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sábado 28/5/22

Aguirre aún no ha ganado este "tour"

Ha llegado la hora de que la justicia se pronuncie por los oscuros episodios de espionaje político en Madrid, una trama que el PP cerró en falso aprovechándose de su mayoría absoluta y que de nuevo cobra actualidad. Lo que no se puede negar a estas alturas, es que el PP madrileño está hasta el cuello de imputados, de espías y de espiados, tantos que ni una limpieza en profundidad podría dejar inmaculada a la lideresa.
NUEVATRIBUNA.ES / ISABEL G. CABALLERO

Una juez de Madrid ha llamado a declarar como imputados a tres asesores de seguridad del Gobierno regional sospechosos de estar detrás de los supuestos espionajes a dirigentes políticos, entre ellos el vicealcalde de la capital Manuel Cobo y el ex consejero de Justicia Alfredo Prada. Se trata de José Oreja y Antonio Coronado, José Luis Caro Vinagre, todos ex guardias civiles que forman parte del organigrama de la Consejería de Presidencia, Justicia e Interior que dirige Francisco Granados, persona hasta ahora de total confianza de la presidenta Esperanza Aguirre junto con su mano derecha, el vicepresidente Ignacio González.

Los nombres de Oreja, Coronado y Caro figuran en la relación de comparecencias que pidió la oposición en la investigación abierta en la Asamblea de Madrid para esclarecer los casos de espionajes desvelados por el periodista Francisco Mercado en el diario El País. Aunque el PP accedió a la apertura de una comisión parlamentaria pronto la cerró argumentando que no había objeto alguno de investigación ya que los partes que aparecieron en la prensa eran falsos, cosa que en su momento no convenció a los dos dirigentes del PP supuestamente espiados cuyas denuncias han vuelto a remover uno de los casos más escabrosos que se han conocido en la política madrileña.

La cosa pintó fea desde el principio. La mayoría absoluta del PP consiguió cercenar cualquier intento del PSOE y de IU para llegar al fondo del asunto. Fueron vetadas la mayoría de las comparecencias solicitadas y también mucha documentación. El primer presidente de dicha comisión, Benjamín Martín Vasco, tuvo que dimitir al poco de comenzar los trabajos por ser imputado en la trama de corrupción Gürtel, aunque no por ello ha abandonado su escaño. Por aquellos días, el foco de atención mediática estaba en el consejero Granados, que se defendió con uñas y dientes de las acusaciones vertidas sobre él como supuesto máximo responsable del espionaje, un espionaje que llegó incluso a Ignacio González, cuyo caso por su parte, también fue puesto en manos de la justicia.

Granados salió aparentemente triunfante (fue él quien cerró con su comparecencia las sesiones de la comisión) cuando aumentaban los rumores de su posible cese, un cese que nunca ordenó la jefa del Ejecutivo regional quizá porque si caía el consejero caería ella misma.

“El Gobierno regional puede camuflar estructuras paralelas con cambios constantes en las estructuras de seguridad de la Consejería de Interior, pero la verdad siempre sale adelante. La justicia sigue investigando lo que a los socialistas y a los madrileños se nos negó”, ha dicho la portavoz del PSM en la Asamblea, Maru Menéndez, quien también ha recordado que fue el propio Prada quien pidió que se imputara a los tres supuestos espías que trabajan a las órdenes del consejero Granados. El PSOE llevó al Constitucional el cierre de la comisión y la decisión conocida este lunes de las tres imputaciones puede llevar definitivamente a que el PP de Madrid asuma las responsabilidades políticas oportunas.

¿HASTA CUÁNDO AGUIRRE SORTEARÁ LOS OBSTÁCULOS?

Pese al culebrón de los espías y la más que enmarañada trama Gürtel en su versión madrileña, Aguirre sigue saltándose todos los obstáculos que amenazan su carrera política. Si es importante la vertiente valenciana con el presidente Francisco Camps y su segundo de abordo, Ricardo Costa, imputados por el Tribunal Superior de Justicia de Valencia, aún más lo son las presuntas corruptelas de dirigentes del PP de Madrid a los que se les relaciona con el cerebro Francisco Correa.

Tres diputados regionales están imputados, además de Martín Vasco, Alfonso Bosch Tejedor y el que fuera consejero de Deportes Alberto López Viejo, cesado tras conocerse su implicación en la trama de corrupción. Aguirre suspendió temporalmente a los tres de militancia pero no les obligó a dejar su acta de diputados por lo que siguen teniendo el ‘privilegio’ de aforados. Los tres están imputados por cohecho, tráfico de influencias, fraude fiscal, asociación ilícita, blanqueo de capitales y falsedad documental. El TSJM les impuso fianzas nada menos que de 750.000 euros para López Viejo y de 955.000 euros para Martín Vasco.

En cuanto a Bosch, ex gerente de la Empresa del Suelo y Vivienda de Boadilla, la investigación lo considera “una persona próxima a Correa”. El que fuera alcalde de esta misma localidad madrileña, Arturo González Panero, tuvo que dimitir, como también Ginés López y Jesús Sepúlveda, ex regidores de Arganda del Rey y Pozuelo de Alarcón, respectivamente. También dimitió por su relación con la Gürtel, Guillermo Ortega, gerente del Mercado Puerta de Toledo de Madrid. También cesó en su cargo el que fuera vicepresidente de la Empresa Municipal de Suelo de Boadilla del Monte, Tomás Martín; así como José Javier Nombela, asesor de la Junta de Distrito de Moncloa de Madrid. A estos nombres se añade el de Clemente Aguado, ex viceconsejero de Inmigración de Madrid, acusado de haber recibido de las empresas de Correa 16.000 euros; y otros como el ex concejal José Galeote, padre del ex eurodiputado del PP Gerardo Galeote.

La lista parece no tener fin. En total ya hay un centenar de imputados por la trama de Correa, la mayoría de Madrid. Aún queda mucho por conocerse de esta tela de araña de corruptelas en las que también está imputado el tesorero del PP, Luis Bárcenas. Éste mismo fue –según una información aparecida en la prensa que él ha desmentido- el que podría tener documentación que comprometa a Aguirre y al partido que dirige, aunque de momento son sólo rumores.

Lo que no se puede negar a estas alturas es que el PP madrileño está hasta el cuello de imputados, de espías y de espiados, tantos que ni una limpieza en profundidad podría dejar inmaculada a la lideresa. Las urnas dirán en su momento si tanto escándalo termina por pasarle factura.

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