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miércoles. 29.06.2022
JOSÉ JAVIER CUBILLO

“Los países tienen que poder endeudarse”

El secretario de comunicación de UGT niega que la reforma constitucional pactada por PSOE y PP suponga ningún avance. Desde su posición en la Ejecutiva del sindicato, Cubillo llama a secundar las protestas convocadas para este martes. Y, sin descartar una huelga general, augura un cambio de estrategia, en caso de que las Cortes se nieguen a revertir la reforma. 

“La reforma de la Constitución, tal y como se ha planteado, no incorpora muchas más posibilidades respecto a lo que ya había”Nuevatribuna.es | El PSOE y el PP han votado una reforma de la Constitución que introduce límites a la deuda y el déficit públicos. UGT, junto a CCOO, es una de las organizaciones sindicales que se oponen a esta reforma. ¿Por qué?

José Javier Cubillo | En principio, la reforma nos parece innecesaria, ya había una Ley de Estabilidad Presupuestaria que limitaba la deuda y el déficit. En este sentido, la reforma no añade muchas más posibilidades. La segunda razón es que la reforma rompe, a nuestro juicio, el equilibrio en el texto constitucional entre lo económico y lo social. Y ésta es la parte principal. La reforma incorpora a la Constitución cuestiones de carácter ideológico. Reduce tan considerablemente el margen de maniobra de los gobiernos que nos parece desequilibradora y absurda. Además, junto a otras formaciones, sindicales, políticas y de todo tipo, pensamos que una modificación de esta envergadura requiere una consulta ciudadana, por eso reclamamos que se convoque un referéndum.

Sin embargo, desde UGT, tampoco son ustedes partidarios de una deuda y un déficit excesivos. ¿Hay que poner algún límite a la deuda y el déficit?

En UGT, siempre hemos estado muy alejados de cualquier veleidad en este sentido, pero no estamos, ni mucho menos, por el déficit cero. Es una cuestión de prioridades. ¿El 3 por ciento del PIB es un déficit razonable? El acuerdo alcanzado afirmaba que, en algunos casos, así era. Lo que está ahora en cuestión es saber si los gobiernos mantienen su potestad para guardar un equilibrio entre lo económico y lo social. Nosotros estamos por ese equilibrio, pero nunca por el déficit cero.

Uno de los fracasos que esta crisis ha puesto a la luz es el fracaso del Pacto de Estabilidad y Crecimiento. ¿Está en peligro la Unión Monetaria? ¿Qué le falta ahora mismo a Europa?

Ellos, los gobiernos, son los que están poniendo Europa en riesgo. Cualquier medida de las que se están tomando, camina en dirección contraria de lo que ahora mismo se necesita. En mayo del pasado año, cuando se produjo la ruptura del diálogo social, porque el Gobierno pasó a dar satisfacción a otras opciones -a la patronal y a las tendencias más ‘de derechas’ de este país-, el Gobierno justificó sus medidas en la razón de que era necesario tranquilizar a los mercados y embridar el déficit, aunque ya entonces se manifestaron inútiles. Lo mismo sucede ahora. Y lo mismo sucederá con cualquier otra medida de las que tomen, porque el problema es otro. El problema es si los Gobiernos, realmente gobiernan, o por el contrario, subordinan permanentemente sus decisiones a las exigencias que les hacen llegar los mercados financieros.

“Falta un gobierno económico en Europa. Y que el BCE, y el gobernador del Banco de España, actúen según sus responsabilidades”Solo la acción del Banco Central Europeo (BCE) se ha mostrado hasta ahora eficaz a la hora de tranquilizar a esos mercados financieros. ¿Qué instrumentos faltan para que el sistema financiero supedite su función a los intereses generales?

Un gobierno económico en Europa. Así de sencillo. Y que el Banco Central Europeo (BCE), y el gobernador del Banco de España, actúen según sus responsabilidades, y no en línea de quienes, con su actuación, se dedican a desestabilizar, de forma permanente, las cuentas y la economía nacionales, eso es lo que hace falta. En cambio, ahora mismo, estamos durmiendo con nuestro enemigo.

Ha mencionado al Banco de España, ¿creen ustedes que la institución que gobierna Miguel Ángel Fernández Ordóñez podría hacer algo más en este momento de la crisis?

Lo que tendría que hacer el Banco de España es cumplir con sus responsabilidades. Porque no las cumple o, mejor dicho, no las cumplió. No advirtió de los riesgos que se estaban creando con la burbuja inmobiliaria. Ahora, en cambio, se dedica más a preocuparse por las responsabilidades de los demás, que por las propias. No está haciendo nada. El Banco de España tendría que actuar en consonancia con el Banco Central Europeo. Y éste, a su vez, debería actuar como un banco nacional de la Unión Europea (UE). Salvo excepciones, como cuando se ha comprado deuda de algunos países, parece que el BCE se pone más al servicio de ciertos intereses, que, por cierto, son contrarios a los de los países de la Unión.

“Les hemos entregado todos los mecanismos de maniobra del Estado justamente a los mercados”Volviendo a la reforma constitucional, ustedes aseguran que ésta será completamente ineficaz. ¿Sería mejor entonces no hacer nada?

No es que no haya que hacer nada. Es que ya se había hecho, en el año 2006. Y antes, en 2001. Una Ley de Estabilidad Presupuestaria que preveía cierta capacidad de intervención. La reforma de la Constitución, tal y como se ha planteado, no incorpora muchas más posibilidades respecto a lo que ya había. Pero, desde el momento en que se incorporan esos cambios, se niega al Gobierno la posibilidad de actuar, por ejemplo, contra actuaciones especulativas. En cuanto a la deuda, al establecer prioridades de pago, se anula completamente la capacidad del Gobierno para actuar en materia económica. Y eso provoca un desequilibrio enorme, en favor, precisamente, de aquellos que ponen en permanente tensión nuestras cuentas públicas. Lo que se ha hecho en la Constitución no es más que una modificación de carácter ideológico. Se ha establecido una prioridad absoluta en favor de las operaciones especulativas en materia financiera. Les hemos entregado los instrumentos, y todos los mecanismos, de maniobra del Estado justamente a los mercados.

El candidato socialista, Alfredo Pérez Rubalcaba, ha criticado, tanto a los “recortadores profesionales”, como a los “amantes de la deuda”. ¿Ustedes qué opinan?

Coincido en gran medida con esa idea y creo que los amantes incondicionales de la deuda tampoco tienen muy claro a qué conduce todo eso. Las deudas, sin ningún control ni criterio, no son buenas. Pero hace falta endeudarse. Para poder construir, para poder crecer y para que el país se desarrolle. Este crecimiento no será posible si no hay mecanismos para lograr liquidez con que abordar proyectos de envergadura, a los que, con los ingresos ordinarios, el país no pueda hacer frente. Lo normal es que un país pueda endeudarse. ¿Una deuda de manirrotos? Eso es otro cantar. Nosotros no estamos en esa línea.

“Hemos entendido que estas movilizaciones son suficientes, por el momento. Si no, ya nos plantearemos otras”¿La calle será capaz con su presión de detener la reforma? Y, si no lo es, ¿aún merece la pena luchar?

Siempre merece la pena luchar. Nosotros no nos podemos rendir. ¿La presión de la gente parará todo esto? No lo sé. Pero es necesario presionar. En la calle o desde cualquier otro ámbito. Nuestros gobernantes deben saber que la ciudadanía tiene mucho que decir sobre todo esto. Lo que se ha planteando tiene una trascendencia enorme, en el futuro. Y, sobre todo, rompe de manera peligrosísima una trayectoria de convivencia. ¿La presión de la calle va a ser suficiente? No lo sé. Pero, si no es suficiente, tendremos que ir pensando en otras medidas. Medidas que habrá que tomar para que nuestros gobernantes, los del Partido Socialista (PSOE) o los Partido Popular (PP), entiendan que no están actuando en favor de los intereses de la gran mayoría de la ciudadanía, sino en favor de unos pocos, a quienes no conocemos, aunque, lo que sí sabemos, es que no están comprometidos con los intereses de España. Más bien al contrario.

¿Hasta dónde están los sindicatos dispuestos a llegar?

Normalmente, desde UGT, no hacemos planteamientos a tres años, en función de lo que pensamos que puedan hacer los gobiernos. Hasta el momento hemos entendido que estas movilizaciones son suficientes. Luego, ya nos plantearemos otras.

“Los países tienen que poder endeudarse”
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