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miércoles. 28.09.2022

600 habitantes deben 5 millones y medio de euros

Por Mercé Rivas | La deuda viva de Navajas, un pueblecito de menos de 604 habitantes de Castellón es de 5.526.000 €.

castellon

Se trata del 4º municipio más endeudado de España en relación a deuda/habitante. Lo gobierna el PP

De acuerdo con los datos publicados por el Ministerio de Hacienda y Administraciones Públicas, la deuda viva de este municipio, situado a 60 kilómetros de Valencia, en diciembre del 2013 era de 5.526.000 €, lo que supone una deuda por habitante de 6.923 €, que sitúa a Navajas como el 4º municipio más endeudado, de España, en lo referente a deuda/habitante.

Como he comentado al principio de este relato a uno de mayo del 2014, según el censo oficial, son 604 los empadronados en Navajas pero curiosamente en época electoral fluctúa el número de habitantes y milagrosamente aumenta porque la realidad es que en Navajas en invierno no viven más de 350- 400 personas.

¡Forma de trabajar de Carlos Fabra y sus ayudantes!

Y es que las “malas prácticas” en política no suceden única y exclusivamente en  Madrid ni en las grandes comunidades autónomas. El pueblo de Navajas (Castellón) es un ejemplo de “mal hacer” pero los habitantes siguen votando a su alcalde José Vicente Torres.

“La deuda viva se refiere a la deuda que el ayuntamiento tiene con las entidades bancarias (créditos) pero desconocemos cuáles son las entidades bancarias acreedoras” confirma la oposición. ¡Algo realmente sorprendente en una población tan pequeña!

Al parecer parte de ese dinero se ha invertido en obras faraónicas como

El Auditorio Municipal, El pabellón polideportivo, La Casa de la Música, el Rocódromo y la compra de un antiguo chalet de veraneantes para convertirlo en la sede del nuevo ayuntamiento.

¿Para que quieren tanto ladrillo los 604 habitantes?

“A estas obras hay que añadir una pésima gestión económica y un despilfarro evidente” afirma Vicente Almiñana, concejal del PSOE y cabeza de la oposición al alcalde del PP José Vicente Torres.

Torres, hijo de los porteros de los únicos apartamentos que había en Navajas, trabajaba como administrativo en un supermercado de Segorbe (el pueblo vecino) antes de ser elegido alcalde. Ahora se pasea en su flamante Mercedes Benz.

¿Hay corrupción en el Ayuntamiento de Navajas?, le preguntamos al concejal del PSOE. “Seguramente sí, aunque no tenemos ninguna prueba”, responde a El Plural.

Y es que Torres no se ha conformado con que su pueblo fuese  una tranquila villa de veraneo a dónde acudían familias burguesas valencianas. No ha parado hasta convertirlo en una villa de asfalto y ladrillo. Su última osadía ( si es que se puede denominar así) es invadir el pueblo de parquímetros.

Puestos en contacto por teléfono y por mail, Torres no habla en ningún momento del monto de la deuda. Se limita a decir que “Deuda, es la cifra deudora que existe con las entidades financieras”.

Obvio señor Torres

El alcalde afirmó tajantemente, por teléfono,  que la finalidad de los parquímetros no es recaudatoria “sino servir al pueblo” que ya no puede aparcar en ningún sitio. “Es un sistema de control ya muy establecido y conocido en nuestro país, en muchas poblaciones, con él se conseguirá una ordenación en la época estival, en las cercanías del punto turístico más visitado, en las proximidades del comercio” afirma Torres.

Vicente Almiñana del PSOE opina todo lo contrario. Al preguntarle qué sentido tiene poner parquímetros en un pueblo pequeño de calles estrechas  nos reconoció que “ninguno, salvo el recaudatorio”.

Pero  el alcalde Torres tiene recorrido……..

 Hombre de confianza de Carlos Fabra, fue condenado por despedir de forma improcedente a Ana González, trabajadora del Ayuntamiento, por estar embarazada en 2005. La justicia le ha dado una y otra vez la razón a esta joven, determinando que el despido era nulo y discriminatorio indicando que debía ser readmitida en su puesto, pero el Ayuntamiento hizo oídos sordos.

Torres pasaba del asunto y al parecer su partido también.

El alcalde insistió una y mil veces en que no había discriminación alguna. Explicaba que la biblioteca donde trabajaba Ana estaba cerrada y ya no tenían  partida presupuestaria para ese empleo. Insistía en que el pueblo es pequeño y con pocos recursos. Pero este argumento no convenció en su día al Tribunal Superior de Justicia valenciano, que se preguntaba, extrañado, para qué habían renovado todo el equipo informático de la biblioteca en febrero de 2005 si pensaban cerrarla un mes después.

Y tan poco le importó a Torres  la condena, ya que a pesar de sus 6 meses de  inhabilitación, siguió ejerciendo como alcalde.

La Fiscalía de Castellón lo  denunció en los Juzgados de Segorbe por un supuesto delito de quebrantamiento de condena. Según denunciaron desde la oposición, el alcalde “ocultó su condena a los políticos, a los vecinos y a la Fundación Bancaja de la que era vicepresidente junto a José Luis Olivas”, uno de los más conocidos imputados valencianos.

¿Ya me dirán cómo se oculta una condena  en la era de las comunicaciones multimedia?

Pero el alcalde de esta pequeña población seguía pasando de todo y todos.

"El PP en esta provincia está demasiado acostumbrado a pensar que está por encima de la ley, pero esconder una sentencia que inhabilita a un alcalde es ir demasiado lejos", afirmaba en esos años  Vicente Almiñana del PSOE.

Por esa razón el Partido Socialista  en noviembre de 2012 presentó  una  denuncia en el Juzgado de Segorbe contra el alcalde José V. Torres por un presunto delito contra el ejercicio de los derechos fundamentales de las personas. Un mes después,  el Juez de Primera Instancia de Segorbe abrió Diligencias Previas sobre delito cometido por funcionario público contra las garantías constitucionales. “Tras haber ratificado la denuncia y prestado declaración, estamos a la espera de que concluyan las actuaciones judiciales. También denunciamos el asunto al Síndico de Agravios “añade el concejal del PSOE.

Los motivos por los que presentamos esta denuncia, por lo penal, serían largos de enumerar. Básicamente, es la negativa sistemática a proporcionar información, y no respetar la legalidad vigente”, añade el concejal Almiñana.

Torres y sus concejales del PP nunca han querido rendir cuentas ante la Sindicatura de Cuentas Valencia. Almiñana nos comenta que desconoce la razón de este comportamiento: “Lo he preguntado en repetidas ocasiones. Lo cierto es que no las presentan desde el año 2004. Hemos denunciado el asunto en numerosas ocasiones y en diferentes medios. El Síndico de Cuentas es conocedor de este hecho, por él mismo y por denuncias del grupo socialista. También presentamos denuncia ante el Tribunal de Cuentas de Madrid, al que solicitamos la comprobación y fiscalización de la contabilidad del ayuntamiento. El asunto también propició la intervención de un diputado socialista en las Cortes Valencianas”.

 A pesar de tanto despropósito, en las últimas elecciones municipales el PP obtuvo 297 votos, o sea 4 concejales y el PSOE 245 votos, 3 concejales. Y la pregunta  sería ¿qué necesitan los votantes del PP para dejar de votar a este tipo de candidatos?

Sin duda la misma pregunta sirve para la Comunidad Valenciana, la de Madrid o para el Gobierno de España, pero en un pequeño pueblo del Alto Palancia resulta chocante

600 habitantes deben 5 millones y medio de euros