viernes 18/9/20

Carta de un militante a la Gestora del PSOE

Carta de un militante a la Gestora del PSOE

A la Agrupación Socialista de Barajas
A la Comisión Gestora Federal

"... pues amarga mi verdad quiero echarla de la boca"...

Patxi López, EL PAIS 5 de Noviembre, trata de poner cordura en la larga noche de cuchillos largos y diatribas cainitas que atravesamos la familia socialista. No lo consiguió, evidentemente, pues a estas alturas se siguen "cosiendo los girones" dando mamporros a quienes mantuvieron hasta el final una resolución del Comité Federal respaldada por las bases en cientos de Asambleas de nuestras Agrupaciones aunque cuestionadas públicamente por muchos de esos  "barones" que ahora, con el poder del viento a favor, exigen de los demás, aun por encima de la propia conciencia, la disciplina que ellos fueron incapaces de exhibir durante los periodos electorales que precedieron a la actual situación.

"El no es no" nos lo habíamos creído, esta vez sí, los afiliados y en consecuencia nos comprometimos hasta las trancas con los ciudadanos de nuestro entorno. El PSOE no iba a posibilitar, ni por activa ni por pasiva, la continuidad del gobierno de un partido corrompido hasta las trancas y enemigo militante del bien común, de la igualdad y de los restos del naufragio del estado de bienestar tan laboriosamente alcanzado. Pero en nuestro partido existen por lo visto baronías, dirigentes cualificados y algún que otro ex, incuestionados e indiscutibles. Y se permiten, aconsejando o exigiendo desde plataformas mediáticas externas, discrepar de las resoluciones del Comité Federal sin haber ejercido el derecho a hacerlo en el órgano interno a que han obtenido el privilegio de pertenecer. Gobierno de concentración, posibilidad de abstenerse para desbloquear el único gobierno posible según ellos, prohibición expresa de cualquier intento de acuerdo alternativo... ¿Cuánto tiempo hace que no están en la calle con  los ciudadanos que se expresan de la única forma que siempre lo hemos hecho los de izquierda? Pues, precisamente ahí, el grito más reiterado y sostenido viene siendo el de "PSOE, PP. la misma mierda es". Y no saben, porque ellos no están en la calle y porque andan en otra onda, lo mal que se pasa teniendo que encajar tal reproche social, si bien a veces desproporcionado e injusto, pero no sin algún que otro fundamento en la realidad.  

Una especie de "sofisma-consigna",  reiteradamente expresada por algunos de los que habían fijado nuestra posición en el Comité Federal, empezaba a agobiarnos desde los medios de comunicación tradicionales: Pedro Sánchez, con los "peores resultados de la historia de la actual democracia", estaba deslegitimado según ellos para mantener ese "no es no" en el que "se había enquistado". Se trata, evidentemente, de una verdad a medias o sencillamente de un deleznable sofisma. Pongámonos colectivamente frente al espejo:

.- Felipe González, en 1982, obtiene 202 escaños y en las siguientes cuatro convocatorias va perdiendo escaños hasta un total de 61.

.- Joaquín Almunia, candidato perdedor de unas primarias frente a Borrel, de "mandíbula de cristal" según expresión de Felipe González en EL PAÍS, obtiene 125 escaños, es decir baja 16 diputados.

.- José Luis Rodríguez Zapatero, tras la escandalosa gestión de la guerra de Irak por el gobierno Aznar y la no menos impresentable del 11M y contra el pronóstico de todas las encuestas, recupera 39 escaños y gobierna en minoría. Tras un gobierno que cumplió notablemente las promesas electorales y una gestión impecable y ejemplar, gana las elecciones y suma 5 escaños más.  Recuperando 44 de los 77 que se fugaron en los catorce años anteriores.

.- Alfredo Pérez Rubalcaba, Vicepresidente del Gobierno en el anterior gobierno y candidato elegido por el procedimiento "tradicional", pierde, como cabía esperar, 59 escaños y las causas de ello, al menos para la militancia de base y los simpatizantes habituales en nuestras asambleas, no son otras que un paso atrás en la gestión del segundo gobierno de ZP y el incumplimiento de nuestro programa electoral.

.- Pedro Sánchez, elegido en primarias y con un partido en clara descomposición, en un año pierde dos elecciones consecutivas y un total de 25 diputados (20+5).

Errores de gestión al margen, parece evidente que, más que la idiosincrasia y la cualificación de cada uno de los candidatos, las causas de la desconexión con la ciudadanía residen en que hemos dejado de ser "el partido más parecido al pueblo español" y por tanto el más fiable para gestionar sus intereses. Pero a esto no se llega en un abrir y cerrar de ojos. No sabemos aún si hemos tocado fondo o no. Evidentemente siempre es posible, si no afrontamos un auténtico proceso renovador, seguir bajando peldaños en la descendente inercia que reflejan los anteriores datos. Y es que, no nos engañemos, los problemas más serios que debemos afrontar hoy como país tampoco han surgido "ex novo" ni por generación espontánea. A todos y cada unos de ellos podemos encontrarle su etapa embrionaria en un contexto histórico concreto. También en los liderados por los distintos gobiernos socialistas. Y esto es lo que nos debe preocupar y ocupar para, de una vez por todas y en un necesario ejercicio de autocrítica, regenerarnos y volver a ser el partido que pueda liderar el inmediato futuro de nuestro país.

Todos los socialistas, por acción u omisión, hemos de sentirnos corresponsables de la situación en que nos encontramos. Pero ¡TODOS! y cada uno, según el grado de responsabilidad ejercida en la gestión pública y en nuestro partido. Quienes estuvimos "en las maduras" hemos de estar en las duras. Nuestra historia y la incuestionable necesidad de una izquierda social sólida nos exige un fuerte impulso de honradez para reconocer nuestra mayor o menor aportación a los grandes problemas que, como país, hoy nos ahogan. Corrupción, desigualdad, enseñanza, privatización, sanidad, paro, vertebración política y administrativa de la plurinacionalidad... En todos y cada uno de estos problemas hay, evidentemente, una mayor o menor dosis de corresponsabilidad y no podemos seguir cabalgando sobre ese "y tú más" con el que hemos eludido la autocrítica. Nos hemos acostumbrado a ir "quemando etapas" en vez de superarlas sin dejar tantas minas soterradas de explosión retardada. Sin apenas percibirlo la socialdemocracia se ha travestido en una izquierda burguesa y hoy tenemos un profundo problema de identidad. Estamos pagando el precio del autoengaño. Nos dejamos marginar del proceso de los Indignados en el 15M sin que midiéramos, por falta de sensibilidad social, el profundo calado de aquel grito colectivo de una juventud que se sentía y estaba realmente fuera de juego. Nuestra crisis es muy profunda. Somos incapaces de lograr ser "alternativa" fiable y consistente en un mundo global y con una gestión política sojuzgada por el poder financiero. Hasta que no seamos capaces de concretar un análisis social serio y honesto seguiremos en la bronca interna tratando de taponar nuestra hemorragia con el triste objetivo de ocultar nuestro mal y las responsabilidades colectivas y personales.

A lo mejor aquellas expresiones, reídas y aplaudidas por tantos, vistas desde la actual perspectiva, algo tienen que ver con lo que nos está pasando: "OTAN de entrada no... Hay que ser más competitivo y producir... Primero hay que crear más riqueza para poderla repartir después... Gato... lo importante es que cace ratones... En este país uno puede hacerse rico... Bajar impuestos también es de izquierdas... etc". Es posible que si hubiésemos afrontado una autocrítica seria y honesta, sin tantos miramientos personalistas, nuestra reflexión tras el proceso electoral de 2014 hubiera sido otro. Así me expresé en la Asamblea de la Agrupación en Junio del 14, mucho antes de los dos "descalabros electorales" de Pedro Sánchez:  

"... Los resultados (autonómicas, municipales y europeas) no nos han sorprendido a quienes desde la base no entendíamos ese optimismo "irresponsable" que exhibían los dirigentes. La gestión política de la última década ha causado una desafección insultante. Se ha jugado a poner a prueba la fidelidad de los votantes hasta el límite de la esquizofrenia social y política: "PSOE-PP la misma mierda es", teníamos que escuchar en todas y cada una de las muchas manifestaciones de los últimos tiempos. ¿Las causas? pues a riesgo de ser acusados de "demagogos" ahí van algunas: A un miembro del cuarteto de las Azores le votamos, junto con el PP, para presidir la Comisión europea, lo mismo hacemos con el responsable para mediar en oriente medio, dos ex-presidentes -cada uno de un partido- acceden casualmente a los consejos de administración de las dos eléctricas más importantes, aunque para más recochineo el nuestro se permite decir públicamente que lo va a dejar "cuando cumpla el mandato" porque se "aburre mucho", por sorpresa y sin contar con los ciudadanos se cambia la Constitución de mutuo acuerdo y en contra de nuestros principios, el comisario Almunia, "otro de los nuestros", cada vez que nos visita publicita las políticas de recortes más dañinas para el estado de bienestar implementadas desde el gobierno del PP, (en estos días anda justificando un acuerdo para votar al candidato de la derecha que en la campaña electoral hemos denostado) se han cargado las Cajas de Ahorro gestionándolas corruptamente y han pasado la factura a la ciudadanía, ministros de uno y otro partido han usado las "puertas giratorias" sin el menor escrúpulo y han dejado a nuestro partido sin coartada, compartimos la corrupción a niveles increíbles y jugamos al "y tú más" demostrando que no estamos dispuestos a acabar con ella... y, por si había dudas, en vísperas de acudir a las urnas Felipe González aventura la posibilidad de un gobierno de concentración. Es decir...¡la misma m... es! Cabía añadir que el ciudadano desconfía de las instituciones, gestionadas a dúo por consenso y, por encima de todas, las de Justicia...

Cándido Conde Pumpido reveló que en 2009 se estaban tramitando 264 causas contra cargos públicos del PSOE. Entre los casos más relevantes: ASTAPA, AVE, CAMPEÓN, CCM, DIVAR, FILESA, FLICK, GUERRA, HARRAG, INTERLIGARE, LASARTE, LIMUSA,MARGÜELLO, MAREA, MATSA, MERCASEVILLA, MERCURIO, PLASENZUELA, PLAOLD, PONIENTE, PRETORIA, RIOPECHE, SANLUCAR, SEAT y TERAIN.

En 2007 la deuda con los bancos era de 59.9 millones de euros más 10 millones en créditos al PSC. Desde 2004 se le han condonado más de 40 millones.

En diciembre de 2004 La Caixa condona 7.1 millones al PSC.

En marzo de 2006 BBK condona 21 millones al PSOE (tras cancelar una deuda impagada desde los 80).

En 2006, al inicio del gobierno R. Zapatero, el Banco Santander condona 12 millones de Euros.

¿Será por esto que se indultó a un banquero condenado? En tales condiciones concurrimos a las generales del 2011 con Rubalcaba a la cabeza. A los ciudadanos no les gusta que le tomen el pelo. Nuestra candidatura era corresponsable de la gestión anterior. Como no podía ser de otra forma las urnas nos dieron el peor bofetón que hemos recibido en la historia democrática post-dictadura. Y el "aparato" reaccionó como siempre: "tomamos nota y actuaremos en consecuencia". ¡Y tanto! Fuimos a un congreso extraordinario para poner en escena una pantomima que a muchos nos dejó estupefactos y nos marginamos completamente defraudados. Contra todo pronóstico "los de siempre" manejaron a la concurrencia para dar un "aparatazo" y colocarnos un nuevo Sº General: El mismo que había fracasado estrepitosamente en las urnas: Sevilla, en este caso, tuvo un tufillo especial. Y, como Patxi López reconoció en la SER tras las elecciones, fue un Congreso "fallido".

En Sevilla fuimos convocados para "elaborar" un nuevo proyecto político para encarar el futuro inmediato. Y así se hizo. Pasaron  por nuestra Agrupación varios pesos pesados y, entre ellos, quien asumió la responsabilidad de coordinar el proyecto: Ramón Jáuregui. No le debió parecer muy grata nuestra actitud pues en varias ocasiones se le advirtió de la inutilidad de tal aventura: Nuestro partido ya no entusiasma a los ciudadanos y nuestros dirigentes han perdido credibilidad y poder de convocatoria. Si muchos de nosotros, desde dentro, ya no les creemos cuánto más desde fuera. A pesar de tantos y tan denostados esfuerzos en nuestras agrupaciones por dar a conocer las ideas esenciales de nuestro nuevo proyecto ¡nadie se ha enterado! Y es que no hay peor sordo que el que no quiere oír: perdida nuestra credibilidad, los ciudadanos pasan de nosotros.

POR TANTO: Ha pasado lo que tenía que pasar y la gestión postelectoral está resultando muy desafortunada. Se reconocen unos resultados desastrosos al tiempo que se presume de haber hecho una muy buena campaña, se convoca un congreso al más viejo estilo y muchos de los que hasta ese momento habían otorgado, callando, empiezan a pedir primarias abiertas, "internas" unos y externas otros. Pero, eso sí, la parte más añeja del aparato esgrime los estatutos para exigir llevarnos al huerto de nuevo y seguir flotando tras el naufragio..."

Por ello, cuando me encontraba escuchando la Cadena SER y Pepa Bueno contactaba, "por casualidad y casi de manera rutinaria" con un Felipe González que, de paso por el Aeropuerto de Santiago "de Chile" y con entonación de jarrón chino, reveló a la audiencia el contenido de una "supuesta conversación privada" con nuestro Secretario General, me sentí profundamente defraudado por tan rastrera deslealtad. Felipe González "se sentía engañado" y esa mañana y en las circunstancias antes descritas no pudo contener su indignación. Él, que tantas cosas habrá callado y que será muy consciente de que otros muchos "nos hayamos sentido" engañados por él tuvo un ataque de responsabilidad e improvisó una aparición casual en la cadena del Grupo PRISA, del que dicen ser consejero. Que se sepa, a día de hoy, es miembro de pleno derecho del Comité Federal, nada más ¡y nada menos!. Pero de su aptitud se deduce que se sigue sintiendo con el privilegio de poder exigir ser consultado ¿y algo más? por el Secretario General.

Por ello, como afiliado de base y como ciudadano de a pié, no tengo la menor duda que su "imprevista" aparición en las ondas fue la señal para desencadenar ese "golpe de mano chusquero", bananero y vergonzoso de incalculables consecuencias. Nos podíamos haber ahorrado tan bochornoso espectáculo si su ataque de responsabilidad se hubiera sustanciado en el propio Comité Federal y no enviando ese impresentable ejército, bajo el mando de esa "máxima autoridad" de tan infausto recuerdo  que, en la víspera del acto convocado y ante las cámaras de T.V. y el asombro de los ciudadanos, trató de tomar la sede de nuestro Partido y desalojar a nuestro Secretario General.

La Comisión Gestora, nacida de tan leal, brillante y limpia gestión, lo tiene muy difícil porque, apariencias al margen, está dando claras muestras de parcialidad. "Quien paga, manda", ese aforismo totalmente contradictorio con nuestros principios, no puede convertirse en pauta de gestión. La disciplina de voto, en casos como el que nos ocupa, puede que sea para algunos el precio a pagar para garantizarse la garantía de una confortable comodidad en el empleo. Así, al menos, lo entiende el ciudadano que vota a quien promete algo que luego no cumple. Pero, para un político socialista la palabra y el compromiso con la ciudadanía ha de medirse en clave de valor y no de precio. La historia, aunque a veces sin excesiva urgencia, acabará por dar o quitar la razón a unos u otros pero en este caso sí tiene importancia el color del gato, cace o no ratones. No podemos permitirnos, por pragmatismo cortoplacista, confundir una vez más valor y precio. Nuestra peor opción, en estos momentos de incalculable trascendencia, es la de someternos a esa tendencia suicida de optar por "la paz de los cementerios" y postergar la honesta e imprescindible resolución del conflicto ad calendas grecas. Puede que ese grupo de compañeros que han optado por mantener con su voto la palabra dada a los ciudadanos sirva para mantener encendida la tenue llama de la tan denostada dignidad del político y la esperanza socialista.

Suresnes sucedió hace 40 años y ya es tiempo suficiente para hacer autocrítica y retomar el pulso de la realidad actual de nuestro partido. No es trabajo fácil y desde luego imposible sin grandes dosis de generosidad individual y colectiva y la más honda lealtad, ideológica y estratégica, para poder dar respuestas socialistas a los problemas reales. El congreso que habéis de convocar, no nos engañemos, es de tanta o más trascendencia que aquel que nos ha posibilitado una singladura muy favorable para nuestro país, como en tantas ocasiones nos lo ha reconocido la ciudadanía. Pero, así se refleja en nuestra decadente inercia electoral, o bien nosotros hemos dejado de ser el referente esencial para los ciudadanos o, por el contrario, la ciudadanía y sus acuciantes problemas actuales han dejado de serlo para nosotros. No hay dudas de que la opción socialista, hoy más que nunca por la prepotencia con que cabalga el capitalismo, va a ser imprescindible para reorientar el devenir de la sociedad hacia esos valores que cantamos en nuestra Internacional. Pero sin duda, por el respeto que nos merecen nuestras siglas, por la amplia y honda carga histórica que las avala y por el cariño a ellas que todos le tenemos, hemos de hacer cuanto de nosotros dependa para que nuestro PSOE siga siendo imprescindible para garantizarnos un mundo más humano y mejor.

Os corresponde, compañeros de la Comisión gestora, convocar cuanto antes ese Gran Congreso de tan indudable trascendencia para el ya presente mañana pero que hemos de afrontarlo sin faltarle el respeto a quienes ya hemos de ser, por imperativo de nuestra fecha de nacimiento, el AYER.

Salud.

Juan José Hirschfeld Cobián | Agrupación Socialista de Barajas

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