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domingo 29/5/22

Pittsburgh, última oportunidad para la defensa del empleo

“Partimos de la creencia de que la prosperidad es indivisible; de que el crecimiento, para que sea constante, tiene que ser compartido; y de que nuestro plan global para la recuperación debe centrarse en las necesidades y los puestos de trabajo de las familias que trabajan con ahínco”, afirmó el G-20 en Londres, una declaración que, según recuerda ‘Global Unions’, "los líderes no deben olvidar".
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NUEVATRIBUNA.ES / L.M. - 22.09.2009

La Cumbre del G20 en Pittsburgh debe ser ante todo y sobre todo la ‘Cumbre del Empleo’, que aborde la crisis mundial del empleo, cada vez más profunda. Los sindicatos mundiales piden a los líderes que introduzcan un plan de recuperación internacional y crecimiento sostenible coordinado y orientado al empleo.

Según la Declaración de Pittsburgh dirigida por la Agrupación ‘Global Unions’ a los líderes mundiales que se reunirán en la ciudad norteamericana los próximos 24 y 25 de septiembre, los países del G-20 deben responder al fantasma de la pérdida de 59 millones de empleos, ya que, “en lo que respecta al desempleo, lo peor aún está por venir”, afirma el documento promovido por la asociación global de sindicatos.

‘Global Unions’, que representa a la Confederación Sindical Internacional (CSI) más las federaciones sindicales internacionales. destaca que “los gobiernos están preparando sus estrategias para dejar de lado las medidas de estímulo fiscal. Sería peligrosamente prematuro hacerlo”, advierten. “La reducción del declive se debe casi exclusivamente a las medidas de estímulo aplicadas por los gobiernos. Por el momento, no hay signos de una recuperación autosostenida”, explican en su defensa de las medidas de estímulo fiscal.

Para la organización sindical, las medidas promovidas en la Cumbre de Pittsburg “deberían incluir el esquema de un impuesto global sobre las transacciones financieras a corto plazo. “ Los gobiernos del G20 deben actuar de inmediato para financiar la creciente deuda pública por medio de una reforma fiscal progresiva, en lugar de aplicar planes de austeridad. De esta manera la carga recaerá sobre las compañías y los ejecutivos que provocaron la crisis para empezar, en lugar de revertir sobre los trabajadores – las víctimas inocentes”, afirman.

Por último, ‘Global Unions’ subraya que “las causas profundas de la crisis residen en unos desequilibrios económicos y de gobernanza fundamentales que son resultado directo de tres décadas de políticas económicas neoliberales”. En su opinión, “los líderes del G20 deben asegurarse de que no se vuelva a retomar la situación anterior como si nada hubiese pasado”.

“Ha llegado ahora el momento de aprender las lecciones de esta crisis y de construir un futuro más sostenible y justo”, reclama la Agrupación Global Unions, que pide además “poder sentarse a la mesa de negociación” donde se impulsan los cambios del sistema financiero internacional.

Según la organización sindical, “cualquier intento de reducir los salarios para mantener la competitividad corre el riesgo de reducir aún más la demanda mundial”. Por eso, continúa, “urge encontrar una estrategia de recuperación coordinada internacionalmente, orientada hacia el empleo”.

Asimismo, “las medidas de estímulo fiscal adoptadas no se centran suficientemente en el empleo y la protección social”, argumenta, citando “estudios de la OCDE y la OIT respecto a las respuestas a la crisis en más de 40 países”. Estas medidas no han abordado “la falta de protección social y el dramático descenso del ahorro individual en fondos de pensiones”, asegura.

La Asociación recuerda que “la calidad de los empleos creados tiene su importancia” y alerta contra “la expansión de formas precaria de trabajo y la desregulación del mercado laboral” al tiempo que asegura que “no son la respuesta a la crisis del empleo”.

RE-REGULACIÓN DE LOS MERCADOS FINANCIEROS

La Agrupación Global Unions ha elaborado un plan de lucha contra la crisis económica que incluye “medidas contra la economía financiera ‘sumergida’ (fondos de capital privado y productos estructurados); poner fin a los paraísos fiscales y regulatorios y crear nuevos mecanismos fiscales internacionales; garantizar un acceso justo y sostenible a la financiación internacional para los países en desarrollo; y una reforma del modelo comercial de banca privada para prevenir burbujas de activos y reducir los riesgos de apalancamiento”.

Asimismo, añade que los gobiernos deberían “controlar la remuneración de directivos, accionistas e intermediarios financieros; proteger a las familias trabajadoras frente a los préstamos predadores; consolidar y mejorar la rendición de cuentas, el mandato y los recursos de las autoridades supervisoras; reestructurar y diversificar el sector bancario con la promoción de finanzas sociales y, si fuese necesario, la nacionalización de los bancos insolventes.”

Insisten en que “los líderes del G20 deben asegurarse de que las medidas urgentes necesarias para hacer frente al cambio climático no se vean retrasadas o desbaratadas a causa de la crisis.”

Por último, recuerdan el contenido de la declaración de que los líderes mundiales proclamaron en la última Cumbre de Londres el pasado verano. En esta declaración, los presidentes de Gobierno reunidos en la capital británica afirmaron: “Partimos de la creencia de que la prosperidad es indivisible; de que el crecimiento, para que sea constante, tiene que ser compartido; y de que nuestro plan global para la recuperación debe centrarse en las necesidades y los puestos de trabajo de las familias que trabajan con ahínco, no sólo en los países desarrollados, sino también en los mercados incipientes y en los países más pobres del mundo; y debe reflejar los intereses no sólo de la población actual, sino también de la sgeneraciones futuras”

Así, según la agrupación global de sindicatos, “los líderes del G20 no deben olvidarse de esta declaración”.

Pittsburgh, última oportunidad para la defensa del empleo
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