impuesto de sucesiones", gracias al pacto que Ciudadanos ha impuesto como moneda de cambio para dar su sí a los presupuestos.

Ciudadanos y PSOE-A publicitan como una conquista que en adelante "los andaluces" se han librado del impuesto de sucesiones, gracias al pacto que C's ha impuesto como moneda de cambio para dar su sí a los presupuestos de la Comunidad Autónoma. Puedo entender que el PSOE-A haya cedido en este punto, que es una pizca de sus presupuestos, porque es mejor tener presupuestos sin impuesto que impuesto sin presupuestos. Lo que no entiendo en absoluto es que el PSOE-A se jacte de ello y presente, desde sus portavocías, como una buena noticia para los andaluces algo a lo que hasta hoy mismo se habían opuesto tenazmente como una seña de identidad.

En síntesis, el acuerdo consiste en que las personas que hereden bienes por importe (¡fiscal!) de hasta un millón de euros, de sus familiares directos (padres, cónyuge, hijos) están completamente exentos del pago del impuesto

Es importante saber que hasta ahora, existía para estas personas una exención de hasta 250.000 euros por cada heredero, y de entre un 95% a 99% por encima de esas cantidades si lo que se percibía era vivienda habitual, empresa familiar o negocio profesional. Por tanto, en definitiva, pagaban impuesto, para simplificar, quienes recibían bienes (netos, es decir, deducidas las deudas de la herencia) por importe de más de 250.000 que no constituyeran vivienda habitual, empresa o negocio que continúen ejerciendo. Ello al margen de otra importantísima reducción en caso de explotaciones agrícolas cuando el heredero se dedicase a la agricultura.

Pues bien, la medida recién aprobada no beneficia a los andaluces, sino que les perjudica

O para ser más exactos, beneficia mucho a menos de un 2% de andaluces (es decir, los herederos y donatarios que reciban -individualmente- bienes por importe de entre 250.000 a 1.000.000 de euros) y perjudica un poco a más de un 98% de los andaluces, que eran beneficiarios netos del impuesto, dado que no lo pagaban y van a dejar de "cobrarlo" por vía de recaudación fiscal y gasto público. Se estima por la propia Junta de Andalucía que supondrá una merma de ingresos de 90 millones de euros. Son 90 millones de euros que habrá que recortar de políticas de la Junta de Andalucía, y que se quedan en el bolsillo de los que hereden entre 250.000 euros y un millón. ¿Se puede presentar esto como una buena noticia para "los andaluces"? ¿Es que gracias a este acuerdo forzado por Ciudadanos "los andaluces" vamos a tener 90 millones más de euros?

Sucede que en los últimos años hemos asistido a una absurda cruzada contra el impuesto de sucesiones que ha convencido a muchos (¡casi todos ellos exentos del tributo!) de falacias como las siguientes:

a) Que la existencia misma del impuesto es una "anomalía andaluza", porque en otros lugares no existe. Lo cual es falso porque se trata de un impuesto regulado por ley estatal, bonificable (o no) por las comunidades autónomas (lo que ha causado que comunidades más holgadas financieramente, como Madrid, hayan podido bonificarlo casi por completo al tener vías de recaudación mucho más cuantiosas). También es falso porque este impuesto existe prácticamente en todos los países del mundo. Bastaría citar, para no tener que mirar en Google, a Alemania, Francia, Italia, y Holanda;

b) Que el impuesto grava a las clases medias (así lo dice, pero para aclarar que "ya es historia", la publicidad en redes sociales del PSOE-A en estos días), cuando parece difícil de creer que un individuo de clase media de Andalucía reciba por herencia entre 250.000 y 1.000.000 de euros en bienes diferentes a su vivienda, su empresa o su negocio (estos son los beneficiarios de la medida que comento);

c) Que el impuesto de sucesiones y donaciones es injusto por comportar una doble imposición, ya que el causante de la herencia o el donante "ya han pagado impuestos". El argumento es falaz, aunque sólo sea porque en nuestro sistema tributario quien tributa no es "la familia" sino las personas. No se gravan los bienes, ni el dinero, sino la adquisición por parte de una persona de bienes o dinero. Exactamente igual, por cierto, que en el caso de un trabajador que gana un salario: quien le paga lo hace con dinero por cuya adquisición ya pagó innumerables impuestos, y nadie dice que el IRPF comporte una doble imposición. Ni siquiera en el caso de que sea el padre quien contrata como trabajador a su hijo.

d) Que la situación es tan intolerable, que masas y masas de herederos en Andalucía están renunciando a las herencias, por no pagar el impuesto de sucesiones. Cuando, según los datos que he consultado, no llegan 3.500 los andaluces que renuncian a su herencia cada año desde 2011, y en la mayoría de los casos se debe a que, como consecuencia de la crisis, las deudas de la herencia (hipotecas, por ejemplo) son tanto o más cuantiosas como los bienes, por lo que el heredero no habría tenido que pagar el impuesto de sucesiones. De hecho, aunque no tengo datos, estoy absolutamente seguro de que ninguna persona en su cabal juicio renuncia a percibir más de 250.000 euros para dejar de pagar el impuesto.

En definitiva, me parece muy claro que el cacareado acuerdo es perjudicial para la inmensa mayoría de los andaluces, y particularmente injusto, porque beneficia únicamente a una minoría de andaluces económicamente selecta 

Me bastaría con hacer una pregunta: ¿cuántos impuestos ha debido pagar un maestro, un dependiente, un albañil, un conductor de autobús, un bombero, para ganar 999.999 euros (es decir, más o menos en toda su vida laboral)?. La impresión es que la cifra es alta. Pues bien, si en vez de ganar ese dinero trabajando lo hubiese recibido por estirpe, de golpe, con nada más que poner la mano, no tendría que pagar nada. "Es que ya pagó el padre o la madre". Ya. Pero para tal objeción, tan recurrente, me remito al apartado "c" anterior.

A mí me parece muy bien que exista un mínimo exento suficientemente generoso como para que cada herencia no sea un laberinto ni un quebradero de cabeza: no estaba nada mal el límite de 250.000 por persona. También creo que la legislación sobre este impuesto debe ser revisada técnicamente, por los "saltos" impositivos que produce la fijación de un mínimo exento lineal, y por la imposibilidad de pagar en especie con bienes de la herencia, lo que obliga a muchos herederos a perder liquidez o a malvender bienes para pagar el impuesto. Pero gravar con una tarifa moderada a quien, a cambio de nada, recibe una herencia de mas de 250.000 euros, y perder 90 millones de recaudación, no me parece una medida fiscal justa ni acertada.

El artículo 33 de la constitución reconoce el derecho a la herencia, pero ese mismo artículo alude a la "función social de la herencia"

Esa "función social" no puede ser otra que el impuesto de sucesiones: quien tiene la ventaja de recibir por su estirpe un patrimonio importante, ha de dar una parte a la comunidad por vía de impuestos. Aunque, sin duda, resulte enojoso para quien tiene que pagarlo. Como ocurre con cualquier otro impuesto.

Concluyo: el PSOE-A podría haberse hecho entender perfectamente si sus portavoces hubiesen explicado que "no han tenido más remedio" que doblegarse a la exigencia de Ciudadanos de (casi) eliminar el impuesto de sucesiones, a lo que hasta ahora siempre se había venido negando, porque era condición para aprobar los presupuestos; y si, a continuación, añadiesen: "en cuanto contemos con una mayoría parlamentaria suficiente como para no depender de Ciudadanos, restituiremos este impuesto". Incomprensiblemente han hecho lo contrario: pugnan con Ciudadanos por atribuirse el "mérito" de esta medida.

P.S.  No me odien, por favor, quienes hoy se sienten aliviados por estar en el caso contemplado en la reforma. Va en serio, y sin ironía: me alegro por ellos.

Pubilcado en Cuaderno de Notas de Miguel Pascuau