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jueves. 02.02.2023

Otro alcalde para Madrid. En 2015 o ¡antes!

Por Eduardo Mangada | Este "otro” alcalde o alcaldesa no puede surgir de la decisión endogámica de los partidos de la izquierda madrileña. 

Este "otro” alcalde o alcaldesa no puede surgir de la decisión endogámica de los partidos de la izquierda madrileña

Aunque parezca lejana la hora deseada para elegir un nuevo alcalde o una nueva alcaldesa para Madrid, conviene poner en marcha nuestra imaginación, nuestra inteligencia, alimentada por la triste experiencia de estos últimos años, para ir perfilando colectivamente la imagen de la nueva persona que ocupe la alcaldía.

Yo, tú, él, nosotros, queremos y demandamos otro alcalde o alcaldesa para Madrid. No otro que gestione mejor las mismas cosas que Ana Botella, o que sea más alto, hable mejor inglés, o huela menos a rancia sacristía o, simplemente, sea de otro partido. Sino otro u otra radicalmente distinto en su concepción de la ciudad, en la forma de gobernarla, más democráticamente, definiendo cada nuevo proyecto con y para los ciudadanos y no para enriquecer a poderosos financieros, constructores o mafiosos como el Sr. Adelson. Otro gobierno municipal que nos libere de la opresión nacional-católica y de tanta basura superficial y subterránea (léase Gürtel), que devuelva a los madrileños la autoestima por su ciudad, la alegría de invadir calles y plazas, sin vallas ni porras agresivas, abiertas a todo y a todos.

¿Cómo conseguirlo? No basta el deseo, la sensación de imperiosa necesidad, la fe en la razón histórica o la triste espera de una alternancia política por agotamiento del adversario. En última instancia, serán los votos de los ciudadanos y ciudadanas los únicos que harán posible este "otro Alcalde". Para ello la reflexión y la consolidación de una alternativa posible y necesaria ha comenzado ya y no puede trasladarse al momento en que nuestras calles se llenen de banderolas y carteles con las caras sonrientes, sobre fondo azul celeste, de los candidatos que presenten los distintos partidos. Reflexión necesaria que se suma a la oportunidad cuando algunos partidos (PSOE) han iniciado un proceso de “primarias” para elegir candidatos a presidir las distintas instituciones, desde el Ayuntamiento al Gobierno del estado.

Hoy me atrevo (¡imprudente de mí!) a escribir tres breves notas como incitación a la reflexión y, si tuviesen algún eco, para el debate y la movilización.

Este "otro” alcalde o alcaldesa no puede surgir de la decisión endogámica de los partidos de la izquierda madrileña. Aunque magníficos hombres y mujeres, con legítimas aspiraciones, se coloquen en la cabecera del cartel, superando y arrastrando el lastre del escalafón partidario, ni el PSOE ni IU como referentes institucionales de la izquierda van, encerrados en sí mismos, a ser capaces de configurar la persona y el mensaje que identifique este "otro". Tampoco una improbable coalición electoral negociada en cenáculos y santificada por las cúpulas de ambas formaciones augura la consolidación de una plataforma que entusiasme a los ciudadanos.

Siendo imprescindibles los partidos, sólo una candidatura cívica pero respaldada por dichos partidos, junto con otros movimientos sociales, culturales, sindicales, etc., puede generar un renovado entusiasmo a la hora de votar, sabiendo que es posible no sólo otro alcalde sino otra ciudad. Un nombre y una candidatura que, más allá de su pertenencia a un partido, merezca de entrada un reconocimiento social, sinteticen un mensaje renovador y generen en los madrileños una respuesta: "Ahora sí, ahora merece la pena votar, porque podemos y debemos tener otro alcalde". Existen ya foros, clubs y fundaciones, más o menos organizados, e incluso ingenuos, en los que se está produciendo una reflexión sobre Madrid y su futuro, e incluso un debate sobre las políticas de una nueva izquierda. Sería bueno que los partidos se asomasen y escuchasen estas reflexiones, abrieran sus claustros a nuevas voces y aprovechasen el impulso intelectual que tales iniciativas suponen.

¿Qué decir, ofrecer y comprometer a y con los madrileños? Para empezar, no deberían repetirse algunos vicios de pasadas campañas. No pueden ni deben trasladarse a unas elecciones municipales las batallas y descalificaciones entre los líderes nacionales del pasado o del presente. No pueden camuflarse los problemas reales y los proyectos necesarios de nuestra ciudad  en una etérea confrontación entre izquierdas y derechas. Hay derechas e izquierdas, y estas palabras significan concepciones radicalmente opuestas en una política urbana, pero que sean las propuestas programáticas concretas las que evidencien una opción y otra. Tampoco pueden volverse a difundir, para que muy pocos los lean, los típicos y tópicos "Programas Electorales" en los que todo se dice, todo se promete, yuxtaponiendo epígrafe tras epígrafe (urbanismo, la mujer, el empleo, la seguridad ciudadana, etc.) en un reflejo de la fragmentación del discurso político sin una idea o fuerza que los unifique. Por el contrario, es necesario una propuesta electoral con cinco, diez, quince... puntos inteligibles para los ciudadanos, que den respuesta a problemas concretos y se evidencien factibles en los próximos cuatro años y los más urgentes se hagan realidad en los doce primeros meses.

Pero, sobre todo, que se haga visible el compromiso de borrar las leyes, medidas y proyectos que han secuestrado los derechos ciudadanos, para que renazca de las cenizas dejadas por el PP un renovado estado de bienestar y un reconquistado derecho a la ciudad.


Nota. Muchas de estas líneas las escribí en 1998, siendo alcalde Álvarez del Manzano. Época hortera y triste que desearíamos olvidar, pero que ha renacido más agresiva y reaccionaria con la actual alcaldesa y su equipo de gobierno. 

Otro alcalde para Madrid. En 2015 o ¡antes!