lunes 26.08.2019
INFORME DE LA OIT

El desempleo mundial aumentará en 3 millones de personas en 2015 y en 8 millones durante los siguientes cuatro años, según la OIT

La Organización Internacional del Trabajo sostiene que la persistencia de las desigualdades ocasionará a nivel mundial un aumento del desempleo en los próximos años.

El crecimiento global y sus componentes
El crecimiento global y sus componentes

El nuevo Informe Perspectivas sociales y del empleo en el mundo–Tendencias 2015, elaborado por la Organización Internacional del Trabajo (OIT), sostiene que la lenta recuperación del empleo y la inestabilidad social son consecuencia del agravamiento de las desigualdades.

La brecha global de empleo causada por la crisis sigue ampliándose

La brecha mundial de empleo, que mide el número de puestos de trabajo perdidos desde el inicio de la crisis, se sitúa, hoy, en 61 millones de personas

En 2014 más de 201 millones de personas estaban desempleadas, 31 millones más que antes de que irrumpiese la crisis global. Se prevé asimismo que el desempleo mundial aumente en 3 millones de personas en 2015 y en 8 millones durante los siguientes cuatro años.

La brecha mundial de empleo, que mide el número de puestos de trabajo perdidos desde el inicio de la crisis, se sitúa, hoy, en 61 millones de personas. Si se incluye a las personas que se incorporarán al mercado de trabajo durante los próximos cinco años, para colmar la brecha en el empleo que ha generado la crisis será preciso crear 280 millones de empleos nuevos para 2019.

Los jóvenes, en particular las mujeres jóvenes, siguen viéndose afectadas por el desempleo de manera desproporcionada. En 2014, cerca de 74 millones de personas (de entre 15 y 24 años) buscaban trabajo.

La tasa de desempleo de los jóvenes casi triplica la de los adultos. El aumento del desempleo de los jóvenes es común a todas las regiones y prevalece a pesar de la mejora del nivel de educación, lo que fomenta el malestar social.

La desigualdad de ingresos seguirá ampliándose, con el 10 por ciento más rico de la población que devengará entre 30 y 40 por ciento del total de los ingresos, mientras que el 10 por ciento más pobre ganará entre 2 y 7 por ciento del total de los ingresos

Desempleo por regiones

La situación del empleo está mejorando en algunas economías avanzadas, como son Japón, los Estados Unidos de América y algunos países europeos, pero sigue siendo difícil en gran parte de Europa.

En cambio, en algunas regiones y economías de ingresos medianos y en desarrollo tras un período de mejores resultados en comparación con la media global, la situación se está deteriorando -América Latina y el Caribe, China, Federación de Rusia y algunos países árabes-. La situación laboral no ha mejorado mucho en el África Subsahariana a pesar de registrar mejores resultados en el crecimiento de la economía hasta fechas recientes. En la mayoría de esos países, se prevé que el subempleo y el empleo informal se mantengan persistentemente altos durante los próximos cinco años.

La considerable caída de los precios del petróleo que ha continuado a principios de 2015, de mantenerse, mejorará algo las perspectivas de empleo en los países importadores. No obstante, es poco probable que compense las repercusiones de una recuperación todavía frágil y desigual que no favorecerá a los exportadores de petróleo.

Desigualdad de ingresos

La desigualdad de ingresos seguirá ampliándose, con el 10 por ciento más rico de la población que devengará entre 30 y 40 por ciento del total de los ingresos, mientras que el 10 por ciento más pobre ganará entre 2 y 7 por ciento del total de los ingresos.

Si los bajos salarios llevan a las personas a consumir menos y las inversiones siguen siendo débiles, esto tiene evidentemente un impacto negativo en el crecimiento. En algunas economías avanzadas, la desigualdad de ingresos se está aproximando a los niveles registrados en algunas economías emergentes. Por el contrario, las economías emergentes han logrado algunos progresos en la reducción de sus altos niveles de desigualdad”, señaló en Director General de la OIT.

En las economías de la zona euro, el informe indica que la contracción salarial ha contribuido a reducir algunos de los costes competitivos diferenciales dentro de la zona del euro. Sin embargo, esto no siempre se ha traducido en una mejora de la competitividad exterior (comercio) y una reasignación interna hacia sectores más productivos. De hecho, en algunos países, las exportaciones todavía no han remontado y se concentran sectores de bajo valor añadido, como es el caso de Grecia; mientras que en otros países como España si bien las exportaciones se han recuperado, el crecimiento se ve frenado por la débil demanda interna y las restricciones al crédito de las empresas. La evidencia sugiere que los desequilibrios en la competitividad en la zona del euro no están simplemente relacionados con el coste laboral, sino conectados con debilidades estructurales del entorno macroeconómico.

Las empresas siguen sin invertir porque la demanda interna no tiene buenas perspectivas, y eso solo pasará si mejoran los salarios. La llave que hay que abrir ahora es la mejora salarial" ha señalado Joaquín Nieto, director de la Oficina de la OIT para España.

Es posible promover las perspectivas laborales y sociales

Es preciso impulsar la demanda agregada y la inversión empresarial, inclusive mediante políticas laborales, de ingresos, empr sariales y sociales

Este panorama puede cambiar si se abordan las principales deficiencias subyacentes. Como ya se ponía de relieve en anteriores análisis de la OIT, es preciso impulsar la demanda agregada y la inversión empresarial, inclusive mediante políticas laborales, de ingresos, empr sariales y sociales. Los sistemas crediticios deben reorientarse para apoyar la economía real, en particular las pequeñas empresas.

Es necesario hacer frente con convicción a las deficiencias de la zona del euro y las crecientes desigualdades deben abordarse con políticas del mercado de trabajo y fiscales bien diseñadas.

También hay que afrontar las persistentes vulnerabilidades sociales vinculadas a la frágil recuperación laboral, principalmente el elevado desempleo de los jóvenes, el desempleo de larga duración y el abandono del mercado de trabajo, sobre todo entre las mujeres. Para ello es preciso emprender reformas del mercado de trabajo inclusivas con objeto de apoyar la participación, promover la calidad del empleo y actualizar las calificaciones.

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