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martes 17/5/22

¡Esperanza, dimisión!

Fue un grito unánime en un momento determinado de la manifestación contra la impunidad del franquismo que se celebró el sábado en Madrid. La petición de que Aguirre se vaya de una vez de la presidencia de la Comunidad de Madrid se fundamenta en varias cuestiones de peso...
NUEVATRIBUNA.ES - 25.4.2010

En primer lugar, su negativa a condenar el franquismo, que la sitúa claramente en el sector más 'ultra' del PP y del lado de la carcundia fascistoide que se esconde bajo las siglas del partido. De ello, tuvimos buena prueba la semana pasada cuando el portavoz de Izquierda Unida, Gregorio Gordo, le pidió que condenara el franquismo y ella contestó: "Para ustedes, en 1936 los españoles disfrutaban de una modélica república en la que se respetaban los derechos de todos los ciudadanos, y de repente, una coalición de militares fascistas y de clérigos carcas, dio un golpe, provocó una guerra civil de 3 años y se mantuvo 36 años en la dictadura (...) Idílica la II República, nada de nada (...) "¿Usted condena el golpe del 34 o condena que la escolta de Prieto asesinase al jefe de la oposición? -en referencia a Calvo Sotelo". Independientemente de sus valoraciones políticas de estos hechos de nuestra historia, la presidenta de la Comunidad de Madrid NO CONDENÓ en ningún momento el golpe del 36, la guerra civil a la que condujo y los cuarenta años posteriores de dictadura militar.

En segundo lugar, Aguirre se ha embarcado en una cruzada personal contra el rector de la Universidad de Madrid, Carlos Berzosa, cortándole el grifo de los recursos con un recorte del 74% a todos las universidades públicas de la comunidad y, más recientemente, acusándole de haber asestado una especie de golpe de mano al Estado de Derecho por haber permitido la celebración en la Facultad de Medicina de un acto en apoyo del juez Garzón.

En tercer lugar, la presidenta regional lo es a la vez del PP madrileño, inmerso en el lodazal del escándalo de corrupción conocido como Gürtel en igual o mayor grado que otras formaciones regionales del partido o que la propia sede central de Génova 13. A ello hay que sumar su permanente bronca con el alcalde Gallardón que desembocó en otro asunto turbio, el del espionaje del que el vicealcalde Manuel Cobo fue una de las víctimas principales.

Y en cuarto lugar, no puede decirse que sus políticas ultraliberales en la Comunidad de Madrid hayan situado a la región por delante de otras en cuanto a resultados en la lucha contra la crisis. Datos como 500.000 parados y 200.000 personas dependientes esperando la aplicación de los derechos que les corresponden son suficientemente explícitos.

Todo esto ha llevado este domingo al secretario general del PSM-PSOE, Tomás Gómez, a pedir también la dimisión de Esperanza Aguirre.

En un mitin celebrado en Fuenlabrada, junto con el vicesecretario de Organización del PSOE, José Blanco, el líder socialista ha acusado al PP de "querer eliminar a todo el que no piensa igual", sin ningún "respeto al que piensa diferente". Ha recordado que lo que se reclama estos días, con las movilizaciones en contra de la impunidad del franquismo, es "restaurar el derecho a la memoria" y que el 1 de noviembre, día de Todos los Santos, "todos sepamos dónde poner flores y honrar a nuestros muertos" (...) "Tenemos derecho a la memoria porque es necesaria para que no se vuelvan a cometer errores", ha señalado para reprochar al PP que intente "reescribir la historia otra vez".

A su juicio, Aguirre representa el "extremismo ideológico más duro que hay en toda España" que, en lugar de dedicarse "a lo que tiene que hacer", se gasta en propaganda en cuatro años 700 millones de euros, con los que se podrían haber hecho 400 escuelas infantiles, 200 centros de salud y 150 residencias para personas mayores.

Tras recordar las cifras de parados y dependientes que esperan atención, ha descrito un panorama desolador de la comunidad: "Una comunidad donde hay pueblos donde los colegios son barracones, una comunidad en la que todos los días vemos la desorganización en los servicios sanitarios, como en el hospital Clínico de Madrid, donde los enfermos de cáncer no pueden recibir quimioterapia porque los aparatos no funcionan. ¡Eso no puede ser la Comunidad de Madrid!". (...) "¿Cómo es posible que haya una presidenta que en vez de ocuparse en resolver esos problemas se dedique al chascarrillo, al show, que se dedique a la confrontación, a berlusconizar la política madrileña? Este es un gobierno de pandereta y de charanga que no merecen los madrileños".

Su conclusión es la obvia: "Hay que pedir a los ciudadanos que se rebelen contra la corrupción del PP, hay que decirles que han metido la mano en la caja y se lo han llevado. Hay que decirles que no nos van a amedrentar, que es lo están intentando hacer, vamos a llegar hasta las máximas consecuencias".

¡Esperanza, dimisión!
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