sábado 18/9/21
ANÁLISIS | ANTONIO RUDA VALENZUELA

La necesaria estrategia de desarrollo para el sector turístico en España

La industria turística española camina de manera inexorable hacia otro modelo de carácter oligopolístico.

Un sector en permanente transformación, con un cambio importante de sus estructuras de empresas en el subsector de hoteles por cadenas hoteleras nacionales e internacionales, que mayoritariamente llevan la gestión, ya que muchos inmuebles donde están ubicados están en manos de los propietarios particulares -bancos y fondos de inversiones que han entrado como fuerza- que incluso están llevando una política de ventas de sus inmuebles a fondos de inversiones, y a su vez estos llegan acuerdos con las cadenas hoteleras para que éstas lleven la gestión.

A pesar de los cambios que se están produciendo, la industria turística española tiene en la actualidad una estructura empresarial atomizada y de competencias entre ellas, pero camina de manera inexorable, hacia otro modelo de carácter oligopolístico.

La competencia (desigual) está llevando a una paulatina desaparición de la hostelería tradicional, a la absorción sucesiva de empresas turísticas por otras de mayor tamaño, así como la configuración de redes y cadenas de franquicias, con el propósito de mejorar las economías de escala, la capacidad de negociación ante proveedores, y la potenciación y centralización del poder de mercado.

Una necesaria reflexión que incorpore estratégicas de desarrollo en la industria turística deberían contemplar, al menos, las siguientes variables:

  1. La estacionalidad, pese a algunos avances logrados en la materia. Desequilibrio de necesidad de equipamientos, y grandes oscilaciones poblacionales a lo largo del año.
  2. Todavía escasa cooperación entre municipios turísticos e incluso CCAA. Planificación urbana poco sensible a un turismo sostenible. Ausencia de perspectiva territorial.
  3. Bajos salarios y sistema de empleo poco cualificante y estable, salvo en ocupaciones muy específicas.
  4. Alta presencia de empresas “oportunistas” de actividad estacional y volátil, con poca inversión y bajas garantías de calidad, especialmente en algunas localidades costeras en temporada alta.
  5. Uso extensivo de las viviendas “vacacionales” o segundas residencias, sobre las que han comenzado además a actuar las empresas de la llamada economía colaborativa.
  6. Degradación medioambiental. Saturación de las costas españolas, especialmente la mediterránea y en las islas.
  7. Gasto por turista más bajo del potencial, entre otros motivos por el modelo intensivo de sol y playa y una insuficiente diversificación de la oferta.

Una derivada del modelo intensivo de sol y playa es el excesivo peso que todavía tiene el paquete turístico, parece comprobado que el turista que emplea este paquete permanece más tiempo que el turista no usuario del mismo independiente, lo que comporta una ventaja en cuanto a la actividad turística.

El Sector turístico ha crecido pero su nivel de desarrollo no está a la altura de un país que podría mejorar su oferta en diferentes aspectos.

El crecimiento del sector turístico español se ha asentado tras una larga inercia de incremento del número de turistas en un sector motor de la economía española. Pero ello no evita que nos encontremos con los síntomas evidentes de un modelo de crecimiento sin calidad.

Es preciso que las administraciones y empresarios relacionados con la industria turística española que aborden los necesarios cambios que desde el punto de vista normativo se han de acometer, como son los que afectan a la oferta turística y a su grado de sostenibilidad y la calidad integral en los destinos turísticos del conjunto del Estado Español

Para ello se debe invertir, en primer término, en recursos humanos, afrontando la apuesta por más y mejor empleo a fin de mejorar la relación precio-calidad-servicio.

Las administraciones deben poner en marcha todos los mecanismos para que los trabajadores y trabajadoras del sector puedan obtener sus Certificados de Cualificación Profesionales, donde primen la experiencia en el sector para obtenerlo.

En paralelo, unos de los retos para la industria turística debe ser indudablemente la lucha para aminorar la estacionalidad turística. Para ello debemos apostar por la diversidad de los segmentos turísticos y nuevos productos, así como por el turismo social en temporada media y baja.

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Antonio Ruda Valenzuela

La necesaria estrategia de desarrollo para el sector turístico en España