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CONTESTA CARLOS CRUZADO | GESTHA

¿Puede permitirse España una bajada de impuestos?

Llegan las elecciones y, poco a poco, los criterios políticos sustituyen a los técnicos en materia tributaria.

11,5 millones de trabajadores y pensionistas que ganan menos de 11.200 euros anuales no se verán afectados por la rebaja fiscal

Llegan las elecciones y, poco a poco, los criterios políticos sustituyen a los técnicos en materia tributaria. El nuevo mensaje que se lanza desde el Ministerio de Hacienda es que España “se puede permitir bajar los impuestos” para dar un “respiro” a los trabajadores, empresas y familias e impulsar la economía. Estas son las palabras que ha utilizado Cristóbal Montoro para justificar la reforma fiscal, que incluye una supuesta bajada de impuestos con trampa.

En primer lugar, no es cierto que las rentas bajas sean las que más verán reducida su factura fiscal. Según los propios cálculos hechos por los Técnicos de Hacienda, al simplificar de siete a cinco los tramos actuales del IRPF, los principales beneficiarios de la reforma no sumarán más de 73.000 contribuyentes, (apenas el 0,4% del total). Por el contrario, los 11,5 millones de trabajadores y pensionistas que ganan menos de 11.200 euros anuales no se verán afectados por la rebaja fiscal, ya que actualmente no tributan. Solo las rentas altas serán las grandes beneficiadas al notar un mayor ahorro, lo que constata la menor regresividad del sistema fiscal español tras la reforma de Montoro.

Para ello sirva como ejemplo que la rebaja en el primer tramo de la escala del IRPF y el aumento de las cuantías de los mínimos personales y familiares afectan a todos los contribuyentes por igual, por lo que los 8,8 millones de ciudadanos que cobran entre 12.450 y 33.000 euros amortiguarán el impacto de la rebaja fiscal a las mayores rentas, ya que en la práctica sus tipos subirán entre 0,25 y 1 puntos, respectivamente, sobre la tarifa vigente.

Si a esto añadimos que el Gobierno no bajará otros impuestos que soportan los ciudadanos, como el IVA o los impuestos sobre la energía (Hidrocarburos y Electricidad), descubrimos que los ciudadanos que menos tienen seguirán pagando lo mismo, o incluso verán cómo aumenta su factura fiscal. Sin embargo, las rentas más altas, que son las que en teoría deberían soportar una mayor carga proporcional a sus ingresos, reducirán aún más su peso en la aportación a las arcas públicas.

Y no sólo en lo que afecta a los rendimientos del trabajo hay más sombras que luces. La bajada de la tributación de las rentas del capital beneficia también a las mayores fortunas y afecta negativamente a la progresividad, porque quien obtenga más de un millón de euros en dividendos pagará proporcionalmente igual que un trabajador o autónomo que gane 50.000 euros, según los cálculos de Gestha.

Finalmente, respecto a la bajada del Impuesto de Sociedades del 30% al 25%, los datos de Gestha constatan que solo beneficiará a las mayores empresas (que por ahora tributan a un tipo efectivo del 5,3% según ha reconocido el ministro Montoro), ocasionando una importante pérdida recaudatoria. Por eso, debería acercarse el tipo efectivo al nominal, y no al contrario, como se plantea en la reforma, así como cerrar las múltiples vías de elusión e intensificar la lucha contra el fraude fiscal de las grandes compañías.

España tiene un grave problema recaudatorio

Y es que el ministro de Hacienda no puede olvidar que España tiene un grave problema recaudatorio. De acuerdo con los últimos datos de Eurostat, tenemos un déficit recaudatorio de casi 8 puntos con respecto a la media de los países de la UE, Y si se rebajan los impuestos a los que más tienen corremos el peligro de no poder cerrar el agujero entre ingresos y gastos. En este escenario, la receta pasa por una verdadera reforma fiscal del sistema tributario en su conjunto que, dotando de mayor equidad a nuestro sistema, recaude lo suficiente para mantener un estado de bienestar homologable a los de los países europeos más avanzados, así como conocer la dimensión de economía sumergida que existe en nuestro país para destinar el mayor número de recursos posible a reducir el fraude y situarnos en parámetros de los países de nuestro entorno, cuyo nivel de fraude es la mitad que el de España. Hasta que eso pase, las bajadas de impuestos planteadas sólo servirán para dar la razón a ese 87% de ciudadanos que, según el CIS, consideran que nuestro sistema tributario es injusto ya que no paga más quien más tiene.

Contesta Carlos Cruzado

Presidente de los Técnicos del Ministerio de Hacienda (GESTHA)